Conocer Madrid - Ruta de los Conventos

Convento de la Descalzas Reales (Madrid)
Hoy ha comenzado un taller cultural organizado por los Centros Culturales del Ayuntamiento de Madrid, que consistirá en una salida socio-cultural semanal para "Conocer Madrid", como su nombre indica, conducidos por guías titulados.

Su lema: Descubre Madrid como nunca lo has visto.

¡Allá que vamos! El día no se presentaba especialmente apacible para nuestro cometido; pero gracias a que los bares no han retirado todavía las grandes sombrillas del verano, hemos tenido sitios donde guarecernos de la lluvia durante las interesantes charlas.

El punto de partida fue la Plaza de la Ópera que, aunque con contenido por si misma para una sola visita, no debía formar parte de los planes culturales de la monitora. Las visitas son todos los martes y duran dos hora; o sea, que tampoco da para mucho.



Salimos a la calle Arenal y la primera a la izquierda, que es la Costanilla de los Ángeles, nos conduce a la que será nuestra primera parada en una plaza chiquitina llamada Plaza de Santa Catalina de los Donados (entre la calle Flora y la propia calle de los Donados).  Y de aquí surgen dos curiosas historias:

Una, que en esta plaza vivió Pedro Fernández de Lorca, Tesorero tanto de Juan II como de Enrique IV, en la segunda mitad del siglo XV. ¿De dónde viene el nombre de Donados que lleva la calle y la plaza? Pues gracias a una buena obra de este hombre: fundó una obra pía mediante la que, en su propia casa, daba cobijo a doce menesterosos, cuya único requisito para gozar de la gracia, era ser una persona honrada. Se les conocía por el ropaje especial que la fundación les obligaba a llevar.

La segunda. Los inicios de una estatuilla que se hoy es una de las más veneradas de Madrid, el Niño del Remedio, que es curiosa. En 1897 vivía, en la Calle Donados, 4, el encuadernador Pedro Martín, que tenía el taller en su propia casa. Un día, se enteró de que una mujer que marchaba a Cuba vendía todas sus pertenencias y entre ellas se encontraba una imagen del Niño Jesús. Le gustó y pagó por ella, la friolera de 20 duros. La estatuilla fue colocada al fondo del taller y allí se rezaba el rosario todos los viernes al cierre del mismo. Los milagros que el niño realizaba entre los asistentes al rezo semanal empezaron a cundir y pronto su fama traspasó los límites del barrio. Por una especie de sorteo entre las propuestas, se le impuso el nombre de "Niño del Remedio" y no quedó más remedio que construirle una capilla para dar cabida a la gran cantidad de seguidores y feligreses; se cuenta que la propia María Cristina de Habsburgo realizó una visita al Niño para pedir por España. Esta visita iba a ser toda por fuera, por lo que no entramos (además de que hoy era día 13, y los día 13 de cada mes le hacen descender de su camarín para que sea besado por todo aquel que lo desee). Según cuenta nuestra guía, hasta hace pocos años estaba totalmente tapizada de exvotos y rodeada de lápidas; hoy la han dejado totalmente ascética y ha perdido su encanto. Pero la devoción sigue siendo la misma.

Dejamos la plaza de Santa Catalina de los Donados y subimos por la calle Priora. Aquí, según la tradición, Fernando III el Santo regaló a la Priora del Convento de Santo Domingo una huerta que se convertiría en el jardín del convento y que desapareció con las reformas urbanas realizadas por los franceses.

Costanilla de los Ángeles hasta la calle de las Conchas; llamada así por un hospital de peregrinos que existía en la calle y que estaba decorado con las vieiras típicas del Camino de Santiago.

Calle de Los Trujillos, travesía de Los Trujillos, a Plaza de San Martín, contigua y unida a la de las Descalzas. Lleva este nombre en memoria del santo nacido en Hungría en el año 316. Soldado romano, cuya caridad le llevó a los altares. Siempre se le representa entregando la mitad de su capa a un mendigo que tenía frío. Toda la plaza y los edificios que hoy la circundan se encontraba el Convento de San Martín, el último convento que existió era del siglo XVII y ocupaba dos manzanas. La iglesia fue derribada durante la ocupación francesa, en su afán de dejar zonas diáfanas en el centro de Madrid. En las edificaciones del convento se instalaron el Gobierno Civil, la Diputación, la Dirección General de Sanidad Militar y el Consejo de Sanidad del Reino.

De frente, la Casa de las Alhajas se encuentra en lo que era el convento de San Martín del siglo XII. Como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, el edificio pasó a  formar parte del Estado hasta que finalmente fye adquirido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad y se utiliza como sala de exposiciones de la fundación Caja Madrid.

No salgáis de la plaza, sin curiosear la placa que recuerda que en aquel sitio Francisco de Quevedo que no sólo era hábil con las letras, sino también con la espada, mató a un hombre en duelo por haber abofeteado a una dama.

