Las Arribes del Duero

Viernes, 18 de septiembre de 2015

Trasteando por una página web recién descubierta de subastas de ocio, consigo una noche en un hotel rural de la provincia de Salamanca, con una hora de spa y botella de cava incluidas; ¡no se podía pedir más!

Comimos pasado Salamanca en un restaurante de carretera y a las 16 h. estábamos en Bermellar y, más concretamente, en el hotel Orgullo Rural. Cuatro kilómetros antes de llegar al pueblo, un río y un puente nos hacen parar en la carretera, al parecer es la punta del iceberg de lo que nos tiene reservado este viaje.


Puente sobre el río Huebra (Las Arribes - Salamanca)


 El pueblecito, recoleto, pequeño y muy rústico, cerquita de la frontera con Portugal, que se visita con unas cuantas zancadas. La iglesia medieval, grande para las dimensiones de la localidad -pero es la tónica de la zona-, una ermita, del Cristo la llaman, permanentemente cerradas, la una y la otra, y poco más, me atrevería a asegurar. El pueblo es para escuchar cantar el gallo al amanecer; para ver los paisanos que vuelven de trabajar tras una dura jornada al atardecer y ver como pastan los mulos o lo hombres trasladan leña para pasar la noche; no hay ni un bar en todo el pueblo. Pero, eso sí, la panadería abre también a las 10 de la noche.
Iglesia de Bermellar (Salamanca)
Ermita de Cristo (Bermellar - Salamanca)


Habitación hotel Orgullo Rural
El Orgullo Rural es bonito y con una cuidada decoración, francamente recomendable, algo alejado del cogollo de Las Arribes y algo caro para la media de la zona. El trato de las personas que las regentan es impecable: Pepe que salió a darnos la bienvenida y Sonia que te trataba como un familiar que los visitase.
Spa Hotel Orgullo Rural

A las 17 h. estaba preparado el spa y lo disfrutamos.



Terraza del Hotel Orgullo Rural
Y ahora qué,... Bien está la tranquilidad, pero quizás era demasiada. Tiramos de mapa y como ya era tarde nos dirigimos al pueblo más cercano que era Lumbrales. Este ya es un señor pueblo al lado de Bermellar.

Aquí, la dimensión de la iglesia supera todo lo que os podáis imaginar. Lógicamente estaba cerrada, pero como no nos olvidemos que en los pueblos se puede conseguir casi todo, con la buena voluntad de los lugareños, un grupo de parroquianos sentados en un banco, al fresquito de la tarde, se ofrecieron a enseñarnos la iglesia. "No se moleste, me da apuro". "Que apuro ni nada, si llevo las llaves encima"; y nos abrió su gran palacio de oración.

Cuando salimos, unos y otros nos hablaron orgullosos de su cuasi catedral, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, construida sobre un castro vetón. El San Pedro de la iglesia, que no sabemos si es el párroco, el sacristán o el cuidador, nos preguntó si nos habíamos fijado en el retablo mayor. "Sí, muy bonito", le respondimos. "¿Y no les recuerda a nada?"; "No caemos". "Pues que es parecidísimo al de El Escorial" (la gente en los pueblos debe pensar que los madrileños visitamos El Escorial con la asiduidad que ellos su Parroquia). No está documentado, pero de la Escuela de Herrera, seguro.

Para aquella buena gente era una pena lo tarde que estábamos visitando el pueblo, pues todo estaba cerrado ya. La Casa de los Condes, de una rica familia portuguesa, nos decían señalando un bonito edificio al otro lado de la iglesia; el Castro de las Merchanas y hasta un museo arqueológico, aunque sólo abre los domingos y festivos. En fin, tendrá que ser en otra ocasión, les replicábamos, dándoles las gracias por su ayuda.
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción (Lumbrales - Salamanca)

Berrado (Lumbrales (Salamanca)

Ayuntamiento Lumbrales (Salamanca)

Teníamos ya hambre y nos sugirieron unos cuantos sitios para cenar; pero no nos olvidemos de que estamos en un pueblo y en esos momentos nosotros, forasteros, éramos la única distracción de la tarde del viernes. No habíamos dado una docena de pasos, cuando desde un banco cercano nos llaman dos viejecillos. Uno de ellos nos sugería que nos olvidásemos de aquel "pueblucho" lo calificaba y que debíamos ir al suyo que ese sí que era bonito y tenía buenos verracos, no el que lucía en aquella plaza. El hombre nos contó su vida con voz lastimera. Llegó su fecha de jubilación y le dijo a sus sobrinos, ´que eran los parientes más cercanos, "me cuidáis hasta que muera y vuestras serán las tierras de olivos que tengo o las vendo y las doy a una residencia"; ante el poco eco de su propuesta tuvo que optar por lo segundo, pero fuera de su pueblo. Y eso era lo que más le consumía.

