Baviera y la Selva Negra (Capítulo I)

 3 a 26 de agosto de 2012


Alemania

Me temo que esta entrada sobre mis recién terminadas vacaciones va a resultar ardua tarea. Cómo darle forma y estructura a un periplo que ha durado 23 días, con una, dos o incluso tres localidades visitadas por día -cada una con su encanto especial-; mismo número de hoteles de pernoctación, con el mismo número de camas diferentes, donde, invariablemente, si una noche el baño se encontraba a la izquierda, al siguiente lo estaba a la derecha (¿por qué no estará estandarizado por alguna Norma ISO?); mismo número o más de restaurantes, donde aquí sí que sí, la materia prima esta normalizada, el cerdo es el rey de la gastronomía alemana, en todas sus variantes....


Difícil, bastante difícil. Por lo que cojamos el toro por los cuernos y comencemos.



A modo de preámbulo y antes de meterme de lleno en el diario de viaje, quisiera transmitir los mitos que se me han caído respecto a la raza teutona y los que por el contrario, he afianzado:

  • El alemán es cabeza cuadrada. Indudablemente, y que conste que lo considero más una virtud que un defecto; pero, en ocasiones, no les vendría mal "un acomodarse a las situaciones". Por ejemplo: verano, agosto, días con más de 30 grados centígrados; pues sin lugar a excepción alguna, en todas las camas de todos los hoteles luce un maravilloso edredón de plumas, como si se tratase de la mismísima Alaska.
  • El alemán es muy disciplinado: No cruza una calle con semáforo peatonal en rojo, aunque no se recuerde cuándo fue la última vez que pasó un coche por allí.
  • El alemán es amable, muy amable. Tan solo una señora se comportó a lo Srta. Rottenmeyer y nos dio una mala contestación. En términos generales, la gente intenta ayudarte, entenderte y hacerse entender.
  • El alemán es alegre, lo que ocurre es que, cómo todo en su vida, está estructurado y la exteriorización de la alegría tiene también sus momentos y sus sitios.
  • Y señores, en Alemania nadie habla de la crisis. Las terrazas están llenas, los restaurantes están llenos; el alemán vacaciona en su tierra    -haciendo patria-. Se ven obras en las carreteras, en ciudades y pueblitos. Lo que si me ha dado mucha pena, es ver a gente muy mayor, en activo laboralmente.
  • Los 131,7 litros por persona y año que las estadísticas aseveran que es el consumo de los alemanes, no es un mito,... os aseguro que es verdad.
  • Y, por último, los trajes de la Merkel, no son el prototipo de la moda alemana. Hay gente elegante.

Viernes, 3 de agosto - FRANKFURT

Vuelo sin problemas, recoger el coche y al hotel directamente. Aunque eran las 11 de la noche no fuimos capaces de encontrar dónde cenar, por lo que a la cama, ... ligeritos.

Sábado, 4 de agosto


Frankfurt
Estaba muy condicionada por comentarios de viajeros de que Frankfurt no merecía la pena, quizás por ello, me sorprendió. Su centro es muy bonito, aunque celebraban alguna fiesta local y  la iglesia, el ayuntamiento y sus principales monumentos históricos asomaban tímidamente entre calesitas, banderolas y puestos callejeros de Bratwursts.

No hace falta profundizar mucho en su economía para ver que Frankfurt es la urbe financiera alemana por excelencia; sus múltiples entidades bancarias y numerosos rascacielos lo avalan (después de París, es la segunda ciudad europea con más número de ellos), de hecho es conocida por  la pequeña Mainhattan (¿lo pilláis?).


Frankfurt
Pero junto a estas moles acristaladas, se conjugan en perfecta armonía, una plaza sin desperdicio, la Rommerberg, escenario de coronacioes y sede de la Feria de Cuaresma (reconstruida en parte después de la II guerra Mundial) y en ella, su ayuntamiento y la iglesia de San Pablo, testigo silencioso de los debates del Parlamento alemán para firmar la Constitución de 1848 y, muy cerquita la joya gótica, su catedral, la Kaiserdom; mal llamada catedral, pues Frankfurt nunca ha sido sede episcopal, pero el hecho de que fuera en este templo donde se coronaba a los emperadores alemanes, confirió  a una iglesia de modestas dimensiones, la dignidad de catedral.



Frankfurt

La ciudad está bañada por el río Main (584 kms. de longitud) y desde el muelle que hay cerca del centro salen toda suerte de embarcaciones, por las que puedes dar un agradable paseo por el río. El Main transcurre totalmente por terreno alemán, desemboca en el Rhin y está conectado con el Danubio mediante un canal; es una importante vía de comunicación para el transporte de mercancías por barco desde el Mar del Norte hasta el Mar Negro.

Frankfurt


De entre las cosas que llamaron mi atención durante el paseo fluvial, fue la monumental sede que el Banco Europeo está construyendo -al parecer la actual se les ha quedado pequeña- y  un nuevo puente que están terminando de construir casi terminado a lo largo de la ribera y que no imagino como trasladarán a su sitio definitivo.

