Bali (Capítulo IV) Kuta, Nusa Dua y Seminyak

Bali

11 junio 2014

El autobús al que os subisteis en Kentampang y con el que embarcaríais en el ferry, era digno de una película de la sudamérica 
Autobús Gilimanuk a Kuta
profunda. Erais los únicos europeos. De hecho el que organizaba aquello, levantó a dos chicas jovencitas para que os sentarais Manolo y tú juntos, pues no había casi plazas libres. ¡Increíble!

A los viajeros que estabais sentados, se iban sumando, en los pasillos, los que ya no tenían asiento y vendedores ambulantes de casi cualquier cosa. Os dijeron que en cuanto el autobús aparcara en el barco, podríais bajar hasta la llegada a Bali. ¡Estupendo!


La travesía dura poco más de media horita, en la que se disfruta de ese mar esmeralda, y poco antes de atracar en Gilimanuk, el puerto de la isla de Bali, ya estabais todos montados de nuevo en el autobús, incluidos los vendedores.

Bali

Veíais pasar preciosas localidades, con miles de banderas y la española prevalecía sobre las demás- (no olvidemos que llegamos en plenos Mundiales y los españoles todavía vivíamos de los réditos del último campeonato en Sudáfrica, donde fuimos campeones).


Lo que al principio, incluso disfrutabais, por lo auténtico, llegó a hacerse pesado. Casi cuatro horas y media, con un vídeo de bailes latinos a un volumen tal, que la bachata machacaba la cabeza hasta hacerlo insoportable.


El autobús llevaba a Denpasar y de hecho así rezaba el cartel que iba en la luna frontal. No había lugar a dudas. Tú ibas siguiendo en el mapa de Bali las paradas que el bus iba haciendo y cuando según tus cálculos todavía faltaban bastantes kilómetros para Denpasar, empieza a bajarse todo el pasaje. Tú le decías a Manolo que tranquilo, que no habíais llegado a Denpasar; pero alguien os dijo que era el final del autobús. Hasta la fecha no sé si era una estrategia de los cuatro taxistas que había allí o qué fue lo que ocurrió, pero como fuera, no os quedó más remedio que claudicar y negociar con uno de los taxistas el que os llevase a Kuta, donde teníais reserva.


Tenías gran curiosidad por conocer Kuta. Los comentarios de la gente se agolpaban en tu mente: "es una chabacanería", "no merece la pena", "no se puede dormir", etc., etc. El tráfico hasta allí, a vuelta de rueda, no ayudó a que el primer contacto fuera bueno.


La llegada al hotel fue cambiando paulatinamente tu mal humor. ¡Qué acierto! Un hotel muy muy bonito, con un personal superamable,  en un sitio inmejorable y con una habitación amplia y cómoda.


Entre unas cosas y otras no os quedó mucho tiempo para husmear el entorno, pero sí a dar una vuelta por el paseo marítimo.

Kuta
Kuta

Una playa amurallada, eso ya es una novedad para tus ojos. Un muro muy bonito, construido en piedra, con puertas profusamente dedoradas, desde donde se contemplaban kilómetros de playa con un mar turquesa de postal. Lo demás, edificios altos, centros comerciales a todo lujo, restaurantes para todos los gustos; en fin, nada que no haya en tantas y tantas localidades como hay en el mundo entero, sin que nadie se rasgue las vestiduras.


Te gustó Kuta, no lo niegues. Una playa con mucha vida.


12 junio 2014


Este año os habíais propuesto ejercer del "mochileros" en toda la extensión de la palabra; pero no lo conseguisteis. Intentasteis meter en un par de mochilas todo lo que pudierais necesitar durante mes y medio y no fue posible. Por lo que adoptasteis una buena táctica: como el hotel de Kuta había sido todo un acierto, lo utilizaríais como "campamento base" en vuestros desplazamientos. Es decir, dejaríais las maletas aquí y os iríais de excursión con una mochila.


El hotel disponía de una miniagencia de viajes (un mostrador con una dependienta) y tras una dura negociación de día y medio, conseguisteis lo que supones un muy buen precio para una excursión a Komodo, con crucerito incluido.


Playa, comidita rica, siesta a la española, mojitos, cenita. Creo que la gente hace esto en vacaciones casi todos los días. No entiendes qué tiene Kuta de malo.


Debido a la nueva organización del viaje, el relato de Bali no termina aquí; volveréis a esta entrada una y otra vez. No nos olvidemos de que aquí quedan vuestras maletas.