De despedida, nos ofreció el nombre de una "pócima" mágica, de venta en farmacias, que curaba todos los dolores musculares. No lo encuentro; habrá que volver a preguntárselo de nuevo.

Sábado, 19 de septiembre de 2015

Nos levantamos tempranito, pues a las 12 teníamos entradas para el crucero fluvial por el Duero, reservadas por internet, (16 euros/persona) y había que ir a Corporario, que es un barrio de Aldeadávila. Recomiendo mucho no poner, como hicimos nosotros, las coordenadas en el GPS de la Playa del Rostro (lugar de donde parte el barco) en Corporario, pues te lleva por un camino de cabras durante unos 4 o 5 kilómetros que pensaba que no llegábamos nunca. Desde Aldeadávila hay flechas (que vimos a posteriori) que te te conducen hasta una carretera asfaltada que termina en los aparcamientos de la playa.

Llegamos, por los pelos, con el barco del Corazón de Las Arribes a punto de salir y una pareja que iba sin tener entradas reservadas que nos miraba con verdadera tristeza, pues el que no fuéramos significaba que les permitirían entrar en el barco.

Catamarán del Corazón de las Arribes en Duero (Salamanca)
La embarcación era un chulo catamarán para cien personas, acristalado, con calefacción, aire acondicionado y servicios y lo mejor: su guía, que conocía la zona como la palma de su mano y, sobre todo, sabía transmitir la excelencias de las Arribes y contarlo, además, de una forma sumamente amena.

Nuestra guía nos contó muchas cosas interesantes de Las Arribes. Lo primero sobre su etimología: la palabra arribes es de origen astur-leones, derivada del latín ad ripan; es decir, a la orilla. En el siglo XV, con la expulsión de moros y judíos, los Reyes Católicos repoblaron la zona con gentes del Reino de León, que ya incluía el Reino de Asturias. De ahí la influencia astur-leonés de las distintas denominaciones por los distintos vecinos: para los zamoranos son Las Arribas o Arribanzos, para los salmantinos, Las Arribes y para los portugueses As Arribes.

Su creación parte de la era terciaria en que la península ibérica basculó hacia el Atlántico, produciéndose grietas en la tierra por donde se canalizaría el agua de los ríos. Los Arribes son la grieta por donde discurrió el Duero cambiando su curso anterior y formando unos grandes farallones de granito. Hoy estos parajes son un Parque Natural protegido, nombrado este año Reserva de la Biosfera por la Unesco. El recorrido que hace el catamarán es de 22 kms. Todo es propiedad privada y todo el terreno tiene algún dueño.

Fauna en Las Arribes del Duero (Salamanca)
La climatología de Las Arribes es de tipo mediterránea debido a su poca altitud, siendo sus temperaturas medias de 17,5 ºC, por lo que la flora y la fauna serán las correspondientes a la zona mediterránea. El Duero hace de frontera natural entre España y Portugal, pero las condiciones de ambas orillas no son iguales. La parte portuguesa goza de una climatología muchísimo más benigna debido a las horas de solana que la ribera española, más de umbría. Por ello, la parte portuguesa está mucho más acondicionada a huertas y plantaciones de naranjos, limoneros, higueras, olivos, almendros,...; en Portugal se aprovecha todo, incluso la pesca; mientras que en la zona española está casi en su mayor parte dedicada al pastoreo. Por lo menos hasta hace unos años. Hoy nuestra guía nos contaba historias de último pastor del lugar, que recorría más de 20 kms. con sus rebaños a pastorear en Las Arribes, pues la meseta estaba toda cultivada. Hoy, este cabrero está ya jubilado y quedará para el recuerdo una estatua que le han hecho en Aldeadávila; ya no habrá más cabreros en la zona.

Manchas de liquen, señal inequívoca de un buen limpio medio natural (Las Arribes (Salamanca)
Los dos paseos, ida y vuelta que da el catamarán cada día, proporciona a nuestra guía un conocimiento extraordinario de todos los movimientos de la fauna del lugar. Como si de un "Sálvame de Luxe versión animal" se tratara nos contó algunas anécdotas graciosas de la fauna que en verano habita las Arribes (en septiembre, fecha de nuestra visita, ya empezaba a emigrar a África que estarán más calentitos).