Nuestros primeros kilómetros por carreteras alemanas nos llevaron a

WUZBURG (110 kms.)
Würzburg


A partir del momento en que llegamos a este primer punto de nuestro recorrido por Alemania, empecé a abrir la boca y no la cerré hasta 22 días después. ¡Qué belleza!
Würzburg


Había que buscar hotel, pues la noche se echaba encima. El primer problema que se nos planteaba era el aparcar el coche, auténtica pesadilla donde las haya. Para entender su peculiar sistema parking  es necesario llevar a cabo un máster -en perfecto alemán-; cuando comenzábamos a entenderlo era la hora de volver a España. Tienes infinitas opciones: los llamados P+R, que son aparcamientos a las afueras (pero muy afueras) de las ciudades, donde por un muy módico precio te incluyen la pernoctación del vehículo y una lanzadera, ya sea tren, tranvía o autobús, que traslada al centro de la ciudad (con maletas, no parecía una opción muy cómoda); el variopinto sistema de aparcamiento en las calles de la almendra central es, cuanto menos, angustioso: los reservados para residentes; los que mediante un relojito que te dan las compañías de alquiler de coches o en las oficinas de turismo, te permiten aparcar una o dos hora a lo sumo; los hay también que pagas por el número de horas que quieras, pero a las 9 de la mañana el coche ya no debe estar allí; y, por último el los parkings de ciudad, que son la opción más cara, pero más cómoda.
Esa misma noche dimos un largo paseo por la ciudad. Es mucho lo que esconde esta bonita localidad.

Domingo, 5 de agosto - WÜRZBURG


Würzburg

Würzburg es la primera población de la llamada Carretera Romántica (Romantische Strasse) (o la primera, si se empieza por el sur), 27 municipios que a lo largo de 350 kms. deleitan al visitante con sus diversos paisajes y su grandiosa riqueza cultural. Tras Würzburg dejaríamos esta ruta para retomarla por el sur e ir subiendo hasta donde la habíamos dejado.


Würzburg
 

Al sitio que fueres, haz lo que vieres. El Alte Meinbrücke o Antiguo Puente sobre el Mein (sé que una estudiante de filología, debería escribir Meno y no Mein, pero me parecen tan ridículas las traducciones de algunos nombres propios, que si puedo, prefiere utilizar los topónimos originales) con sus imagenes barrocas de tamaño natural invitan, a diferencia de todos los puentes del mundo (donde las actividades no pasan de la contemplación y las fotos de rigor), a tomarte una copa; si señor... Un minúsculo local poco antes de llegar al puente, con una ventana hacia la calle sirve en copas de cristal vino de manzana -típico de la zona- o cócteles que pagas y  bebes apostado en la parte del puente que sea de tu preferencia (la copa, por la que te han cobrado un par de euros más, se retorna, con la devolución del dinero). Las colas eran considerables.
No quisiera que esta entrada se convirtiera en una enumeración de los monumentos de cada localidad, para eso están las guías, mucho más ilustrativas y precisas que mis notas; sí voy a pretender mencionar aquellos sitios que resulta imprescindible visitar por su interés o belleza.
Residenz (Wurzburg)

Sin lugar a dudas, la Residencia, junto con su plaza y sus jardines, brillan con luz propia. Adscritas a la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, son una maravilla, por fuera y por dentro. Tras una laboriosa labor de restauración que duró nueve años, pues los bombardeos de la II Guerrra Mundial lo destrozaron en su 80%, vuelve a lucir como el día de su inauguración en 1780.


Su Plaza Mayor, presidida por la Marienkapelle, palacetes y bellas casas burguesas conforman una estampa para guardar en la retina.


NÜREMBERG


Nüremberg

Una de las ciudades imperiales más importantes de Alemania. Hoy importante sede industrial, con una prestigiosa universidad. La guerra de los Treinta años sumieron a Nüremberg en una lenta decadencia; hasta que, con la llegada de la industria y la construcción de la primera vía férrea en Alemania, Nüremberg consigue su resurgimiento. Hitler la eligió como sede de su s congresos y fue aquí también donde se promulgó la primera ley contra los judíos. Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial la destruyeron casi por completo. Y el hecho que le hizo trascender su fama al mundo entero: aquí se celebró el proceso contra los jefes nazis.

Antes de entrar en el casco histórico os recomiendo recorrer por fuera el perímetro de sus murallas, soberbiamente conservadas. Königstrasse es la calle principal que la atraviesa longitudinalmente.

 
Merece la pena visitar el Germanisches Nationalmuseum, dedicado a escultura, pintura y otras artes desde la prehistoria hasta el barroco.

 St. Lorenz es la principal iglesia evangélica, la más grande y la más bella.


Nüremberg
Nüremberg
Hauptmark, la plaza más importante, perdió tras la guerra su mejores monumentos medievales. Las únicas notas antiguas que quedan son la Frauenkirche, la iglesia gótica más antigua de Franconia, mandada a erigir sobre el lugar que ocupaba una sinagoga por Carlos IV (en su frontón, todos los días, a las 12, un reloj mueve un cortejo de figuritas); y la fuente Schöner Brunnen, obra maestra de un maestro de Praga (no os olvidéis de girar tres veces el anillo dorado,.. ¡trae buena suerte!