15 junio 2014

Kuta

Una horita y veinte y aterrizábais en Bali. Al llegar al aeropuerto de Denpasar, una conductor de Alan estaba a recogeros y os llevó a vuestro hotel de referencia en Kuta: El Grand Inna.


 vuestras maletas en recepción y la ropa que habíais dejado a lavar en una lavandería cercana.


Paseíto por el paseo marítimo y cenasteis en un restaurante al que habíais ido en Daytona, Florida y que os hizo mucha gracia. Forrest Gump. Todo hacía referencia a la famosa película, protagonizada por Tom Hanks: My momma always said, "Life was like a box of chocolates. You never know what you're gonna get."  Además, sirven unas gambas rebozadas que están de muerte, eso me dijiste.


16 junio 2014


Ir a Bali y no visitar Ubud es casi casi sacrílego. Aquella mañana os levantasteis tempranito y pedisteis un taxi en el hotel. Todas las recomendaciones apuntaban a que salía mucho más barato, en Bali, coger un taxi -Blue Bird, sin duda- que negociar con conductores o coger taxis sin que pongan en funcionamiento de taxímetro y así lo hicisteis.


Curiosamente, a los pocos minutos apareció el taxi Blue Bird. A Ubud solicitasteis; ante vuestra sorpresa, el conductor os miró con cara de extrañeza y os preguntó dónde estaba eso. Una población en el centro de la isla, a unos 40 kms., pero... no caía. El solícito encargado de recepcionar los coches en el hotel, habló con él en su lengua y os pidió que os bajarais, pidiéndoos perdones en nombre del conductor. Era nuevo.


Unos minutos más tarde llegó uno que, sin problema, os llevaría a Ubud; señores, dos horas, para recorrer los escasos 40 kms. El tráfico en toda la isla de Bali es terrorífico y a ciertas horas, caótico.


Ubud, tiene poco de ciudad y mucho de pueblo; pero pueblo con sabor. Es el centro cultural de la isla. En ella se ha afincado un buen número de artistas - pintores y escultores-, nacionales y extranjeros, de reconocido prestigio.

Ofrendas

Al reservar el hotel días antes, no conseguías delimitar en el mapa el centro de Ubud; daba la sensación de que la mayoría de establecimientos hoteleros estaban situados muy lejos del centro. Como siempre, atenta a los foros, optaste por el Pertiwi Bisma, que tenía muy buenos comentarios y aparentemente estaba muy cerquita del Monkey Forest, principal localidad de la localidad.


La llegada te pareció que de céntrico tenía poco, pero el hotel estaba francamente bien. Incluso tuvisteis la suerte de que pidiéndoos todas las disculpas del mundo, os dijeron que estaba completo ese que era el Pertiwi I, pero que muy cerquita estaba el Pertiwi II, donde si que tendríamos nuestra habitación reservada. Te preguntaron si querías estar cerca de la carretera con los campos de arroz o de Monkey Forest Road; por si acaso, contestaste que a la última. El hotel es muy ancho y tiene entrada por uno y otro extremo.


Estupendo. Con muy buenas instalaciones; piscina, restaurante, bar; las habitaciones, cabañitas ideales por fuera y muy muy cómodas por dentro; ya jardines, muchos y muy cuidados jardines. Para moverte por el interior hay unos cochecitos de golf que te trasladan. Una buena elección.


Comisteis en el restaurante, francamente bien. Preguntasteis al camarero a qué hora cerraban el Monkey Forest y os contestó que no llegaríais; sería mejor que mañana, que él libraba, os acompañara y os explicara lo mucho que hay por ver allí. No eres nueva y diste las gracias, no; muy amablemente. Sin dudarlo, os dirigisteis hacia allí: serían las 15 h. y cerraban a las 18 h. ¡Qué cuidado hay que tener!

Sacred Monkey Forest

El Sacred Monkey Forest es una parcela de selva acotada, donde los reyes son los macacos de cola larga, por ser considerados sagrados. Unos seiscientos simios pululan a su libre albedrío y su misión parece ser robar lo que puedan al visitante (cuidado con gafas, adornos de cabeza, o cualquier cosa que pueda llamar su atención). Se trata de un recinto sagrado, con las peculiaridades que el hinduismo tiene en Bali, mitad hinduista, mitad animista. No nos olvidemos que el hinduismo de Bali no tiene nada que ver con el hinduismo de otros sitios.