Nos habla de que hay corzos y de que es una especie que se cambia de país constantemente -tienen doble nacionalidad, apostillaba nuestra guía, pues cruzan de una orilla a otra; en una ocasión, unos de ellos que cruzaba el río, al tiempo que el barco pasaba por ahí, le obligaron a volverse y entrar en España nuevamente. También nos contaba que hay más de 400 buitres leonados que anidan en Las Arribes y que estos prefieren España para hacerlo, pues están más resguardados que en la parte portuguesa.Las cigüeñas no alimentan a sus crías en el nido, para acostumbrarlas a salir y que estén preparadas para el momento de la hibernación.  El buitre sólo pone un huevo al año y buscan altura para anidar. Al parecer hasta hace poquitos días había media docena de cigüeñas negras, pero han emigrado ya. El buitre no tiene comida en Las Arribes por lo que va a buscarla y suele ir a Portugal, pero al atardecer vuelven a España a sus refugios. Por las mañanas se les ve volando en círculo -yo pensaba que tenían localizada una presa y esperaban el momento oportuno para atacarla, pero no, se trata de aprovechar las corrientes de aire caliente que les permiten planear más que volar. Tienen una gran envergadura, de entre 2,5 y 2,8 m.

Producía una gran hilaridad las anécdotas que nos contaba sobre las costumbres sexuales de las aes que anidan en Las Arribes. Se han dado casos de tríos de buitres, dos hembras y un macho, que atendía a las dos señoras por igual; incluso alguna vez, una hembra en España y otra en Portugal y el macho, dando el callo. También nos contó el caso de dos parejas de águila real, una asentada en la parte portuguesa y otra en la española; al poco tiempo apareció muerto el macho hispano y al poco se vió que el aguila hembra estaba embarazada; pensaban que se trataría de un embarazo psicológico, pero pasado un tiempo, se la vio incubando el producto de su desliz.

La ribera vecina portuguesa está mucho más explotada que la española gracias a las horas de sol (Las Arribes)
Milano en Las Arribes del Duero (Salamanca)
La flora del lugar también tiene sus peculiaridades. Hay una planta endémica llamada el Dragón de las Arribes que cubre las grandes moles de piedra. Llama también la atención las grandes manchas amarillas que aparecen con la presencia del liquen, señal inequívoca de la buena calidad ambiental. También abundan los almez lodones, árbol cuyo fruto es una bolita que se come y que la gente introduce en el aguardiente y su madera es extremadamente flexible y se le da numerosas aplicaciones. Curiosamente en nombre de Torrelodones en Madrid viene por que es el árbol que aparece en su escudo - seguramente hubo o hay muchos ejemplares en la localidad-.

Habíamos llegado a la parte cumbre del recorrido que es el final también y en el que se encuentra no sólo la presa de Iberdrola sino los grandes farallones naturales, aquí llamados picones. Estos picones tienen unos 500 m. de altura; 400 por encima del agua y 100 m por debajo; esto es equivalente a 15 edificios de 7 plantas, más 5 edificios más, de los 100 m. bajo el agua -es muy normal ver gente escalando-. El más famoso, el Picón de Felipe, con un espectacular mirador sobre él, al que hay que caminar unos 2 kms. (algo cuesta arriba) para llegar a él. A su lado, el Picón del Fraile, al que se accede directamente en coche y que también ofrece unas muy buenas vistas. 

Imagen propiedad de Creative Commons, que se retirará a su petición.
La construcción de la presa, además de la obra faraónica que fue en su tiempo, tiene una historia de alta política, cuanto menos, curiosa.  La construyó una empresa vasca llamada, en aquella época, Saltos del Duero, más tarde  Iberduero y hoy Iberdrola. Desde 1906 se descubre que este sería un enclave inigualable y de gran potencial hidroeléctrico debido a su desnivel de 400 m. Recordemos que el río en este tramo tiene calidad de internacional, por lo que España no podía abordar un proyecto de esa envergadura sin la aquiescencia de Portugal; pero esta se negó durante 21 años. En 1927 el Ministerio correspondiente presentó una macroinversión para aprobación del Gobierno que implicaba el desvío del río Duero, antes de llegar a su tramo internacional -nunca se confirmó, pero tenía toda la pinta de ser una medida de presión para que las autoridades portuguesas se sentasen a negociar-. La argucia tuvo su efecto positivo y ese mismo año se firmó el primer acuerdo entrambos países. El reparto no se hizo por kilómetros lineales de río sino por desnivel del mismo 200 m. aprox. para uno y 200 m. aprox. para otro.

La presa fue durante muchos años la mayor del mundo, en cuanto a potencia instalada y mayor producción de energía, y hoy, lo sigue siendo de España. Representa el 12% del total de la energía que se produce en nuestro país. De las más de 130 presas que Iberdrola tiene en España, la de Aldeadávila representa la quinta de la totalidad de energía producida por la compañía. La compleja obra de ingeniería, construida a más de 40 metros por debajo del fondo del río; es decir a 180 metros de profundidad, esta constituida por 12 kms. de túneles y dos cavernas como dos campos de fútbol, donde se encuentran las turbinas. Curiosamente, las dos turbinas más modernas son de tipo reversible; es decir, devuelven el agua hacia la presa de Villariños y de ahí a la de la Almendra; se gasta con ello más energía de la que se produce, pero de esta manera se aprovecha la energía sobrante y no necesaria durante la noche de las centrales nucleares que no paran nunca. Hoy en día todo está automatizado y se controla desde Madrid.