Nüremberg


Cogimos un trenecito que de manera muy cómoda enseñan y explican lo más emblemático de la ciudad: la Weisgerbergasse, el Kaiserburg, fortaleza que domina la ciudad desde lo alto, construida en el siglo XI como residencia de los emperadores, Hellig-Geist-Spital, Strasse der Menschenrechte (calle de los Derechos Humanos), donde se alzan 27 columnas, dos lápidas y un árbol, que representan, cada uno, un artículo de la Convención de las Naciones Unidas. La casa donde murió Durero (Pilathaus), casa de vigas entramadas del siglo XV.

Como aficionada a la historia contemporánea no pude resistirme a ver, en vivo, el lugar donde transcurrió el juicio más famoso de toda la historia: los procesos contra los principales criminales de guerra del régimen nacionalsocialista.

Una audioguía te va llevando y explicando, con todo detalle los pormenores del juicio, las dificultades que tuvo su organización y la repercusión mediática mundial que tuvo. Sugiero que aquel que desee visitarlo, se asegure de que en la Sala 600 no se celebre ningún juicio el día de su visita, pues en ese caso no podrían verla.


Sala 600 en 1945 (Nuremberg)


Sala 600 hoy (Nuremberg)

En Bayerstrasse 110, se encuentra el Centro de Documentación. Antiguo recinto de concentraciones en la época nazi, hoy en él se despliega una exposición permanente, "Fascinación y violencia". De las pocas edificaciones que se mantienen en pié de aquella época está uno de los megaproyectos de Hitler, un auditorio que albergara a más de 50.000 espectadores, nunca acabado; en una de sus alas se encuentra este centro como recordatorio no solo a alemanes, sino al mundo entero, de que episodios de esta índole no deben volver a producirse NUNCA MAS.

RATISBONA o REGENSBURG

Dos nombres para una misma localidad; Radasbona, nombre del primer asentamiento celta; Castra Regina, fortificación erigida por Marco Aurelio, único asentamiento militar por encima de los Alpes; Ratisbona, cuando se convirtió en estado vasallo napoleónico -de hecho fue tomada varias veces por austriacos y franceses y su fama transcendió universalmente, ya que por su conquista salió malherido Napoleón; hoy en día, Regensburg, haciendo honor a uno de los ríos que la atraviesan, el Regens. No es el único, pues esta bella ciudad, también está bañada por el Danubio.

Dato curioso, por lo menos desconocido para mí, es que Regensburg fue la ciudad natal de Juan de Austria, hijo natural de Carlos V. Cinco años después una de sus tres universidades, tendría como profesor de teología al Papa Benedicto XIII.

Afortunadamente, para esta deliciosa villa, la carencia de industria hizo que no fuera objeto de los bombardeos de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que conserva intacto su bello centro medieval. De hecho es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


Llegamos bastante tarde y no encontrábamos hotel dentro del casco urbano, por lo que, desesperados, fuimos a las afueras y vimos un hotel muy grande -tenía que haber habitaciones libres forzosamente-: cerrado a cal y canto, con un cartel que rezaba "Recepción hasta las 20 h.". Un cliente, en ese momento entraba con su tarjeta electrónica y nos hizo fijarnos en lo que creíamos era un cajero automático y no, era su sistema de reservas cuando las recepcioniestas se marchaban: como en internet; necesidades: doble, sencilla; número de noches; número de tarjeta de crédito y ¡voila! una clave que te permitía entrar en el recinto hotelero y, por supuesto, en tu habitación asignada. Algo así como el abra cadabra del siglo XXI.


La noche me permitió intentar guardar en mi memoria electrónica, lo que jamás se borrará de mi memoria natural; de los atardeceres más bonitos que he visto, con el Danubio y el Puente de Piedra por escenario.


Lunes, 6 de agosto

Catedral (Regensburg)


La Domplatz, es la plaza central y reúne las glorias de la ciudad y de entre ellas, indudablemente se lleva la palma la Dom St. Peter, obra gótica sin parangón a pesar de los tres siglos largos que duró su  construcción. Detrás de ella, se puede contemplar un vestigio de su época romana, la Puerta Praetorio (es difícil encontrar).

Regensburg
Nos hemos aficionado a las visitas en trenecito y Regensburg no sería una excepción. La catedral, el Ayuntamiento, el Puente de Piedra, el Castillo de Thurn and Taxi, conocida familia de la aristocracia alemana. Desde el siglo XII, esta familia lombarda ideó una especie de servicio de correos en Italia y con el tiempo llegaron a ser los concesionarios del servicio de correos de todo el Imperio Germánico. En el siglo XVIII le quitaron la concesión y en su lugar recibieron una magnífica abadía procedente de la desamortización, que convirtieron en un castillo-palacio, donde sigue residiendo la familia heredera hasta la fecha, una de las más ricas del país.


