Semana Santa de Lorca


Viernes Santo, 19 de abril de 2019

¡Especial! Si tenemos que buscar un adjetivo adecuado para categorizar la Semana Santa de Lorca, este es "especial". Mucho dudo de que se celebre en nuestra piel de toro, alguna conmemoración de la Pasión de Cristo puesta en escena con tanto despliegue de medios como la de la ciudad de Lorca, en la provincia de Murcia.

Vivimos en un país aconfesional, pero en el que paradójicamente, llegadas las fechas de Semana Santa, los lugareños se echan a la calle a procesionar los santos y vírgenes de su localidad, con verdadera devoción.  Algunas localidades, dan un paso más allá y llevan a cabo representaciones de los últimos momentos de Jesús, convirtiendo la población en el Jerusalén de hace dos mil años y en el que sus habitantes, ataviados al uso, representan las escenas de aquellos tres días de juicio, crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. De una manera u otra, cada pueblecito, cada ciudad, se esfuerza por mantener viva esta costumbre tan latina.

La de Lorca es una "Pasión diferente", según reza su eslógan y esta diferencia radica en sus "desfiles Bíblico Pasionales", que la hacen distinta del resto. Aunque también procesiona por todas las calles de la ciudad, la imaginería clásica con los Santos y Vírgenes de los cuáles son devotas cada una de las Cofradías y Hermandades lorquinas.

La historia de estos desfiles parte del siglo XIX. Hasta entonces, las Hermandades y Cofradías sacaban en procesión su imaginería religiosa que desapareció casi en su totalidad con la desamortización de Mendizábal; fue entonces cuando dos de sus cofradías -los Blancos y Azules- deciden representar en vivo la Pasión de Jesucristo e incorporan la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (1855) y al año siguiente, dan protagonismo al caballo, emulando la caballería romana.

Hoy, Lorca despliega tal cantidad de medios para conseguir una representación con una cuidada y documentada puesta en escena del Jerusalén y la Roma de aquellos momentos, que no tiene parangón con sus homónimas celebraciones en el resto del país

La Semana Santa lorquina fue declarada de Interés Turístico Internacional en 2007 y desde 2005, doce piezas del famoso "bordado lorquino" se convierten en los primeros textiles en España declarados Bienes de Interés Cultural, bordado que además es candidato a ser declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.


DATOS PRÁCTICOS

Las procesiones pueden verse en formación o al finalizar por las calles López Gisbert, Floridablanca y Santa Paula y, en su totalidad en la Avenida Juan Carlos I, donde se encuentran habilitadas gradas con sillas a lo largo de toda la calle.

No cabe duda de que la única forma de verlas en acción es adquiriendo entradas online. No son baratas, aunque viéndolas llegas a justificar el precio. El coste de las entradas es decreciente de la primera fila a la quinta y última, costando en esta última 25 euros y aumentando 2 o 3 euros más por cada fila hacia abajo. Las entradas te sirven para el Jueves y el Viernes Santo; nosotros no podíamos asistir los dos días, por lo que vendí por internet las entradas del Jueves por la mitad de lo que me habían costado.

Consejos:
*Acudir con antelación, pues es complicado llegar al asiento una vez iniciado el evento. Se puede dar
una vuelta por el Mercado de Artesanía situado en la Plaza de Calderón.
* El Ayuntamiento habilita aparcamientos por la ciudad, pero mi consejo es dirigirte al Mercadona de la calle Molins de Rei, en el que hay un aparcamiento muy muy grande y barato y con tan sólo cruzar un pequeño puente de hierro, enseguida llegas al centro de la ciudad.
* Llevar ropa de abrigo;, al llegar la noche hace fresco.
* Algo de comer, no estaría nada mal. En un determinado momento, el público comienza a abrir las bolsas con bocadillos y patatas fritas y se puede pasar mal hasta las 12:30 de la noche, que termina.

DESARROLLO:

Cada Cofradía o Hermandad conforma su "paso" que es denominado y conocido por un color; así, el Paso Encarnado representa a la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre; el Paso Morado a la Cofradsía del Santísimo Cristo del Perdón; el Paso Azul, a la Hermandad de Labradores y el Paso Blanco, al Muy Ilustre Cabildo de Nuestra Señora la Santísima Virgen de la Amargura.

Como nota anecdótica, comentar que existe una gran rivalidad entre el Paso Blanco y el Paso Azul; de hecho nuestras localidades estaban entre asistentes devotos del Paso Blanco y frente a nosotros, en las gradas contrarias, lo eran del Paso Azul.  Y aunque no se supiese, rápidamente te sentías influido por la algarabía que se respiraba alrededor con gritos y pañuelos animando a los figurantes del paso correspondiente.

Los cuatro desfiles bíblico-pasionales que se celebran son los del Viernes de Dolores, del Domingo de Ramos y el Jueves y el Viernes Santo. Todo un espectáculo de unas tres horas, en el que participan más de 3.000 figurantes y 400 caballos, que galopan, bailan, saludan a cuatro y a dos patas.

















Infantería romana conocida como "armaos".





El emperador romano Nerón., acompañado de su maestro, el filósofo cordobés Séneca. Representa la primera persecución contra los cristianos, en la que recibieron martirio San Pedro y San Pablo.




Carroza de grandes dimensiones:12 m de longitud por 4’8 m de anchura y 6’25 m de altura. En primer término, se ubica la figura del demonio encadenado. Bajo la cúpula, la representación de San Pedro como primer Papa de la Iglesia cristiana, con impresionante manto bordado que representa la resurrección de Jesucristo.














Carroza de la Reina de Saba tirada por 33 esclavos abisinios dirigiéndose a Jerusalén.

Reina de Saba




Santa Mujer Verónica portada por 84 costaleros.


Nuestra Señora de la Amargura que tuvo que correr para guarecerse, pues la lluvia arreciaba.



Perseidas y poesía Castillo de Lorca

Castillo de Lorca
9 de agosto de 2018

Reconozco, no sin cierto rubor, que escribo esta reseña del día de San Lorenzo (teóricamente el día de más calor del verano), el 21 de enero, con media España nevada y quizás el día más frío del año; procuraré ser más diligente en próximas ocasiones.

Ochenta y cinco kilómetros; nada más que ochenta y cinco kilómetros me separan de Lorca desde mi actual lugar de residencia de Mojácar;  era para mí una localidad más, de paso. Años y años contemplando un cartel de carretera que anuncia el desvío a LORCA y a continuación la emocionante vista de su castillo -más bonito, si cabe, de noche-, que, como si fuera una estampa que se gasta con la mirada, rápidamente lo oculta un  túnel de autovía que atraviesa la montaña que le sirve de peana. ¿Es que no era un reclamo suficiente para invitar a entrar y conocer su núcleo urbano?