Convento Descalzas Reales (Madrid)
A su lado la Plaza de las Descalzas, donde sobresale el Convento, construido en los solares en los que en otros tiempos existiese un palacio de Carlos V, al que venía en sus viajes a España. El Convento de las Descalzas fue fundado en 1559 por la Infanta Doña Juana, hermana de Felipe II, nacida precisamente en el palacio de Carlos V que ella transformara en convento. Se le encarga el edificio primero al arquitecto Antonio Sillero, autor también de la fachada y se traen a Franciscana Clarisas Descalzas de Gandía. Doña Juana lo había encargado con miras a terminar sus días allí tras quedarse viuda muy joven; Su único hijo, póstumo, Sebastián partió a la guerra de Alcazarquivir y se le dió por desaparecido pero finalmente muere en El Escorial y su sepulcro se encuentra en el Convento.

Otra hermana de Doña Juana, la Emperatriz María, casada con Maximiliano de Austria, al quedarse viuda, viene a Madrid e ingresa en el convento junto con su hija Margarita; estando ambas enterradas aquí. Entre las curiosidades del lugar, la sepultura del Duque de Cádiz, primo del rey don Juan Carlos y casado con la nieta de Francisco Franco.

El Convento bien merece una visita. Desde hace pocos años se obtuvo permiso de Roma para poder realizar visitas turísticas -salvo la clausura-. Sigue habiendo monjitas que viven estrictamente de la caridad y que,curiosamente, aún en pleno invierno, siguen calzando sandalias. Son ya muy mayores y de hecho, las monjas de la Encarnación vienen a ayudarlas en sus tareas cotidianas.

La fachada conserva la puerta original del palacio, en estilo plateresco. En el interior hay obras de Juan Bautista de Toledo, primer arquitecto de El Escorial, al que sustituyó Juan de Herrera.

Monte de Piedad de Madrid
El contiguo Monte de Piedad, que cierra otros dos lados de la plaza se levantó también en el convento por el Capellán Francisco Piquer en 1724. Reunió a varias personas e introdujo en una hucha un real de plata -que aún se conserva-. Ya en 1838, el corregidor, don Joaquín Vizcaíno, marqués viudo de Pontejos, con Acebal y Mesonero romanos crearon la primera Caja de Ahorros. En la plaza, las dos estatuas de bronce del Padre Piquer y del Corregidor Pontejos.
Francisco Piquer
Corregidor Pontejos

La portada de Pedro Ribera, muy barroca, con la piedra modelada como si fuera arcilla, con columna truncada, conchas, florones, óculos y caras extrañas, muy del estilo del escultor.

Como curiosidad, también estuvo en esta plaza, en el siglo XIX, la estatua de Mariblanca que hoy luce en la Puerta del Sol.

Antigua Casa Socorro (Madrid)
Salimos de nuevo por Navas de Tolosa y la primera calle a la izquierda es la calle Ternera, llamada así por la obviedad de que aqui se encontraba la expendiduría de la carne de ternera para toda la villa de Madrid. En la esquina, la antigua Casa de Socorro, de estilo modernista, con el antiguo escudo de Madrid separado en tres, que se mantuvo hasta 1967, en que fue sustituido por el actual.

En una casa de esta calle existía una lápida, que desapareció no hace mucho y hoy está sustituida por una plaquita del Ayuntamiento, en la que se deja constancia de que en esta casa vivió y muriño el capitán de artillería don Luis Daoíz, herido en defensa de la independencia española, en el Parque de Monteleón el 2 de mayo de 1808.
Placa casa Luis Daoíz

La calle de Ternera desemboca en la calle Preciados -la parte de Preciados pasado Callao, que la gente no suele saber que es la continuación de Preciados- y aterrizamos en la Plaza de Santo Domingo.

Nos comenta nuestra monitora, que entre las calles Silva y la Cuesta de Santo Domingo, existía una calle cortita (hoy ya no) que se llamaba la calle del Perro y la historia del nombre es muy pintoresca. A media calle, en la puerta de una casa había permanentemente un mastín que se decía echaba "mal de ojo", se decía también que dentro había un alquimista o un brujo. La verdad de la historia es que en ella vivía don Enrique de Villena, un hombre, que cayó prendidamente enamorado de doña María de Albornoz, que le correspondía y con la que se casó. El susodicho don Enrique era primo de Enrique III, que cuando conoció a la mujer de su primo se rindió a sus encantos y comenzó a darle vueltas al magín hasta  dar con la situación perfecta de deshacerse del primo y conquistar a su mujer. Le ofrece el cargo de Gran Maestre de Calatrava, que le proporcionaría grandes prebendas y prestigio, además de que no se podía declinar un ofrecimiento del rey. El problema era que para ese cargo había de ser célibe , para lo que le declararon impotente y anularon su matrimonio. El cargo fue su mayor desgracia, lo abandonó, quedó sin mujer, con fama de impotente y ninguneado por todo el mundo. Como resultado de todo ello, se encerró en su casa, con sus libros, sus estudios y escribió numerosos tratados -de hecho se le considera como uno de los primeros humanistas-. El obispo le acusa de brujería y en la misma plaza de Santo domingo queman en una pira, toda su biblioteca y matan a su perro: "muerto el perro se acabó la rabia". Murió en la cárcel y cuentan que el fantasma continuó ladrando por la calle durante mucho tiempo.,

Santo Domingo de Guzmán funda un convento de monjas en esta plaza en 1218. Se decía que el propio Santo Domingo cavó con sus manos un pozo que se creía tenía propiedades y hacía milagros -hoy el pozo sigue existiendo, pero se encuentra en una casa particular, en la calle Campomanes 3-. En la iglesia, que era del tiempo de Felipe II se conservaban los restos del rey don Pedro el cruel y de su nieta doña Constanza de Castilla. El convento fue derribado en tiempos de José Bonaparte.