Goliathaus (Regensburg)

No obstante, el patear esta bellísima ciudad era de obligado cumplimiento. Saliendo desde Krauterermarkt, frente a la catedral, se llega hasta la zona medieval. en el número 4 de Watmarkt, una bonita casa-torre de siete plantas; en el 6, una casa gótica (hoy restaurante), donde nació Juan de Austria; en el 7, la Goliathaus, decorada con un gran fresco de David y Goliat; al final de Brückstrasse, a la derecha, del puente se alza el Salzstadel, un depósito de 1487.



Puente de piedra (Regensburg)
 
 Dar un paseo a lo largo de la parte del Danubio que la corre es una delicia. La visita puede empezar en el Puente de Piedra donde en la torre han habilitado un centro de interpretación, explicando no solo la historia del puente, sino su complejidad técnica, ya que durante muchos siglos fue un modelo de construcción para muchos ejemplares europeos. Cuenta una leyenda, que cuando la catedral y el puente estaban en construcción, ambos maestros hicieron una apuesta a ver qué se terminaba primero. La catedral comenzó a avanzar rápidamente y el maestro constructor del puente se puso tan nervioso que hizo un pacto con el diablo, este le ayudaría a terminar el puente a cambio de que las tres primeras almas que cruzaran el puente serían para él; fue así como consiguió terminar antes que su oponente. Astutamente, hizo cruzar los primeros de todos a un perro, una gallina y un gallo; el diablo enrabietado arremetió contra el puente sin conseguir tirarlo (de ahí que esté curvado) y el constructor de la catedral se suicidó tirándose al vacío (de ahí la figura del hombre en el momento de caer, en la fachada de la catedral).


Al lado del puente, la "Cocina de las Salchichas de Regensburg", especie de comedor al aire libre, originariamente creado para que comieran los constructores del puente, hoy, tras 900 años, sigue en servicio, sirviendo más de 6.000 salchichas diarias (plato único, con mostaza y ketchup) y te las dan en porciones de seis, ocho o diez unidades (vamos, como nuestros churros).


El antiguo Palacio Municipal (Altes Rathaus), nos va introduciendo en la parte más nueva y más barroca de la ciudad (siglo XVII); la fuente de Venus; en el número 2 de la plaza, el primer café de Alemania, todavía en funcionamiento. La calle Kepler nos llevará también a la casa donde vivió el físico Johannes Kepler y poco más allá en la que murió, donde han recreado un museo.


La visita a Ratisbona no puede terminar sin ver St. Emmeram (visitas guiadas), monasterio benedictino, el más antiguo de Baviera, fundado donde fuera sepultado el obispo Emmeram, martirizado en esta ciudad en 652.

MUNICH (München)

La llegada a Munich fue bastante tarde también. El Tomtom nos situaba el centro de la ciudad en un barrio con bastante mala pinta, no apetecía quedarse a dormir en un hotel allí y fiándonos de mi Guía Michelin nos encaminamos hacia Carmen, un hotel que situaban céntrico, pero que estaba situado a más de 10 kms de donde nos encontrábamos. Ya estábamos muy cansados, por lo que nos dispusimos a ir a él estuviese donde estuviese. Lejos, en el extrarradio, pero todo un acierto. El hotel estaba francamente bien, algo más caro de lo que veníamos pagando, pero entre que tenía aparcamiento gratis y un metro muy cerquita, que en un plis plas nos colocaba en Marienplatz, centro -ahora sí que sí- neurálgico de la city.




Martes, 7 de agosto

Múnich es la ciudad más amada por los alemanes y a donde todos los ciudadanos del austero norte querrían trasladarse a vivir. No es para menos Munich rezuma alegría por todos los costados.


Marienplatz (Munich)

Descubrir Munich empieza forzosamente por la Marienplatz, centro y corazón de la ciudad, escenario de los principales acontecimientos históricos y hasta el siglo XIX sede de las fiestas populares. La belleza de esta plaza es difícil de describir. Eran casi las 12 y los cientos de personas que ocupábamos la plaza estábamos esperando que el carillón del Nuevo Ayuntamiento, con sus 43 campanas y sus 32 figuras de cobre de tamaño natural, comiencen su especial torneo y bailes populares, como lo hace tres veces al día (11, 12 y 17), cuando de repente, una loca comienza a gritar en perfecto español, ¡Venga, vamos a demostrar a esta gente de lo que somos los españoles! Lo primero que pensamos es que con los recortes producidos por la crisis, habían cerrado los centros psiquiátricos y los locos españoles habían emigrado; aunque poco o a poco nos fuimos percatando de que era un grupo concentrado de turistas hispanos y la loca era la guía. Pues bien, esa loca es la guía más simpática y divertida que haya conocido jamás.

