Atapuerca / Viaje a las Merindades I (Marzo 2013)


Trabajito nos costó desincrustar las teorías sobre la Creación, que tan a fuego nos grabaron curas y monjas en aquellas permeables cabecitas infantiles: “Dios creó el mundo en seis días y al hombre lo modeló de barro de la tierra, a imagen y semejanza suya”. Aceptamos las categóricas conclusiones darwinianas, arrinconando a Adán y Eva y la tentadora manzana y el Jardín del Edén dejó de ponernos los dientes largos. Estaba claro, el hombre procedía del mono,  pero tras una evolución biológica, una especie de “sálvese quien pueda”,  había alcanzado la cúspide de dicha evolución. Esta revolución científica no había hecho nada más que empezar; aunque nos compensaba que de una manera u otra seguíamos siendo el ombligo del universo.

Hace dos días, como aquel que dice, la ciencia –inquieta, como es su obligación- nos vuelve a desmontar el chiringuito, poniendo a prueba nuestra capacidad de asombro. Mire usted, querido Homo Sapiens del siglo XXI,  que no, … que se olvide de sus chovinistas ideas; todo es mentira; usted, yo y su vecino, somos homínidos  -aunque no le guste el título-. Pero eso no es todo,  además,  somos primos de la mosca del vinagre y genéticamente hablando  tenemos tan sólo el doble de genes que un gusano.  ¿No le parece suficiente para bajarnos los humos? Sencillamente en este lugar llamado tierra, somos simplemente los seres que hemos sido capaces de sobrevivir; somos el resultado de bruscas mutaciones difíciles de imaginar. Cómo es posible pasar de bacteria unicelular a administrativo en una compañía textil, presidente de una comunidad autónoma  o a escribir en este blog, sin ir más lejos, es algo que se nos escapa del entendimiento.

No me negará, querido lector, que nuestra historia genética no es apasionante y que el hecho de existir tantos eslabones perdidos en ella, la hacen más inquietante si cabe. Por ello, en nuestro viaje a las Merindades, hubiera sido sacrílego pasar de largo ante una asignatura que tenía hasta entonces pendiente: hacer una visita a los yacimientos de Atapuerca, considerado como la meca de la arqueología.

Visita a los Yacimientos                                                      

Recomiendo a todo aquel que quiera visitar el yacimiento que pernocte en Burgos, está a tan sólo 15 kilómetros y permite disfrutar de la capital burgalesa de noche, que es toda una delicia. Vía Gótica (Plaza de la Vega 3) fue el hotel elegido por nosotros; nada espectacular, pero correcto; muy céntrico y con un buen restaurante para cenar; y sobre todo con un balcón, que nos tocó en suerte, frente al río Arlanzón, con unas vistas al Puente de Santa María, realmente bonitas.

Es muy recomendable –me atrevería a calificar de imprescindible-, el comprar las entradas a los yacimientos telefónicamente o por internet; es cómodo y te garantiza la plaza, que en días de afluencia, puede hacer que el viaje sea en balde.  El precio de la visita a los yacimientos (1 h. 45’) 6 euros; al Museo de la Evolución humana (ubicado en Burgos capital) 6 euros y visita al Parque Arqueológico  (no recuerdo el precio; no me lo ofrecieron telefónicamente y gracias a dos personas que tenían que marcharse antes de tiempo, conseguimos sumarnos al grupo).

Los teléfonos de información y reservas son el 947 42 1000 y el 902 024 246 de lunes a sábado en horario de 9h a 14h y de 16h a 19h y los domingos de 9h a 15h. Es necesario reservar la visita con antelación. Lunes cerrado. También puede consultar la página http://www.museoevolucionhumana.com/es


El Centro de Interpretación de visitantes está a un kilómetro del pueblo de Atapuerca, en Ibeas de Juarros. En una amplia explanada se deja el coche y un autobús te lleva a pié de yacimientos. Ya durante el trayecto un entusiasmado guía –consciente y orgulloso de la maravilla que está enseñando-, va contando la cuando menos curiosa historia del descubrimiento de este tesoro arqueológico; fruto, como en la mayoría de casos, del puro azar.