Aquí se han filmado películas como La Cabina de Antonio Mercero y el final del Doctor Zhivago.

El paseo de vuelta para disfrutar verdaderamente del paisaje.

Ya de vuelta en Aldeavilla y tras una rápida parada por el hotel para hacer check
Restaurante El Zebadero (Manueco - Las Arribes)
in, tiré de Trip Advisor a la caza de un buen restaurante por la zona. "El Zebadero" en Manueco, un pueblecito a escasos 3 kms. de Aldeadávila. Creo que el nombre ya lo dice todo, pero abundaré recomendándolo mucho. Se trata de un restaurante en una casa antigua, con el típico aspecto de mesón de pueblo que a mi me gustan y donde se suele comer estupendamente. En principio me chocó un poco, pues no dan carta, al parecer era menú, sí o sí, pero no sabías lo que te iba a costar, ni lo que te incluía. En fin, nos tiramos a la piscina y elegimos las patatas meneás, típicas de la zona, que te ponen una cacerola en el centro y come hasta que revientes; de segundo, pedimos un cuchifrito y pluma y de postre un arroz con leche casero para chuparse los dedos. Todo regado con un buen vino de la zona y por el módico precio de 22 euros. Es más caro que cualquiera de los menús que se ven por la zona, pero no pueden competir en calidad. Hacedme caso, bien merece una visita.


Aldeadávila es un bonito pueblo y muy cuidado. Miguel de Unamuno lo llamó "El corazón de las Arribes" y es la pura verdad. La primera visita ha de hacerse a la antigua Ermita de San Sebastián, que hoy es la Oficina de Información y Turismo. Alli te dan mapas e información de rutas, hoteles y restaurantes (aunque algunas vece es mejor la información que te ofrecen los lugareños).

La plaza del pueblo está dominada por la Iglesia parroquial de San Salvador, cuya construcción se inicia en el siglo XIII como convento de la fortaleza; aunque fue muy reformada durante los siglos XV y XVI. Anexada a ella, se encuentra la Torre de Aldeadávila, que se fundaría como alcázar militar en el siglo XIII. Esta torre vivió varios episodios bélicos a lo largo de su historia.

Iglesia de San Salvador en Aldeadávila (Los Arribes del Duero)
Monumento al cabrero en Aldeadávila (Arribes del Duero - Salamanca)

Ermita de la Santa en Aldeadávila (Las Arribes del Duero - Salamanca)


Uno de sus mayores reclamos al visitante son los picones; es decir, los grandes farallones que dan al río Duero. Los de Felipe y el Fraile son los más famosos.

El Mirador del Fraile está situado a 6 kms. de Aldeadávila y es el más accesible de todos, ya que el coche llega hasta muy cerquita del mirador. Las vistas de las grandes moles y de la propia presa son espectaculares.

Vista de la presa desde el Mirador del Picón del Fraile (Los Arribes del Duero - Salamanca)






Carretera que llevaba a la presa por la parte portuguesa, hoy esta cerrada, por lo que no hay paso fronterizo
Catamarán de Las Arribes desde el Mirador del Fraile
Volviendo de nuevo a la carretera se vuelve hasta el desvío (que habéis tenido que ver al pasar para ir al Picón del Fraile), que te conduce al aparcamiento del Picón de Felipe. En esta ocasión hay que andar durante kilómetro y medio por un camino empedrado e irregular que te conduce a una pequeña explanada donde ya hay unas bonitas vistas. Mucha gente se confunde y se cree que es el final, pero el camino continúa, calculo que 500 metros más hasta el verdadero mirador desde donde las vistas deben ser de quitar el hipo. Era un día de calor; la gente volvía sudando y agobiada, pues es una vuelta cuesta arriba de consideración y nos rajamos.

El Picón de Felipe tiene una romántica leyenda de la que parte su topónimo. Un aldeano de Aldeadávila cayó prendidamente enamorado de una portuguesita que le tenía robado el seso; se cuenta que cada día acudía al Picón con un cincel y golpeaba y golpeaba, con la esperanza de hacerlo caer algún día y que formara un puente natural, por el que podría cruzar para estar con su amada.

Mirador del Picón de Felipe desde el Mirador del Fraile (Los Arribes - Salamanca)

Vistas desde el Mirador de Felipe (Las Arribes - Salamanca)

Desde el Picón de Felipe (Las Arribes - Salamanca)

El hotel que reservamos, Rinconada de las Arribes, está bastante bien. Casi en al lado de la Plaza del pueblo, la catedral y el ayuntamiento. Un hotel rural con buena atención, limpio y servicios más que suficientes. La única pega, que no había TV en las habitaciones -se jugaba la final del baloncesto del Campeonato de Europa. ¡Y ganamos! aunque la viéramos en el salón del hotel-.