A partir de ese momento, nos sumamos al grupo y Ruth,  que así se llama, nos fue haciendo pasar casi tres horas muy divertidas e ilustrativas. Ante el Nuevo Ayuntamiento nos contó, con todo lujo de detalles la historia que representan las figuras del carillón, con una estupenda imitación del pajarito que cierra la función.
Ruth (Munich)
En el centro de la plaza, se alza la Mariensäule, columna erigida en 1638 con 11,6 m. de altura, que sustenta la estatua de bronce de la Virgen (Ruth aseguraba que era de oro, pero mi guía Michelin dice que es de bronce). También llama la atención la Fuente del Pez, llamada así porque aquí se vendía el pescado traído de ríos y lagos de Baviera y como no, si hay un Nuevo Ayuntamiento, también tenía que haber un Antiguo Ayuntamiento.



Ayuntamiento Munich
 
La siguiente parada fue la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora), catedral de Munich del siglo XV, cuyas torres pueden ser vistas desde todas direcciones, gracias a una orden mediante la que se prohibían alturas en los edificios de más de 100 m. Ruth, además de hablarnos de lo más destacado del templo como el mausoleo del emperador Ludovico el Bávaro, de mármol negro y bronce y, sobre todo de las maravillosas vidrieras del coro; nos habló de las dificultades económicas por las que atravesó su construcción y nos contó la leyenda de la pisada del diablo (no os olvidéis de buscarla): El demonio, "endemoniado" al enterarse de que se iba a construir una catedral de tales dimensiones, comenzó a hacerle la vida imposible al constructor, hasta que consiguió que este prometiera hacer una iglesia sin ventanas; una vez terminada, le situó en el centro de la nave, sitio que por la disposición de las columnas no se ve una sola ventana. El demonio al enterarse de que había sido objeto de engaño, dejó su huella en el suelo.

Curiosamente, a continuación, nos condujo a una callecita estrecha, Drueckebergergasse, nos sentó en la misma acera y se puso seria, muy seria; no era para menos los retazos de la historia que nos iba a contar no podían ser motivo de regocijo de nadie. Alemania quiere pasar página, no...Alemania ha pasado página y de hecho no les gusta hablar del tema, pero es su historia y es bueno que algo te despierte el recuerdo de la mayor atrocidad humana jamás conocida.

Al grito de "la revolución nacional ha comenzado! Hitler, junto con 600 hombres, intentó dar un golpe de estado en la cervecería Bürgerbräukeller, donde el Gobernador de Baviera estaba dando un discurso, en el otoño de 1923. Cuando marchaban hacia el Ministerio de Defensa, la policía acudió a sofocar el levantamiento y pronto se formó un tiroteo, del que salieron heridos Hitler y Goering, Los catorce militantes nazis y los dos miembros de la Liga Paramilitar que murieron en la revuelta, se convirtieron en héroes del Nacionalsocialismo. Tras la subida al poder de Hitler, los restos de los caídos fueron enterrados en el propio panteón de los héroes en Odeonsplatz. Cada ciudadano de Munich que pasaba por delante debía hacer el saludo nazi; para evitarlos muchos de ellos cambiaban el camino precisamente por donde estábamos atentamente escuchando a Ruth. Hoy, adoquines de distinto color muestran el camino que tomaban.


A continuación, nos dirigimos a la Odeonsplatz donde los nombres de los dieciseis nazis han sido sustituidos por los de los cuatro policías muertos en la misma reyerta. Ideada por Luis I, que quiso una gran plaza que sirviera de entrada triunfal a la ciudad. En ella se puede contemplar: el Feldernhalle, de inspiración totalmente italiana, en cuya entrada dos leones bavaros la custodian y que fue mandada a construir por Luis I para rendir homenaje a sus generales; la Theatinerkirche (Iglesia de San Cayetano); el Hofgarte, jardín renacentista encargado por Maximiliano I; y la Residenz (pegandito a la plaza), castillo y residencia de los duques y reyes de Baviera (a lo largo de la fachada frontal hay cuatro leones, que acariciándoles la nariz trae buena suerte; pero sólo a tres de ellos, si se lo haces al cuarto eso ya es avaricia y revertirá en todo lo contrario).



Munich

Siguiente parada, Plaza Max-Josep, amplia y espaciosa, con un ala de la Residenz a la izquierda y el Teatro Nacional de frente; presidiendo la misma la estatua de Maximiliano I.  En ella, Ruth nos  habló de originales formas de sofocar un fuego con cerveza, como el que arrasó el edificio original anterior del Teatro Nacional; nos hablo de los orígenes de la Oktoberfest  y también de amores y desvaríos de Luis I; incluso nos sugirió que admitiría que le comprásemos alguna chuchería en Maximilianstrasse (la calle más lujosa de toda Europa, dicen). Todo con su gracia natural.

 

Julieta (Munich

Hof-Brauhaus (Munich)
Hof-brauhaus, la cervecería más famosa de Munich. Se dice que pasan 35.000 personas cada día y reporta pingües beneficios al estado. Nuevamente, Rutz nos concentró en un pequeño hall en una de las entradas a la cervecería y allí nos contó cosas que no vienen en la guías; por ejemplo, el invento que los caballeros asiduos ingeniaron para orinar, sin ir al baño, arriesgándose a perder el sitio en la mesa; su recomendación de que las señoras nos compráramos el traje típico de Baviera, pues es muy favorecedor; REALZA los  atributos femeninos y muchísimas cosas más.