Sacred Monkey Forest

En cualquier localidad de Bali, existen tres templos que se corresponden con: El Pura Puseh (templo de los orígenes), que suelen estar ubicados al final de las poblaciones y están dedicados al Dios Wisnu y normalmente son un recuerdo a los fundadores de la ciudad. El Dios Wisnu es también cobnolcido como "el sustento de la vida", por tener la habilidad de encarnarse como un honmbre bueno y moverse libremente entre el cielo de los dioses y la tierra de los humanos.  Pura Desa, que se encuentran en el centro de las poblaciones y están asociados con el Dios Brahma, también conocido como "el Creador" y ensalzan la creatividad; y, por último el Pura Dalem (templos de la muerte), localizados a la salida de los municipios, que está relacionado con el Dios Siwa, también conocido como "el Destructor". Su misión es destruir la negatividad del mundo. Dewa Siwa se preocupa de preparar a los muertos para la reencarnación, juzgando si sus acciones (karma) han sido buenas o malas.

Sacred Monkey Forest (Ubud)

El recinto Sacred Monkey Forest se corresponde con un Pura Desa, al final de Ubud y dedicado a Dewa Siwa.


Cuando salisteis recorristeis la Monkey Forest Road hasta el Palacio Real. Construido a principios del siglo XIX, en él habita la actual familia real de Ubud. Os habíais entretenido demasiado en los cientos de comercios y puestos que hay al llegar al centro y cuando alcanzasteis el Palacio era ya muy tarde. Realizaban en él un espectáculo de danzas al que tampoco entrasteis. Ahora, como siempre, te arrepientes.


De regreso al hotel parasteis, en Monkey Forest Road, a comer en un restaurante al aire libre con grill, donde comisteis, según tú, la mejor hamburguesa del mundo mundial.


17 junio 2014


Tarde, has aprendido que en tema de guías no se puede improvisar, si vas con un criterio tan estricto como el que tú llevabas: español y bueno. El que recomendaban los foros no tenía nada libre, pero sí conocía a uno de similares características. Fue estupendo con unos conocimientos extensísimos de la vida y la cultura de Ubud.


No teníais nada mas que un día, por lo que habría que elegir muy bien las visitas y con sus consejos decidisteis visitar tres templos: Pura Taman Ayun, Pura Ulun Danu Bratan y Pura Tanah Lot. En este orden, aunque el que lo compruebe en un mapa piense que no tiene lógica ninguna; pero vuestro guía se empeñaba en que a Tanah Lot había que verlo al atardecer.


La vida de los balineses está tan condicionada por la religión, que la mayor parte de visitas turísticas importantes, lo son a sus templos. En algún foro habías leído que visto uno, visto todos. Nada más lejos; todos son distintos y todos tienen su encanto particular.


En el siglo XVI los musulmanes intentan, y de hecho lo consiguen, imponer su religión en Java, por lo que hubo un éxodo de hinduistas hacia Bali -reyes, sacerdotes, artesanos-; de ahí el orgullo del balinés de hoy, que está convencido de que desciende de gente de alto rango. Debido a estas migraciones, Bali se ha mantenido mayoritariamente hinduista.


El recorrido por carretera de un templo a otro se lleva a cabo a través de unos paisajes donde la verdosidad derrocha toda su intensidad de tonalidades.


Taman Ayun, cuya traducción literal es "precioso jardín", está considerado como uno de los más bonitos templos de Bali. Situado en un bonito y arbolado parque, a unos 8 kms. de Ubud y 18 de Denpasar, fue construido en 1634.


El templo está bordeado por canales y sólo se puede entrar a través de un puente que conduce a una ornamentada "candid bentar" (puerta típica de las construcciones balinesas, sin techado).


Un agradable paseo va atravesando los cuidados parques hasta llegar a una fuente con nueve chorros, cuatro corresponden a los cuatros puntos cardinales; otros cuatro a los cuatro subpuntos cardinales y el noveno, en el centro, representa a los dioses del Hinduismo balinés.


Al final uno de los altares más sagrados del templo, en un patio tapiado, al que no se tiene acceso, llamado "jaba jero". Casualmente, se llevaba a cabo una ceremonia, al que acudían jovencitos elegantemente vestidos. Azarados y tímidos, accedían a tu petición de sacarles fotos.


No os enterasteis de qué ceremonia se trataba, pero tampoco tenía mucha importancia, pues son tantas y tan dispares,... a sus dioses, a sus ancestros, para ahuyentar los dioses del mal,... Los balineses incorporan la religión a todos los aspectos de su vida diaria, para lo que llevan a cabo numerosísimos rituales, con el objetivo de mantener el balance entre dioses y demonios y así prevenir el caos. A ellos no se les pide que estudien libros sagrados, como en otras religiones, ellos cantan, bailan y hacen ofrendas, para agradar a sus dioses.