Domingo, 20 de septiembre de 2015

Nos encaminamos de nuevo por la misma carretera de ayer hacia los picones, pero esta vez giraríamos mucho antes. A la izquierda un cartel anuncia el camino hacia el Poblado de Laverde. Se trata de una pequeña población levantada en la ladera del cañón del río Duero. Aquí, ya en el siglo XII, los padres franciscanos fundaron un convento de Santa Marina Laverde, que fue abandonado con la desamortización de Mendizábal. Aquí, Saltos del Duero creo una pequeña población para los trabajadores y directivos que trabajarían en la faraónica obra, en la que habría casas, jardines, colegios, sitios de ocio, todo ello entorno al Convento de Santa Marina que lo acondicionó como hospedería para sus visitantes.  Dicho convento también tiene su leyenda: se cuenta que una hermosa jovencita corría huyendo de un moro que pretendía hacerla suya y llevarla a su harén, Susana, que así se llamaba se escondió en el hueco de una peña y en el momento en que el moro la tenía ya a su alcance, se estremeció la tierra y se cerró la oquedad donde se escondía la niña y el moro huyo despavorido. Tiempo después Sancho, señor de estas tierras, estando de cacería y ante los aullidos de sus sabuesos, encontraron reliquias de la que se convertiría en Santa Susana.

El poblado hoy sólo alberga a unas dos docenas de personas, pero lo mantienen cuidado, ajardinado y limpio y es curioso de visitar.

Poblado de Laverde en Los Arribes del Duero (Salamanca)
Monasterio Santa Marina en Poblado Laverde (Los Arribes del Duero - Salamanca)
Vistas desde el Poblado Laverde (Las Arribes del Duero - Salamanca)
Volvemos a subir hasta la carretera que dejamos para entrar la poblado y continuamos hacia la presa. Nos dirigíamos a la propia Presa de Aldeadávila. Teníamos instrucciones concretas: se llega hasta unas puertas cerradas a cal y canto, pero un caminito a la derecha, por el que si no lo sabes, no te atreves a pasar, te lleva tras muchas curvas a los propios miradores de la presa. Creo que lo mejor de todo el viaje. Espectacular desde todo punto de vista.

Desde la presa de Aldeavilla (Los Arribes del Duero - Salamanca)



Desde la Presa de Aldeavilla - Las Arribes del Duero (Salamanca)
Desde la presa de Aldeavilla (Los Arribes del Duero - Salamanca)



Carretera a la presa de Aldeadávila


Desde la presa de Aldeavilla (Los Arribes del Duero - Salamanca)


Desde carretera a la presa de Aldeadávila (Los Arribes - Salamanca)


Se nos ha hecho bastante tarde y es que no veíamos la forma de salir de allí y parar de hacer fotos de tan bonito lugar. Hoy estaba previsto visitar localidades también consideradas dentro de las Arribes. No debemos olvidar que no sólo es Salamanca, sino que también comparte territorio con Zamora. Bueno, y Portugal en su otra orilla que dejaremos para un próximo viaje.

La primera localidad con la que nos encontramos es Masueco, vieja conocida nuestra, pues aquí comimos ayer en el Zebadero. Para ser una población tan pequeña, tiene una gran iglesia, la de San Nicolás de Bari. Su elegante torre parece que formó parte de un castillo del siglo XVI, aunque la iglesia es del XVII. Estaba cerrada, pero al parecer hay un gran grieta que se empezó a formar tras el terremoto do Lisboa de 1755. Posee las bolas características, símbolo de pertenecer al Camino de Santiago. A la salida del pueblo existen cuatro ermitas. 

Ayuntamiento de Masueco (Los Arribes del Duero - Salamanca)
Iglesia de San Nicolás de Bari (Masueco - Los Arribes del Duero - Salamanca)
Pereña de la Ribera. Se la conoce, a veces, como "El balcón de las Arribes", pues de aquí parte un camino al Mirador del Pozo de los Humos. Dependiendo de la época se puede llegar en coche hasta allí, pero al ser un área sensible para la conservación de aves protegidas, en ocasiones cierran el paso al tráfico rodado. Entonces hay que andar 1,7 kms. hasta el mirador. Al parecer, y así lo atestiguan las fotos que se ven, es la vista más espectacular y famosa de la imponente cascada. La guía del barco ya nos advirtió de no ir, pues en esta época y sin haber llovido no hay nada. 