La placita estaba muy animada, con bandas de música, carrozas adornadas y trajes típicos. Celebraban algo así como el Día de la Flor.

Tras tocar, como es de rigor, para tener buena suerte, el pecho de Julieta (esta gente de Munich no se conforma con tener un monumento que llame a la buena suerte, ya llevo tres), terminamos en Virtualienmarkt, el mercado de los alimentos, desde 1807, uno de los sitios más frecuentados y populares de la ciudad. Era el final de tres horas estupendas, en que Ruth nos hizo reír y aprender muchas cosas de Munich.

Virtualien markt (Munich)


Entre puestos de pescado, verduras, frutas, flores, embutido, etc., etc., se encuentra, como no podía ser de otra manera, una Biergarten, con su Palo de Mayo de rigor. Ruth nos contó que el que conseguía robar un Palo de Mayo no solamente no era castigado por ello, sino que tenía un año de cerveza gratis -mejor no intentarlo, no parece cosa baladí-. Muy interesante me parecieron los orígenes de estos jardines de la cerveza. En el siglo XIX, Luis I de Baviera firmó un decreto mediante el cual, sólo se podía fabricar la cerveza durante los meses fros, debido a que la fermentación se debía realizar con temperaturas de entre 4 y 8 grados. Para poder vender la cerveza también en los meses calurosos, las grandes cervecerías construyeron sótanos en los márgenes de los ríos; encima, el suelo se cubría de gravilla y se plantaban castaños, que es el árbol que más sombra da. El siguiente paso fue servirla in situ. La gente podía llevar su comida y consumir la cerveza (en la actualidad sigue siendo así, aunque los establecimientos sirvan también comidas). No esperes nunca sillas de plástico, sino bancos corridos de mandera, donde se puede conocer a tu vecino; y tampoco grandes sombrillas, sino grandes y represcantes castaños y la cocina nunca precocinada.

El tour había terminado. Ruth nos recomendó un restaurante, en el que se comía muy bien, cómida típica y no caro; ¡Ah! y muy importante, la carta,... en español.

Por la tarde, aprovechamos para visitar la Residenz, residencia de los reyes de Baviera. De estilo renacentsta, es una joya por dentro y por fuera, lo debe ser también (aunque estaba en restauración). El museo está formado por las salas de la propia residencia. Se entra por el primero de los ocho patios.
     
    Residenz (Munich)
    
  • Galería de los antepasados, exponen 121 cuadros de personajes de la dinastía de los Wittelsbach
  • Grottenhof: el más antiguo de los patios, con la fuente de Perseo en el centro
  • El antiquarium, una de las salas renacentistas más bellas de Alemania
  • 
  • Ostasiensammlung, con una magnífica colección de cerámicas chinas
  • La Reiche Zimmer, obra maestra del rococó
  • La Hofkapelle (capilla de la corte)
  • La Schatzkammer, con el tesoro de la corte
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    Cervecería Hof-Brauhaus (Munich)
    
  • Altes Residenztheater (antiguo teatro).
Tampoco nos podíamos marchar sin recorrer las tres plantas de Hof-brauhaus y... conocer un poco mejor a los munchenses.

En fin, sin duda, es algo para no perderse en una visita a Munich.




Miércoles 8 de agosto - DACHAU

Dachau
Nos cogimos el coche prontito, rumbo a Dachau, población a 20 kms al oeste de Munich -hoy en día es parte de sus afueras-.

En mayo de 1913, un hombre llamado Adolf Hitler llegó a Munich, capital de Baviera. Llegaba de Viena, con todas sus pertenencias en una maleta. En principio se dedicó a vender postales pintadas por él mismo a los turistas. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como voluntario en el ejército alemán y en 1919 se afilió al Partid de los Trabajadores Alemanes, un pequeño grupúsculo de derechas.

Poco tiempo después lideraba el partido y cambiaba el nombre por el de Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes. Tras un fallido golpe de estado en 1923, se convirtertiría en Canciller del German Reich en 1933 y uno de los dictadores más poderosos de la historia.



Dachau
Menos de dos meses después, se ínauguró el campo de concentración cerca de Dachau -este fue el principio de un sistema que se expandió por toda Europa durante los doce años siguientes-; un sistema utilizado por los nazis a través de métodos tiránicos de los SS para torturar y asesinar millones de personas inocentes. Dachau se convirtió en el modelo de otros campos. También fue centro de entrenamiento de las SS, donde eran adoctrinados en el sistema que animaba a la tortura, la humillación y la matanza de prisioneros.

En 1965 se creo el memorial para recordar aquellos que sufrieron las atrocidades de los SS y sus cómplices.


Dachau
En el tour a través del campo, con una audioguía en tu lengua, te conduce por la  Jourhaus, lugar donde entraban los prisioneros pasando debajo de la verja con el cartel de bienvenida, "Arbeit macht frei" (el trabajo libera); la Schubraum o sala de registros, donde se registraba a los prisionesros y se les asignaba un número; los barracones, creados en principio para albergar aproximadamente a 6.000 prisioneros, en 1945, cuando el campo fue liberado se encontraban más de 3.000; la prisión bunker, donde se llevaban a los prisioneros políticos o líderes religiosos; y el crematorio y las cámaras de gas, separada del resto del campo.