Los balineses también celebran a lo grandes los grandes acontecimientos de su vida. Tienen curiosidades como el que las embarazadas o las mujeres durante su menstruación tienen prohibida la entrada en los templos, pues son consideradas impuras. El padre a menudo, deja crecer su pelo durante el embarazo de su mujer. Durante el tercero o cuarto mes de preñez, los padres acudirán a una ceremonia de limpia. Tras el nacimiento del bebé, la placenta se coloca en una cáscara de coco y se quema cerca de la puerta de entrada del hogar.


A los doce días, se efectúan ofrendas al bebé; se supone que pasado este tiempo, el alma ya está definitivamente instalada en su cuerpo y entonces se le pone su nombre. A los 42 días, el niño es sometido a una nueva purificación, a través de una ceremonia a la que acude la familia al completo para dar la bienvenida al bebé. A partir de esta fecha la madre del niño puede volver a sus actividades religiosas y hogareñas.


Hasta el día 105, los bebés no ponen los pies en el suelo y en este día se celebra una nueva ceremonia sentando al bebé en tierra y la madre jura preservarlo de todo mal. Es decir, el niño balinés pasa de los brazos a caminar directamente; no se le está permitido gatear. A los 210 días (equivalente a un año balinés) se lleva a cabo la ceremonia de imponer un nombre formal al niño, que dependerá de su estatus social y su orden de nacimiento en la familia.


La ceremonia del limado de dientes tiene una gran importancia para los balineses y se lleva a cabo en el pase de la adolescencia a la edad adulta. Tanto hombre como mujeres son sometidas al limado de sus caninos; ello se debe a la creencia popular de que al ser un poco más largos guardan similitud con los animales y hay que erradicar cualquier tendencia animal en una buena persona. Esto hay que hacerlo siempre antes de la boda.


Cuando una hija ha celebrado su ceremonia de limado de dientes, ya no se considerará responsabilidad de su padre. Sin embargo, si que debe afrontar el pago de los gastos de la ceremonia de la boda de un hijo.


Si alguien muere sin haber limado sus dientes, se hará antes de su cremación, pues de otra manera, los dioses pueden confundir al humano por un salvaje animal.


Como en casi todos los lugares del mundo, en Bali, la ceremonia de la boda es de una gran relevancia. Aunque depende de la población donde se viva hay dos tipos de ceremonias: durante la boda, la novia es "raptada por el futuro marido o sus amigos o familiares. Ella debe simular su desesperación y es trasladada hasta un sitio acordado donde los novios estarán haciendo ofrendas a los dioses.


El padre, llevado por la falsa rabia, simulará la organización de un grupo que acudirá a la búsqueda de la joven, pero volverán exhaustos sin resultado alguno; un par de días después se celebrará la ceremonia propiamente dicha. Esta es la fórmula más barata.


Existe otra, para bolsillos más boyantes. Antes de la ceremonia de la boda los novios van visitando a sus amigos y familiares, en las que se intercambian regalos y comidas. Recordemos que es la familia del novio quien costea todo el ceremonial. El día de la boda los invitados son entretenidos con músicos profesionales y un enorme banquete. En un recinto a la vista de todos, los novios imitarán todas las actividades que realizarán cuando estén casados y familiares y amigos los jalean entusiastamente. 


Pero nada como la muerte para hacer una celebración en Bali. La ceremonia comienza por encender una lámpara de aceite fuera de la casa del finado; esto indica que ha habido una muerte. El balinés cree que el alma no puede ser completamente libre, mientras esté ligada al cuerpo, por lo que hay que hacer obligatoriamente una cremación del mismo.


Una ceremonia de cremación es muy costosa y hay familias que no pueden hacer frente a ella; en esos casos el cuerpo es enterrado hasta que se consigue el dinero necesario para el ritual.


El cuerpo será momificado lavándolo y cubriéndolo con una mezcla de polvo de madera de sándalo, sal, cúrcuma, harina de arroz y vinagre. Se le cruzan los brazos en postura de oración y se le cubre con lienzos blancos.


El prior del pueblo es responsable de determinar una fecha apropiada para la cremación; para entonces, la familia ha debido construir una larga torre hecha de papel y bambú y decorada de acuerdo con el estatus financiero y casta del finado. En ella se colocará el cuerpo el día del funeral y saldrán en procesión, acompañados de músicos, hasta el sitio donde se celebrará la cremación.


No es un día de lágrimas ni de tristeza. Es un día en el que se celebra la libertad del alma, que estará un paso más cerca del estado divino.


Era increíble la enciclopedia andante que teníais por guía.