De Pereña, destaca su arquitectura popular, el arco de entrada a la plaza y la Iglesia de Santa María.
Iglesia de Santa María en Pereña de la Ribera (Los Arribes del Duero - Salamanca)

Desde el pueblo, siguiendo las indicaciones de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, llegamos a un cerro y en su cima, aparece la Ermita y una casa en la que en otros tiempos vivía el guarda. Hoy no hay guarda y han colocado un cristal en la puerta de la Ermita para ver a la Virgen, que se ve muy mal. Aquí vienen en peregrinación la gente del pueblo cada 14 de mayo. Caminando un poco hacia el fondo nos encontramos con un mirador con una barra de seguridad un poco artesanal, pero que nos ofrece buenas vistas del Duero.
Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera (Los Arribes del Duero - Salamanca)
Vistas desde la Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Pereña de la Ribera

Villarino de los Aires, pueblo chiquitito, con una majestuosa iglesia -por no variar-, en honor a San Sebastián, que llama la atención por su color de granito claro. Tiene dos miradores como cualquier localidad de Las Arribes que se precie, aunque no los visitamos.

Iglesia de San Sebastián en Villarino de los Aires (Los Arribes del Duero - Salamanca)
Villarino de los Aires (Los Arribes del Duero - Salamanca)
La hora de la comida se acercaba y no abundan los restaurantes por la zona, pues hay localidades que no tienen ni uno. Pretendimos comer en Villarino, pero el único restaurante del pueblo había cerrado. Habría que esperar al siguiente a ver si había suerte.

Trabanca está en un cruce de caminos por lo que la oferta de restauración, de ocio y actividades culturales es mayor que la de sus vecinas. Buscamos en el GPS un restaurante cercano, pues ya el estómago reclamaba su punto de atención y triunfamos. La Retoñera de Arribes, un restaurante moderno, bonito por dentro y por fuera, con buen servicio y buena comida y barato, no se podía pedir más. 


Restaurante La Retoñera de Arribes (Trabanca - Salamanca)
 
 Entre las visitas que se pueden hacer en la localidad está la iglesia, la fuente, una fragua con más de dos siglos de historia, un parque de nada menos que 10 kms2 que recrea la arquitectura civil y tradicional de la zona y un centro de visitantes del Parque Natural Arribes del Duero. La población llama la atención por lo cuidada que está.

Iglesia de Trabanca (Los Arribes del Duero - Salamanca)
Estamos en Fermoselle y, por tanto, hemos cambiado de provincia, y esto es Zamora. Fermoselle está considerada como la capital de las Arribes (aunque los salmantinos no opinen lo mismo). Fue declarada conjunto Histórico-Artístico en 1974.

Situaros en la plaza y mirad a la izquierda del ayuntamiento; allí bajo unos arcos muy bonitos tenéis la Oficina de Información y Turismo en la primera planta, que os proveerán de un mapa y breves explicaciones de donde os recomiendan ir. Fortaleced las piernas como podáis y disponeros a subir y bajar en un pueblo que siempre está cuesta arriba o cuesta abajo.

Plaza Mayor de  Fermoselle (Las Arribes del Duero, Zamora)
Antes de dejar la Plaza Mayor, observar y visitar la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Ascensión, románica, aunque con las numerosas modificaciones y la cúpula y el ábside ya son renacentistas. Posee un museo parroquial con numerosas esculturas y ornamentos sagrados. 
Iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión (Fermoselle - Las Arribes del Duero)

 Enseguida, una pequeña cuesta que parte de la misma plaza os conducirá a las Ruinas del Castillo de Doña Urraca. Del castillo, poco queda, pero es un mirador único hacia el Duero y tierras lusitanas. La fortaleza fue refugio de comuneros durante la sublevación contra Carlos I. Lo que queda está bien conservado y es bonito de visitar.
Castillo de Doña Urraca en Fermoselle - Las Arribes del Duero
En Castillo de Doña Urraca - Fermoselle (Las Arribes del Duero - Zamora)






Vistas desde el Castillo de Doña Urraca - Fermoselle (Las Arribes del Duero)
Vistas desde el Mirador del Torojón . Fermoselle - Las Arribes
Y ahora disponeros a subir y bajar, pateando el pueblo. Tiene unos cuantos miradores a los que merece la pena hacer el esfuerzo de subir. Me quedé con ganas de ver el entramado de sótanos de las bodegas que recorre el pueblo y que están todas unidas bajo tierra. No vimos ni una bodega abierta, supongo que era debido a que era domingo y el grueso del personal turista ya volvía de regreso.


Vistas desde el Mirador de Torojón - Fermosille - Las Arribes

Fermosille - Las Arribes del Duero
Por último, pues ya el día no podía dar para mucho más, nos acercamos a ver la presa de la Almendra de la que tanto estamos oyendo durante este viaje. Impresionante, no hay otra palabra. 