El museo explica gráficamente con fotos, videos y documentación los horrores cometidos en este sitio hasta su liberación por las fuerzas americanas en 1945.

En el memorial, aparte de los edificios del campo se han construido un monumento judío, una capilla cristiana, un monasterio carmelita, una iglesia evangélica y una capilla ortodoxa.



Dejo con muchísima pena Munich y son muchas las cosas que me quedan por ver de esta bonita ciudad, pero ello será un acicate para volver pronto.

SALZBURGO


Salzburgo
Había reservado hotel por internet y fue un acierto. Hotel muy básico, pero muy bien situado.

Al primer vistazo, sin profundizar mucho, he caído enamorada sin remedio de esta ciudad: su casco antiguo, con joyas barrocas, su río Salzach partiéndola en dos y, por si todo esto fuera poco, los Alpes como marco natural, parecen defenderla de todo mal.

Cena encantadora,  en una terracita, al otro lado del río.

Jueves, 9 de agosto 

Salzburgo

Pero si bonita es a primera vista, más lo es cuando se recorren sus calles. Salzburgo es pequeña, manejable, sabe conjugar, como pocas, modernidad y progreso, antigüedad y  valores ancestrales. Salburgo no es famosa sólo por haber sido cuna de Mozart, sino por sí misma.

Hohensalzburg, es el gran castillo medieval, uno de los más grandes de Europa, dominando la ciudad; su primera edificación data 1.070 y posteriormente, los arzobispos iban añadiendo estancias, conforme su influencia e importancia crecía. Para subir a él, hay un funicular (quizás el más antiguo en servicio) que lleva cómodamente o, si se prefiere, una marcha de una media hora.



Plaza Mozart (Salzburgo)
Salzburgo
Todo el casco antiguo es peatonal, lo que lo hace más agradable, si cabe. La plaza de Mozart, situada muy cerquita de la catedral, es el gran atractivo de la ciudad. Presidida por una estatua de Amadeus Mozart es el verdadero corazón de Salzburgo. No sé si normalmente es así, pero nosotros la vimos con dos grandes muebles-libería, repletos de libros y numerosas hamacas, pufs, etc.; la gente echaba un sueñecito o leía un libro a su gusto. ¡Genial!



Salzburgo

La catedral, obra monumental del barroco, ha tenido una accidentada existencia: pasto de incendios en dos ocasiones y bombardeada en otra.  En la fachada principal se encuentran las tres fechas de sus tres inauguraciones: 774, 1628 y 1959. Entre sus tesoros, el baptisterio en que fue bautizado Mozart.


Salzburgo
La Residencia del Obispado, barroca, del siglo XVI. Están abiertas al público las habitaciones que usaba el príncipe y la galería residencial que expone una gan colección de arte.


El ciudadano de Salzburgo no le perdonará a usted que se marche sin haber visitado tanto la casa donde nació Mozart, como en la que vivió. La primera, hoy convertida en museo, contiene entre otras cosas pertenecientes a la familia Mozart, numerosos violines, clavicordios, etc.

Pero, para mí, lo bonito de Salzburgo es patearla, recrearte por su calles, sus escaparates, sus plazas, su mimo por que todo esté en perfecto estado de revista (p.e. un barrendero detrás de cada coche de caballos) y si a todo esto le añades, las horas previas a un concierto, eso ya es extasiante: vestidos largos, joyas, trajes de etiqueta, recorriendo los aledaños del conservatorio; glamour en estado puro.


Salzburgo
Pero también hay que cruzar el río y seguir pateando, pues también tiene escondidos muchos encantos.
Salzburgo

He de vover, seguro. Dejo Salzburgo con pena.





EL NIDO DEL AGUILA (OBERSALZBERG)


Nido del Águila
De vuelta a Alemania y a pocos kilómetros de la frontera, se encuentra un lugar que sólo nombrarlo da grima, pero que entraña una belleza siniguar, "El nido del Águila".

En 1933, con las ganancias obtenidas con la publicación de su libro "Mein Kampf", Hitler adquirió una casa en Oversalzberg, bonita población en los alpes alemanes, el Berhof. Esta casa seria su fortificado lugar de descanso, en ella celebraría recepciones, conferencias,... y, desgraciadamente, fue también lugar donde se gestaron crímenes sin precedentes, se orquestaron las estrategias políticas para anexionarse Austria y los Sudetes, así como la destrucción de lo que quedaba de Checoeslovaquia, aquí, también, se planificó la "solución final de la cuestión judía". Verdadero nido de alimañas.

Chimenea regalo de Musolini
Nido del Águila
Por su cincuenta cumpleaños, el partido le regalaría una casita de té, en la cima de una montaña cercana, a 1.834 metros de altitud. Es la conocida como "Nido del Águila". Hitler, en realidad, no subiría a ella más de una docena de veces, pues padecía de claustrofobia y, lo que era peor, miedo a las alturas. Un verdadero derroche, si se piensa que su dificultosa construcción costó más de 150 millones de euros al cambio de la época y lo que es peor diecisiete vidas de obreros.