Por el camino, os encontrasteis con la sorpresa de que se estaba realizando un funeral. Os bajasteis, pedisteis los permisos de rigor. Da gusto, no les importa, siempre serás bienvenido y puedes sacar cuantas fotos quieras. Esa tarde sería la cremación y procuraríamos llegar a tiempo os dijo el guía. Qué bien, no me gustaría perdérmelo. Pero os lo perdisteis.


Pura Ulun Danu

Sin apenas daros cuenta, con tanta verborrea, llegasteis al segundo de los templos: Pura Ulun Danu Bratan. Aunque entre comentario y comentario, también nos enseñaba orgulloso, los paisajes en los que nos íbamos adentrando, kilómetros de arrozales de un verde imposible de imitar con la paleta de un pintor.

Pura Ulun Danu

El templo Ulun Danu se localiza en Candi Kuning a unos 50 kms. al norte de Denpasar y a las orillas del lago Beratán. El lago surgió en el cráter de un volcán y es de una belleza innegable. Estabais a más de 1.000 m. de altura y la temperatura fresquita se notaba.


El templo fue fundado en el siglo XVII y está dedicado a la diosa de las aguas. Hasta aquí vienen peregrinos a orar suplicando lluvias.


A las maravillosas vistas del templo se puede unir el dar un paseo en motora. Es un valor añadido a la visita.


Era raro y te mosqueaba el que vuestro guía no os diera el típico consejo de visitar una taller de cosas de plata, o batik o cualquier otra cosa; pero sí, llegó el momento. ¿Habeis visto alguna vez la planta del café? os preguntó. Sí, contestasteis ràpidamente, cerca de Ijen. ¿Y habéis probado el kapu Luwak? Habías leído sobre ello, se trata del café más caro del mundo. Una propuesta demasiado tentadora para tu marido, cafetero de pro.


Cerca cogió una desviación y os llevó a un gran recinto totalmente arbolado, con ejemplares de los principales árboles frutales de la zona: papayas, pitaya, longan, guayaba, mango, ranbután, fruta de la serpiente, el famoso durian -prohibido en aeropuertos y hoteles, por su mal olor-. Otra atracción es ver en vivo y en directo la civeta, auténtica protagonista de este especial café.


La civeta es un sivarita animal (mitad gato, mita hiena) que come única y exclusivamente las bayas más tiernas y más maduras de la planta del café. Los huesos de esta bayas recorren el aparato intestinal y son expulsados a través de las heces, proporcionando la exclusiva materia prima del kapi Luwak.


Finalizado el recorrido te llevan a una larga mesa donde te sacan una bandeja con una docena de vasitos cada uno con un café diferente. El negocio no sólo está en la venta de cualquiera de esos tipos de café, que sería normal; sino que además te cobran por esa degustación, que en ningún momento fue solicitada. La vida del turista esa así.

Tanah Lot

Había llegado el momento de ver el templo más fotografiado de Bali; por lo menos el que más te gustaba: Pura Tanah Lot.

Tanah Lot

El templo de Tanah Lot es uno de los hitos de Bali y de gran parte de sus folletos, el templo referencial. Encima de una roca, en medio del mar, a 300 m. de la costa y fotografiado casi siempre al atardecer.

Tanah Lot

A Tanah Lot había que ir al ocaso, según recomendación de vuesgro guía, pese a reconocer que se podía contar con los dedos de las manos las veces que lo había visto con un despejado. Este no sería la excepción; estaba muy nublado y no hubo puesta de sol. 


Otra cosa a tener en cuenta en una visita a Tanah Lot son las mareas. Si la marea estaba baja, como fue vuestro caso, no tendríais la vista de una roca rodeada de agua totalmente; a cambio podríais acercaros, como de hecho lo hicisteís, a la zona debajo de la roca, donde se encuentra una fuente natural, de agua sagrada, con la que los sacerdotes rocían las cabezas de los visitantes y si se pone las manos ahuecadas, vierten un cazo de agua que se puede beber y comprobar que se trata de agua dulce. Otro sacerdote te regala una pulserita hecha de hilo, cuya simbología desconoces. A estas alturas se ha perdido ya.


En la zona de frente, bajo el acantilado, una serie de cuevas son hábitat natural de una especie de serpientes negras con rayas amarillas y cola de pez, cuya creencia popular es que son los guardianas del templo. Por "la voluntad", te dejan tocar una de ellas a través de un agujero.

Los monjes ayudan a cruzar al subir la marea
Tanah Lot

Cuenta la leyenda, que en el siglo XVI el sacerdote Danghyang Nirartha, procedente de Java, vino a Bali huyendo de los intransigentes musulmanes que estaban obligando a seguir el Islam por donde iban pasando. Enamorado del entorno y maravillado por lo que él consideraba un lugar sagrado, aconsejó a sus seguidores construir aquí los templos.