Corrían los últimos años del siglo XIX y España comenzaba su revolución industrial; la necesidad de carbón y mineral de hierro era imperiosa. A pleno rendimiento, los yacimientos de Asturias y León se quedaban cortos y pareció necesario recurrir a tierras aledañas para cubrir las necesidades.  Se eligió la Sierra de la Demanda, cerca de Burgos; donde aparecían vetas de hulla y mineral de hierro, que auguraban ser una buena ubicación para convertir la zona en una mina. Para que el proyecto fuera rentable, era necesario solucionar el tema del traslado del mineral a Burgos, desde donde en tren sería llevado hasta los altos hornos del País Vasco.

Se procedió a la construcción de la línea férrea de vía estrecha necesaria, tras los permisos pertinentes, pero la fortuna hizo que no se sabe por qué oscuros motivos se  llevara a cabo atravesando la sierra y creando una brecha de medio kilómetro de longitud y una profundidad de 20 metros en algunos tramos, cuando lo sencillo hubiera sido bordearla.  Se desconoce el porqué de este absurdo proceder, pero lo cierto es que gracias a ello, se hizo posible el descubrimiento de una ingente cantidad de piezas arqueológicas, que de otra manera hubieran permanecido ocultas; aunque las pérdidas fueran también irreparables.

La trinchera dejó al descubierto varias cuevas colmatadas de sedimento a lo largo de miles de años y que hoy son los yacimientos de la Gran Dolina (con 18 m. de sedimentos que van desde hace un millón de años hasta hade 200.000), la Galería (galería subterránea que se abre al exterior mediante una chimenea en forma de sima, que convirtió la cueva en una trampa natural donde caían numerosos animales, que eran aprovechados por humanos/cazadores y otros carnívoros), la Sima del Elefante y la Cueva Peluda , todas  visitables.

La sima de los Huesos (no visitable) se halla en la zona más profunda de la Cueva Mayor, con sedimentos de hace más de 530.000 años y magníficamente conservados. Se cree que era un lugar de enterramiento humano y aquí se han encontrado restos de más de treinta individuos. Este yacimiento es considerado único en el mundo.


Los yacimientos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2.000, no han dejado de sorprendernos en sus cuarenta años de excavaciones y estudios. Muchos han sido sus hitos en estos treinta años:

ü  1964 – En la galería de Sílex, se encuentran restos de rituales funerarios y pinturas de la Edad de Bronce

ü  1992 – Además de números instrumentos líticos en la Gran Dolina (900.000 años), poco después nos sorprenden con el hallazgo de varios cráneos en la Sima de los huesos, entre ellos el famoso “Miguelón”, en honor a Miguel Indurain.

ü  1994 – Herramientas datados hace 800.000 años, lo que confirma la presencia humana muy antigua en Europa. Cada vez se va conociendo algo más de la forma de vida de nuestros ancestros: marcas en los huesos que confirman la práctica del canibalismo ritual

ü  1997 – Año importantísimo para el yacimiento: se define una nueva especie humana: el Homo Antecessor, perteneciente al género Homo, la especie homínida más antigua de Europa, con mñas de un millón de años de antigüedad. Individuos altos y fuertes, aunque con un cerebro más pequeño que el del hombre de hoy. Definición fruto de los más de ochenta restos hallados en la Gran Dolina.

ü  1998 – Restos humanos hallados en la Sima de los Huesos pertenecientes al Homo Heidelbergensis, especie extinta del género Homo que surgió jace más de 500.000 años y perduró hasta hace 250.000 años. Individuos altos y muy fuertes, de grandes cráneos muy aplanados. Antepasado directo dl hombre de Heandertal en Europa, aunque se sabe que no fue antepasado directo de los humanos modernos. (hallados en Heidelberg los primeros fósiles de este tipo). Tienen ya capacidad de abstracción y de simbología, pues aquí fue hallada una herramienta bifaz sin utilizar, bautizada como Excalibur –material de mucho valor-; ¿homenaje a alguien enterrado en el lugar?

ü  1990 – Restos de utensilios líticos datados en un millón de años.

ü  1996 – Primera pelvis completa de un homínido de unos 300.000 años de antigüedad, encontrada en la Sima de los Huesos y denominada cariñosamente “Elvis”. Este Homo Helderbeiger tenía una altura similar a la del hombre modeno (1,75 a 1,80 m), aunque con una corpulencia quizá de un tercio superior a la nuestra

ü  2000 – Calificación de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

ü  Nueva especie de oso de las cavernas en La Gran Dolina, bautizado Ursus dolinensis y una especie nueva de roedor, Microtus Lavocati.