Mitad historia, mitad leyenda se cuenta que la guerra civil desatada entre Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara (1366-1369) (ambos hijos de Alfonso XI; aunque el último, ilegítimo), terminó con el acuerdo de que ambos se batirían sin que interviniesen nadie de su soldadesca correspondiente.

Se contaba, por aquellos tiempos que Pedro el Cruel gustaba mucho de pasear por lo que era aquella plaza y que se le aparecía una especie de espectro que le decía: "Tú serás de piedra en Madrid", una y otra vez. Finalmente, un día, decide plantarle cara y preguntarle quién era y qué quería de él. "No recuerdas", le dice la voz, "aquella vez que te recriminé el haber violado el dormitorio de una monja en este convento de Santo Domingo, yo era el Capellán, y sin mediar palabra me clavaste ese mismo puñal que llevas al cinto, dándome muerte"; continuó la voz: "Pues bien, yo te juro que serás piedra en Madrid y morirás con tu propio puñal".

Tiempo después, llegó el momento del duelo entre los dos hermanastros por el trono de Castilla y en medio del fragor de la lucha, Du Guesclin, un francés, tomó a Pedro por una pierna, perdió la daga a la caída y Enrique aprovechó para atravesarle con ella el corazón. El caballero francés justificó su intervención con la famosa frase de "NI QUITO NI PONGO REY, PERO AYUDO A MI SEÑOR. Y la dinastía Trastámara comenzó a reinar en Castilla. Se le enterró en el convento y se erige una escultura de piedra (hoy está en el Museo Antropológico); luego se cumplieron las dos profecías.

Desde la Plaza de Santo Domingo, subimos por la calle de La Bola hasta el Convento de La Encarnación en la Plaza del mismo nombre, esquina a la calle San Quintín.

La pregunta era obligada: ¿por qué se le llama calle de La Bola? Al parecer el nombre le viene de un juego de bolas que había en una de las casas y en la puerta, como muestra había una bola de gran tamaño, colgada de una escarpia que un día desprendió un huracán. Una calle muy literaria, por cierto, en ella vivió Menéndez Valdés y nació Ramón Gómez de la Serna, el de las "greguerías".

Estatua Lope de Vega (Madrid)
La plaza es un remanso de tranquilidad, que resulta increible, en pleno centro de Madrid. El convento fue fundado en 1611 por la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III para conmemorar la expulsión de los moriscos, a petición de una amiga monja agustina recoleta descalza, que fundaría muchos conventos. Fue obra de Gomez de Mora y en el XVIII se hizo una gran reforma obra de Ventura Rodríguez.

Convento Encarnación
En el Convento se encuentra un cuadro famoso del canje de princesas en la isla de los Faisanes, en Bidasoa, frontera entre España y Francia: la princesa Ana de Austria (hija de Felipe III y Margarita de Austria) que se casaría con el futuro rey Luis XIII y la princesa Isabel de Borbón (hija de Enrique IV de Francia y María de Médicis) que se casará con Felipe IV. Como era costumbre vestirse con la moda del país al que iban, a la princesa Ana la visten de colores y a la princesa Isabel de Borbón de negro. Al parecer no era signo de prudencia ni de recato, sino de posibles económicos, dado que el tinte negro lo tenían que traer de América y era extremadamente caro.

La iglesia está considerada como una de las más hermosas de Madrid. En la sacristía se guarda un relicario con sangre de San Pantaleón, que cada 27 de junio, fiesta del santo, se licúa la sangre al parecer milagrosamente. Este relicario junto con casi 700 más traídos o comprados por el rey.

La fachada recuerda un poco a El Escorial: sobria, con tres pisos, tres arcos y los escudos de Felipe III y Margarita de Austria. Hoy, en el jardían una escultura de Lópe de Vega de 1967, que anteriormente estuvo en la glorieta de Rubén Darío.
Consejo de Inquisición

Por calle Torija vamos volviendo hacia el final de la visita que será la Plaza Isabel II o de Opera, nuestros inicios. En el número 14, un palacio de aspecto fúnebre fue el domicilio del antiguo Consejo de la Inquisición, hasta 1790.

Senado (Madrid)
Desde la Plaza de la Marina Española llegamos a la calle del Reloj, nombre que toma de un reloj de sol que durante muchos años existió en la fachada de la casa de doña María de Córdoba y Aragón, fundadora del convento de los Agustinos (1590), cuya iglesia fue decorada por El Greco. Desde 1812 fue salón de sesiones de las Cortes y domicilio del Senado durante 99 años. Hoy, tras grandes reformas, está instalado el Senado nueamente.