Embalse de la Presa de la Almendra en Zamora
Presa de la Almendra en Zamora - Las Arribes del Duero
Poco antes de unirse al río Duero, el Tormes ve detenido su curso, formando la persa de la Almendta, que da origen a un auténtico mar interior con casi 8.000 hectáreas de superficie inundada. La central eléctrica se encuentra en Villarino de los Aires (el pueblo de la ermita en el monte), a 15 kms. de aquí y el agua llega a través de un túnel de 7 metros de diámetro, excavado en la roca. Algunas cifras: 202 metro de altura desde los cimientos, 3.036 m. de longitud del muro; 2.648 hectómetros cúbicos de capacidad y para su ejecución fueron necesario 2.188.000 metros cúbicos de hormigón.

Lunes, 19 de septiembre de 2015

Hoy nos volvemos ya para Madrid, pero al hacer el check in, la señorita de recepción, que yo creo que verdaderamente son los dueños del hotel (ella y la persona que nos daba de desayunar), nos pide disculpas pues el día que entramos no nos pudo atender como a ella le hubiera gustado y que le gusta aconsejar y guiar sobre los puntos de interés que sus huéspedes deben visitar. Le respondimos que no preocupara que ya habíamos ido a la Oficina de turismo y nos habían dado algunas pautas. Nos examinó para comprobar si habíamos visitado todo lo que debíamos, pero llegó un momento en que nos pilló. "¿Habéis ido a Rupitín y Lastrón?". Los nombres me sonaban de rutas de senderismo que había visto en el plano y le objetamos que ni estábamos muy preparados para hacer grandes caminatas por caminos rurales ni disponíamos del tiempo suficiente tampoco. Pero no le satisfizo mi contestación. Se autocalificó de "mandona", como si eso le diera ya la potestad sobre nuestros actos y nos sugirió,... yo diría que nos ordenó. Ni hablar, no vais a perder más de media hora y no os podéis marchar sin verlo. Mientras la escuchaba, yo abrí el mapa y el sendero a Rupitín (el nombre se las trae) marcaba exactamente 13,21 kms.). Gracias pero no, le dije intentando cortar por lo sano. Pero entonces dijo la palabra mágica: "se puede ir en coche,... son senderos, pero son más carreteras rurales que otra cosa". "¡Cuenta, cuenta!"

Allí que nos fuimos y vive Dios que todavía le estoy dando las gracias. Precioso. El camino, rural, pero bien, sin subidas ni bajadas. Hay que dejar el coche cuando se llega a un chalet que hay a la izquierda, pues luego ya no hay sitio donde aparcar. Se baja un poco andando y voila, un espectáculo para la vista. Desandamos lo andado y subimos un poco más hasta donde habíamos dejado el desvío a Lastrón. 
Vistas desde Rupitín en Aldeadávila - Las Arribes
Vistas desde Rupitín en Aldeadávila - Las Arribes

De Lastrón nos había hablado de los chozos típicos de los agricultores, donde guardaban aperos o se guarecían del mal tiempo, pero cuando estábamos allí dudábamos si esto daría a algún acceso donde se viera el Duero. Había una verja cerrada a cal y canto y dentro parecían las casas de labriegos a las que se refería y supusimos que era todo lo que habría que ver. Nos volvimos y cuando íbamos a medio camino nos saludó un lugareño que iba en una moto y nos preguntó si habíamos visto las casas. No, le contestamos y nos sugirió que le siguiéramos.

El hombre, encantador, era el propietario, según él, de tres kilómetros de Arribes. Nos pareció un poco fantasma, pero cuando nos fue enseñando todo lo que le pertenecía, olivares y frutales desde donde estábamos hasta llegar a la orilla del río (recordé lo que nos habían contado en el barco de que absolutamente todo el terreno tenía dueño). Nuestro amigo se llama Manolo, tiene 81 años, pero no lo parecía, debe ser que el mucho trabajo mantiene joven. Ahora estaba ya jubilado, pero seguía labrando y cuidando sus tierras, ayudado por uno de sus yernos que es policía en Salamanca y sentenciaba, diciendo: "para él hace". Manolo había trabajado en Alemania, en Francia y en Bélgica, había sido también trabajador de Iberdrola. Y su vida era sacar adelante y algún provecho de estas tierras que tanto trabajo requerían: primero plantaba viñas, después almendros, pero se pagaba muy mal y hoy tiene olivos sembrados y algún frutal para su consumo. Nos mostró muy amablemente las instalaciones que tenía: la cuadra del burro, el corral de las cabras, un chamicillo donde se metía a los cabritillos cuando llovía. Él vivía en Aldeadávila y no contento con estos terrenos, tenía un huerto que cuidaba junto a su casa. Le habían operado de cataratas la semana pasada y estaba ya desesperado porque no había podido ir a trabajar.

"¡Adios Manolo!, ha sido todo un placer conocerte.