ü  Hace unos días, en diciembre de 2013, se ha descubierto en Atapuerca, el ADN humano más antiguo del mundo, de un fémur de 400.000 años. Al parecer los resultados abundan en la teoría de que los antiguos habitantes de Atapuerca no parecen ser ancestros directos de los Neadertales, sino de los humanos que vivieron en Denisova (Siberia). Ahora habrá que buscar explicación de cómo pueden ser tan parecidos físicamente y tan distintos genéticamente.

Por todo ello y porque Atapuerca no cesa de dar noticias de nuevos hallazgos, está considerado como uno de los yacimientos más importantes de Europa.


Visita al Parque Arqueológico

De vuelta al Centro de Interpretación, se forma el grupo que se haya apuntado previamente a la visita al Parque Arqueológico. En ella, se recrea, de una manera interactiva, cómo era la vida del hombre prehistórico y cómo se las ingeniaba para sobrevivir, alimentar y calentar a su familia o plasmar su temprano arte en las cavernas.

Ver las huellas de los primeros homínidos y terminar por las de los astronautas; aprender a crear herramientas cortantes a partir de cantos rodados, trabajar el sílex; sumergirte en un poblado prehistórico con sus tumbas  y sus cabañas; tirar con arco y flechas; los secretos del arte rupestre; aprender a hacer fuego; son algunas de las actividades con las que sorprenden al visitante que es invitado a participar en ellas.


Visita al Museo de la Evolución Humana

El edificio es singular por sí mismo. 15.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas forman un primas recubierto de cristales en sus cuatro fachadas y el techo, otorgándole una acusada luminosidad. En todo momento se pretende emular la propia Sierra de Atapuerca: una rampa que salva 5 m. de desnivel desde la acera cubierta de plantaciones autóctonas, da la bienvenida al visitante y en la parte superior se ha generado un mirador con vistas al casco histórico de Burgos.

Pero si esto es el continente, imagine el contenido. Creo que la visita al museo debería estar prescrita como de obligado cumplimiento a todo mortal. Creame que no le dejará indiferente.

Planta -1.-

Dedicada a la Sierra de Atapuerca y la evolución humana. Se muestra el medio físico y el sistema cavernario, así como el desarrollo del equipo investigador. Por supuesto, en sitio preferencial, los restos fósiles originales más emblemáticos: la cara de Homo antecessor; el craneo completo –mi querido Miguelón- y la cadera de Homo heidelbergensis. Sus herramientas, restos de grandes mamiferos y adornos de Homo sapiens.

Planta 0.-

Dedicada a la evolución en términos biológicos. ¿Quiénes somos, de dónde venimos y cómo funcionamos? Y dedicada a dos de los mayores científicos que ha dado la historia: Darwin y Ramón y Cajal.

Todo en proporciones gigantescas, puedes introducirte en el Beagle y acompañar a Darwin en el viaje que le permitió comprobar y demostrar que todos los seres vivos evolucionan por selección natgural, o estudiar con de una manera muy gráfica el sistgema nervioso humano y sus conexiones neuronales y celulares.

Reproducciones de las más emblemáticas especies que poblaron la tierra, permiten ver la evolución de los homínidos a lo largo de los últimos 7 millones de años.

Planta 1.-

La evolución en términos culturales: hominización y humanización. Aquí se explica el papel de las herramientas, del fuego, del lenguaje, del arte; prácticas funerarias y el porqué de ritos y creencias.

Planta 2.-

Paseo por los tres ecossistemas que más influyeron en el devenir humano: la selva tropical, en la que se originaron los homínidos; la sabana, que nos abasteció de carne para que nuestro cerebro creciera; y la tundra/taiga de la última glaciación, conquistada gracias a nuestra adaptación a ambientes extremos.

Para mí este museo es una  maravilla, a pesar de que ha tenido muchos detractores; no nos olvidemos de que ha sido construido cuando la crisis ya había asomado sus fauces y se ha hecho sin escatimar espacio, ni dinero.

Burgos (Merindades Parte II)