Pero una autoridad del lugar consideró que no era conveniente ese furor de la gente por el sacerdote y le echó. Humillado subió a lo alto de la roca y se encerró en el templo. En su ascenso perdió la bufanda que se convirtió en multitud de serpientes que no dejaban acercarse a nadie.


Asustado el jefe local, depuso su actitud y permitió que siguiera viviendo hasta su muerte y siguiera predicando el hinduísmo.


El templo cierra a las 19 h. y tú no veías la forma de salir de allí. Tal es el magnetismo de su contemplación.

Nusa Dua

Ya de noche cerrada, os adentrasteis en el tráfico de vuelta a Ubud. Ha sido un día muy completito.


22 junio 2014


Aquí estáis de nuevo en Bali; hace cinco días que os marchasteis. Es como volver a casa.

Nusa Dua

Vuelo Makassar-Denpasar sin problema ninguno. Recogisteis las maletas en la consigna y un taxi hacia vuestro nuevo destino Nusa Dua. Está cerca.


El Hotel Sondika está bastante bien. Con el sistema de mutipropiedad/RCI intercambiasteis una de vuestras semanas en Tenerife por una semana aquí. Veníais para intentar contratar un viaje a las Gili y dejar aquí las maletas, pues volveréis el sábado 28, hasta el sábado 5.


Era ya de noche cuando decidisteis ir a dar una vuelta y buscar dónde cenar. Guiados por vuestro buen olfato, llegasteis a una zona eminentemente turística: tiendas de recuerdos y restorancitos al cual más apetecible. Entramos en uno de ellos. Con terraza al aire libre, mesas con velas y música en vivo. Bien, bastante bien.



23 junio 2014

Nusa Dua

Por la mañana, tras un opíparo desayuno, preguntaste por el shuttle que habías leído ofertaban a los clientes que quisieran ir a la playa o al centro comercial. Si, enseguida, te contestaron. Ante vuestra sorpresa apareció un taxi, que os llevaría a la playa. ¿Seguro?

Nusa Dua

Os dejó en un camino peatonal y os dijo que al final lo encontraríais. Dos flechas; a la izquierda, "hoteles"; tiene que ser por aquí. ¡Qué lujo asiático! (no podía ser de otra manera). Kilómetros y kilómetros de camas balinesas con gasas al viento; gente "guapa" tumbados, en la playa a la derecha o en las camas a la izquierda. Un hotel, otro, otro, otro. Cuando ya decidisteis preguntar, os dicen que no, que allí no están las tumbonas del Sondika y que están lejos.


Volvisteis a desandar lo andado y cogisteis por la flecha a la derecha, olvidándoos de las tumbonas del Sondika e intentando disfrutar de vuestro primer día en Nusa Dua.  La parte derecha de la playa es igual de bonita que la de la izquierda, pero sin camas, ni chaiselonge, ni lujos sibaritas. Familias locales con sus niños disfrutando del mar; algún que otro restaurancito. Muy bien.

Nusa Dua

Al sitio que fueres, haz lo que vieres. Baño delicioso y comida en El Pirata; un restaurante muy divertido; en una extensión tremenda donde todo está decorado temáticamente haciendo alusión a los piratas. Un barco, con mesas; hamacas; mesas imitando troncos de árbol,.... Y comimos bien, qué más se puede pedir?


Nua Dua está enclavada en la Península de Bukit, al sur de Bali. Está situada a 40 km. de Denpasar y se trata de un enclave de hoteles internacionales de lujo -que nunca pueden alcanzar mayor altura que un cocotero-, con hectáreas ajardinadas hasta la misma playa, spas, campos de golf exclusivos, centros de convenciones. 
Nusa Dua

En fin fue diseñado en 1973, para atraer al turismo de lujo. La zona destaca por su limpieza de calles, sus zonas ajardinadas, sus rotondas con estatuas megalíticas. Y algo muy importante para el turismo de alto standing: tienen una seguridad a prueba de todo. A la entrada al recinto, un estrangulamiento hace que los coches paren y la policía mire en su interior y abra el maletero. Todo ello bordeado de una playa de cristalinas aguas y arena blanca conforman el sitio ideal para disfrutar con todos los lujos al alcance. 


Has reservado por internet, directamente con Gili Cat, el barco y el hotel a Tranwagan en las Islas Gili. Creo que va a ser un buen capítulo del viaje.