Chozos en Lastrón - Las Arribes del Duero
Manolo, nuestro amigo de Lastrón - Las Arribes del Duero
Choza donde dormían antiguamente (Lobrón - Los Arribes del Duero)



Vistas desde las plantaciones de nuestro amigo Manolo (Lobrón - Las Arribes del Duero)
Nos volvíamos ya a Madrid, pero antes tenía verdadero interés en conocer Ledesma.

Ledesma fue declarada conjunto Histórico-Artístico en 1975 y muy bien ganado, no en vano es la heredera de la antigua Bletisama romana, situada en una colina horadada por el río Tormes. De su época romana puede presumir de su Puente Mocho y de épocas todavía anteriores le quedan el verraco, en los jardines de la Fortaleza y un imponente menhir.

Tras mucho callejear con el coche, conseguimos llegar a una plaza aledaña a la Iglesia de Santa María la Mayor, donde encontramos dónde aparcar. Allí mismo estaba el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo, que se encontraba cerrada, aunque pronto nos hicimos con un mapa que te marcaba un itinerario sugerido. La Iglesia, monumental, como no podía ser de otra forma, de estilo gótico y con un interesante museo, aunque estaba cerrada. En su inicios fue románica (siglo XII), pero de aquella época no queda más que el pequeño arco anexo a ella, que da a la calle de los curas. Me hubiera gustado  verla pues entre otras cosas, aquí se encuentra la sepultura de don Sancho nieto de Alfonso X

Iglesia Santa María la Mayor - Ledesma (Salamanca)
Ayuntamiento de Ledesma (Salamanca)
El mapa te sitúa, para empezar el itinerario, en la Iglesia de San Miguel, que es donde está instalado el Centro de Interpretación, aunque los lunes es el día de descanso y estaba cerrado. No parecía que tuviéramos mucha suerte, aunque la población es tan bonita y está tan cuidada, que con pasear resulta suficiente.

Iglesia de San Miguel actual Centro de Recepción de Visitantes - Ledesma (Salamanca)
Un poco más adelante -todo está cerca en Ledesma-, nos encontramos la Fortaleza. Su construcción se inicia en el siglo XII por mandado de Fernando II de León. Cuenta con dos torres y la base de la del homenaje. Lo que hoy se observa es una mínima parte del esplendor que tuvo en su tiempo. En el interior se conservan dos habitaciones de época gótica. Excavaciones arqueológicas han descubierto un complejo sistema de canalización de agua, y edificaciones como caballerizas y pozos. 
Fortaleza de Ledesma (Salamanca)

Aledaño a ella esta la Plaza de la Fortaleza y bajo ella, una serie de subterráneos y piezas de un palacio que en teoría se construyó en el siglo XV. En la propia plaza, encontramos un verraco de los cuatro que en principio había y que fueron arrojados al río en el siglo XIX en un arrebato liberal del consistorio que los identificaba con las medidas de Carlos V tras la guerra de las Comunidades. El que vemos aquí es un verraco de entre los siglos VII y I a.C. de granito al que le ha sido amputada la cabeza, pero si mantiene sus atributos, bien marcados.

Verraco en Ledesma (Salamanca)
El Arco de San Nicolás es la única de las ocho puertas de la muralla que se ha conservado. Cuenta la leyenda de que en el año 745, en plena dominación musulmana de Ledesma, Galofre, el Wali de la ciudad mandó degollar en esta puerta a su hijo Alí y a los clérigos Leonardo y Nicolás, pues habían conseguido convertir a su hijo a la religión cristiana que fuera bautizado con el nombre de Nicolás.

Arco de San Nicolás en Ledesma (Salamanca)
La Alhóndiga es un edificio de grandes dimensiones, fundado por el Obispo de Utica para auxiliar a los pobres a finales del siglo XVI.

La Alhóndiga en Ledesma (Salamanca)
Me he liado con los puentes de Ledesma. Desde el mirador del Tormes destacaba un puente que pensé era el romano, pero ahora, en la tranquilidad de poner el viaje en pié me doy cuenta de que he confundido el puente medieval por el romano, que está a 3 km. al norte de Ledesma y que no lo vi.

Puente medieval en Ledesma (Salamanca)
Por doquier, a lo largo de la visita se pueden contemplar casas solariegas de la alta nobleza de Ledesma, muy bien conservadas y mantenidas, que nos hablan de su pasado glorioso.



Casas solariegas en Ledesma (Salamanca)


Casas solariegas en Ledesma (Salamanca)




Casas solariegas en Ledesma (Salamanca)



Hospital de San José en Ledesma (Salamanca)


Llegó la hora de la comida y el número 1 de Trip Advisor nos mandaba a Las Cadenas en la Plaza del Mercado, a las afueras de Ledesma y saliendo de la muralla. Llegamos temprano y encontramos mesa, pero al cabo de nada se llenó de gente del pueblo que debe comer allí asiduamente. Comimos bien.

Y esto es todo lo que dio de sí nuestros tres días en Los Arribes del Duero.