Nido del Águila
Hoy, el viajero puede hacer el mismo recorrido que Hitler hiciera en su día: un autobús serpentea por una sinuosa carretera, con pendientes de hasta un 27%, para llegar a un túnel de 124 metros que conduce al ascensor, recubierto de bronce, espejos venecianos y cuero verde. Una vez arriba unos metros más ascienden hacia la cima donde las vistas son sobrenaturales. La casita de té -que se mantuvo intacta a pesar de los bombardeos de los aliados, al final de la guerra y que dejaron reducida a cenizas la casa de Berschtesgaden-., es visitable. En ella se encuentra un restaurante regentado por una ONG y el famoso salón con chimenea  de mármol (regalo de Mussolini).

Ha sido una visita interesante, además de un recreo para la vista.

Hemos dormido en un bonito hotel tipo tirolés en el mismísimo Berschtegaden y cenado en un coqueto restaurante italiano.

Viernes, 10 de agosto - KONIGSEE


Konigsee

Konigsee
 El Lago Konigsee, con seguridad el más bello lago alpino. Su atracción principal es dar un paseo en barco; los trayectos son dos: uno que llega hasta la capilla de San Bartolomä, pequeño edificio barroco; y otro continúa hasta el Salleralm, donde en 15 minutos andando se llega a Obersee, rodeado de un anfiteatro de rocas del que cae una cascada. Aconsejo a mi lector, que no pases de largo; merece la pena.

CHIEMSEE


Chimsee
A poco menos de 100 kms, por la E-52, se llega a Chiemsee, el lago más grande de Baviera (no olvidemos que su cercano competidor, el Bodensee (Lago Constanza), ya no es de Baviera, sino de Baden-Württemberg); con sus 80 kilómetros cuadrados, es conocido como el "Mar de Baviera", pues de hecho tiene hasta mareas, pues procede del mar de Thetis, que un día cubrió media Europa.



Entre sus atractivos, se encuentran dos islas, la de Herreninsel (isla de los Señores) y la Fraueninsel (isla de las Señoras). 




Fraueninsel (Chimsee)

En la primera, la más grande se encuentra un monasterio de franciscanos y la obra inconclusa de Luis II, el palacio Herrenchiemsee, que debía superar a su modelo histórico, el palacio de Versalles, mandado construir por su idolatrado Rey Sol, Luis XIV, pero que la muerte en extrañas circunstancias del monarca bávaro, dejaron sin terminar. Los guías te van mostrando habitación tras habitación: La sala de los espejos, la escalera de mármol, el dormitorio real, que permiten hacerse una idea de la excéntrica personalidad del monarca, obsesionado con Luis XIV. En el exterior, la fuente de Letona y sus espectaculares juegos de agua y  bellos jardines.


Chimsee

La segunda, la de la Señoras es una pequeña isla que alberga un pueblo lleno de vida. En ella se encuentra también un convento de monjas benedictinas.

Con muchísima frecuencia barcos de pasajeros unen las dos islas con tierra firme y el propio viaje es una delicia.

Antes de seguir viaje, Chimsee nos tenía preparada otra sorpresa: Una fiesta local, típica alemana, con orquesta, barbacoa y mucha, mucha cerveza.


Me hubiera gustado hacer el camino desde aquí a Fussen tranquilamente, subiendo al Zugspitze (2.962 m. de altitud), la montaña más alta de Alemania (los alemanes ruegan a todo turista que suba, que deposite una piedra en la cima, para conseguir alcanzar las alturas de sus primas las montañas suizas), visitando quizá Innsbruck, etc., pero finalmente decidimos ir del tirón hasta la ciudad del castillo de Disney.

 FUSSEN

Hasta ahora, no había sido complicado encontrar hotel a nuestro gusto y presupuesto, pero no habíamos contado con que Fussen, con su estelar reclamo turístico, el Castillo de Neuschwanstein, arrastra a más de 1,3 millones de personas al año y nosotros pretendíamos encontrar un hotel un viernes por la noche y visitar  el castillo a la mañana siguiente, sábado. Toda plaza hotelera en Füssen estaba ocupada. Una amable recepcionista, teléfono en mano, se tomó el trabajo de ir llamando hotel por hotel, en cincuenta kilómetros a la redonda. ¡Bingo! No sé, a unos 30 kms, uno hotel de lujo, en un campo de golf, nada del otro jueves, incluso diría que hemos dormido en hoteles mejores en este viaje: la zona de aparcamiento totalmente a oscuras, tuvimos que llevar las maletas en una noche oscura y para remate, en la cama de Manolito una araña. Pero en fin, pudimos dormir bajo techo y las vistas del campo de golf, a la mañana siguiente, impresionantes.

Esa noche tuve wifi y, afortunadamente, conseguí hacer la reserva para el día siguiente poder visitar los castillos; son más caras, pero te ahorras colas de dos horas.


Ruta Romántica (Capítulo II)