24 junio 2014

Nusa Dua

A las 06:30 os recogen para ir al puerto y embarcar en el speedy boat. Como todos los trayectos en esta isla, ha sido lento y largo. Dos horas y la distancia parece corta. Sólo por ver la obra de ingeniería de la autopista que han hecho encima del mar, entre el aeropuerto y la península de Batik, ha merecido la pena. Hay que pagar peaje.


Esto ya forma parte de otro capítulo de vuestras andaduras.


28 junio a 5 julio 2014


Nuevamente en Bali. El pobre lector se va a volver loco, intentando desentrañar el galimatías que fueron vuestras entradas y salidas de Bali. Pero muy cómodo y os garantizo que no hicieron ni un vuelo de más. Es más se ahorraron interminables escalas entre unas islas y otras, pues desde Bali hay vuelos a todos los sitios.


El viaje ha sido de esos para echar la primera papilla. Movidito, movidito. Mucha gente mareada, que lo pasó muy mal. La zona tiene fama de estar normalmente revuelta.


Al llegar a puerto, os estaban esperando de Gili Cat y os llevaron al Sondika Hotel en Nusa Dua, donde teníais vuestras maletas.


En estos momentos comenzábais una semana de descanso, en el Hotel Sondika a través de intercambio de tiempo compartido con RCI.

En Nusa Dua, los hoteles de súperlujo están situados a la vera del mar. El resto están en la zona central (equivalentes a 4 estrellas) o, como el nuestro que se encontraba antes de entrar a la zona restringida; es decir, antes de pasar el control policial que revisa los coches que pasan.

Las playas son muy buenas; de las mejores para el baño, pues no hay el oleaje que en el resto de costa de la isla de Bali.

Vuestros días aquí transcurrieron tranquilamente entre piscina (la del hotel era espectacular), playa, restaurantes y paseos, muchos y agradables paseos.
Nusa Dua
Nusa Dua

Las atracciones no son muchas. Hay una especie de centro comercial abierto -Bali Collection- y bastante grande, con tiendas de lujo, restaurantes para todos los gustos y bolsillos, salas de masajes, etc. En él comeríamos un par de veces y me gustaría hacer referencia a una churrasquería argentina (Pica Tapas Bar), donde pasas un rato muy animado, con música en vivo y en el que intervienen bailando las mismas camareras. Al llegar te preguntan si deseas churrasco o la carta. Churrasco contestasteis. Hasta que te estás saciado de carne, te han traído cerdo, salchichas, chorizo y al final, en raciones muy finas la ternera y el buey. El rejón de la nota fue espectacular (en el último capítulo hago referencias a precios para el que esté interesado). Fue como multiplicar por cinco lo que pagasteis en cualquiera de las comidas hasta ese momento.

El Dirty Duck es otro restaurante, en la playa, con mucha fama en la zona. Es bonito, no comisteis demasiado bien, pero disfrutaste comiendo en el suelo.

Repetísteis varias veces en vuestro restaurante de referencia en la playa: El Pirata; y un día que decidisteis cambiar e ir al contiguo, debisteis comer algo en malas condiciones que os dejó un par de días fuera de juego.
Ofrendas a los dioses por las calles

La religiosidad de Bali y sus costumbres hace que toda la isla y todos, absolutamente todos los sitios huelan a comida. Una de sus muchas y peculiares costumbres es ofrecer cada mañana algo cotidiano a los dioses. En una especie de receptáculo hecho con hojas de palma, introducen un poco de la comida que van a ingerir ese día, un caramelo, un cigarrillo, unas monedas,... para ofrecérselas a los dioses. La dependienta lo coloca a la entrada de su tienda; el ama de casa a la entrada del hogar; el taxista en el salpicadero del coche; en lo hoteles -aun de cinco estrellas- en la recepción;... Al principio no había sido nada más que una curiosidad de las costumbres y religión de la isla, pero cuando se tiene el cuerpo revuelto, puede llegar a ser un verdadero tormento. 
Pura Sampuh

Hay un teatro también con un espectáculo parecido al del Circo del Sol. Pero las críticas en Trip Advisor no eran buenas y no nos decidimos a ir.

El Museo Pacifika, pequeño, se ve enseguida, con arte local.

Nusa Dua significa "dos islas", que en realidad son dos cabos elevados en una pequeña franja central de la playa. En cada uno de ellos hay un templo. El de la izquierda, Pura Sampuh, está presidido por una estatua con dos figuras gigantes que has conseguido enterarte a qué hacen alegoría; pero siguiendo por una veredita hacia el acantilado, el revuelto mar os daría el más impresionante de los espectáculos. Merece la pena acercarse hasta allí.
Pura Sampuh

El sábado 5 de julio, cogisteis un taxi para ir a Seminyak. Querías comprobar las diferencias de las que tanto hablaba la gente entre Kuta y Seminyak y os quedaban cuatro días.

5 a 9 de julio 2014

El hotel, de esos elegidos por la cantidad de comentarios positivos en los foros fue un acierto. Ping Hotel, barato, muy bien emplazado, con un trato exquisito, unos desayunos más que buenos, una habitación con todas las comodidades, una piscinita reconfortante, ...no se podía pedir más. Aunque la cara que pusiste cuando te bajaste del taxi era de antología: más parecía el garaje de una casa; pero una vez salvado el pasillo siniestro, todo era distinto.

Al poco de instalaros, te diste cuenta de que te habías dejado la BlackBerry en el hotel de Nusa Dua. ¿Qué sería mejor, dar de baja la línea o intentar recuperarlo? Bendito país, aquí todo te lo hacen sencillo. Una llamada y en una hora tenías el dispositivo en tus manos.
Monumentos a los caídos en atentado 2002

Seminyak es muy bonita; quizás más bonita que Kuta, pero no por ello pasarías de largo en Kuta. De hecho, más de un día os fuisteis a comer a Kuta desde Seminyak dando un paseo. Día que aprovechasteis para ver el monumento a las 202 personas que murieron asesinadas en el atentado más mortifero de Indonesia en octubre de 2002, cometido por terroristas islámicos. Es sencillo, pero pone la carne de gallina.

Cuatro días deliciosos de paseos por playas paradisíacas, restaurantes coquetones y baratos, puestas de sol desarmados en pufs playeros acompañados por un rico zumo, o un roncito -para todos los gustos. Que os cuidáis vamos.

Las playas son paradisiacas y al atardecer, las tumbonas son sustituidas por agradables pubs playeros con pubs y música chill, donde una piña colada conseguirá evadiros de todo el mundanal ruido.
Seminyak

Este país no dejaría de sorprenderos cada día. Un simple paseo que convertía rápidamente en escena kafkiana. Un día de tranquilidad en la playa, donde fuera de la puesta de sol no era previsible nada más, se montó un escenario, no improvisado del todo, pues se veía que el sitio estaba adaptado para ello; una de las muchísimas celebraciones religiosas con las que te vas encontrando a cada paso. No hubo manera de enterarse de qué era lo que se celebraba, pero tras el ritual de rezos, quema de hierba y sabe Dios qué más cosas, se dispusieron a ofrecer al boraz dios de los mares una gallina y un pato, ambos lastrados para asegurar que su viaje sería un sin retorno. Crueldad que llevaban a cabo como la cosa más natural del mundo.

Tanah Lot

Uno de los días, te empeñaste en ir de nuevo a Tanah Lot. Tenías que verlo con la marea alta y a ser posible conseguir ver la puesta de sol. Todo previsto: la marea estaba alta al atardecer y cogisteis un taxi con el tiempo casi justo. Aquello fue una carrera contra el tiempo, pues había un tráfico impresionante. Pero llegasteis a tiempo. Durante el recorrido, tuvisteis una lucha el taxista y tú, por el precio del recorrido ida y vuelta incluida, que afortunadamente dio su brazo a torcer al llegar y bajó la tarifa, pues veía que el taxista se tenía que volver sin pasaje a Seminyak y vosotros tenías que volver andando, pues no había un sólo taxi allí.
Nusa Dua
Nusa Dua

9 julio 2014

El final había llegado. Pedisteis un taxi para que os llevara al aeropuerto. Un Blue Bird, no tenías ganas de agotadores regateos. Cuando no habíais llegado a la primera esquina, le preguntas que por qué no pone el taxímetro y te dice que no te preocupes, que sólo te va a cobrar 170.000 Rupias y que con el taxímetro te va a salir más caro. Porfías y le dices que entonces os bajáis. Finalmente, accede y pone el taxímetro. 90.000 Rupias fue el importe. Hay que tener un cuidado.


Vuestro vuelo de vuelta a Madrid salía de Jakarta a las 19:50 h. y habías reservado en un vuelo a primera hora de la tarde para enlazar con el internacional. Tres veces cambiaron de hora el vuelo y la última opción, aunque aparentemente daba tiempo te dio miedo y cogiste el anterior al que te ofrecían que salía a las 11  y llegaba a las 12. Casi ocho horas de espera en el aeropuerto, más veintidos de vuelos, era algo para tambalear a cualquiera, pero no a ti. Había merecido la pena. A partir de ahora, a soñar.

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