Memorias de Sudáfrica (Capítulo VI) Ciudad del Cabo y alrededores


Lunes, 15 de agosto


Cape Town
El vuelo Vic Falls-Johannesburg salió con una hora de retraso, por lo que perdimos el enlace con el de Cape Town. Tuvimos que comprar nuevos billetes, que salieron incluso más baratos que los iniciales (688 ZAR, unos 74 euros los dos).


El paso por Hertz también fue problemático, pues nos daban un coche tan pequeño, que no nos cabían las dos maletas en el maletero y al ir en recorrido por toda la costa, no nos hacía gracia llevar la maleta viéndose por la ventanilla. Pero el empleado, con la amabilidad que caracteriza al sudafricano, no paró de enseñarnos modelos y probar con cada uno de ellos, hasta que cupieron las dos maletas.





A las 21:30 llegábamos, reventaditos, a nuestro hotel, que está bastante bien y teóricamente muy cerquita del Waterfront, zona completamente segura para los extranjeros. Muy recomendable, si se reserva a través de http://www.booking.com/, pues sale bastante más barato que hacerlo directamente con ellos: Harbour Bridge Hotel & Suites.


Martes, 16 de agosto



Barco a Robben Island
 Caminado, poco más de kilómetro y medio, hasta el Waterfront, para coger el barco que nos llevaría hasta Robben Island.


El Alcatraz sudafricano tiene, sobre todo, un gran interés histórico. Una vez en marcha la nueva Suráfrica, Robben, una pequeña isla frente a Ciudad del Cabo a unos 12 kilómetros, ha abandonado su pasado terrible, para convertirse en pieza de museo. Su nombre, en holandés significa "isla de pinnipedos", especie de focas que aún hoy hay en gran cantidad.


Barracones Robben Island
Robben Island
Durante los dos últimos siglos ha sido utilizada como prisión de alta seguridad o leprosería y en ella pasó Nelson Mandela gran parte de los 27 años que estuvo en prisión condenado por el gobierno Afrikaner. Hoy se la conoce como la Isla de la Libertad.


Dos veces al día, todos los días, zarpa un barco desde el puerto de Waterfront, en un viaje que no dura más de media hora y que nos permite gozar de unas vistas espectaculares de Ciudad del Cabo. Los billetes se compran directamente en los muelles de Waterfront, frente a la Torre del Reloj. (9 a 15 h. entre semana y de 9 a 16 los fines de semana)
Autobús en el que enseñan Robben Island "El viaje
 nunca es demasiado largo cuando la libertad es el destino"

Un autobús recorre la isla, que tiene un diámetro de aproximadamente un kilómetro y durante el trayecto te van relatando la dolorosa historia del lugar. "Por favor, no se lleven ni siquiera una piedra”, advierte la guía a los turistas, el mundo entero tiene que conocer el terror que se vivió aquí, tal cual era. De lejos, es bonita, incluso de cerca, sino fuera por el drama que encierra. La iglesia, la cantera de piedra donde trabajaban los presos poíticos, el hospital, el cementerio..; la casita en la que durante veinte años, totalmente aislado y sin poder hablar con nadie mantuvieron a Sobukwe, fundador del Partido del Concreso Panafrcanista -enloqueció y murió en prisión.


Dietas presos "Coloreados" o "Negros"
 Los reos tenían prohibido usar zapatos o sombreros, por lo que la contínua exposición a la fuerte luz solar dejó ciegos a muchos de ellos. El propio Mandela perdió la grándulas lacrimales y tras varias operaciones, hoy sigue sin soportar la luz solar y a los propios fotógrafos se les solicita no usar flashes. Hasta la comida era distinta dependiendo la raza a la que pertenecieras


Es presidario Robben Island
La visita en bus termina con un recorrido a pie por la cárcel de máxima seguridad y en ella el guía es un ex preso político, que estuvo diez años acusado de conspiración y en su discurso de más de un cuarto de hora, va relatando los horrores vividos en primera persona. He tenido verdaderas dificultades para entender el inglés del ciudadano negro, sobre todo en esta zona de Sudáfrica, mezcla de holandés, zulú e inglés, por lo que perdí casi todo el contenido de su relato, que estoy segura debe ser sumamente interesante.

Impactante: "Igualdad para todos" fue el discurso del preso 466/64, Nelson Mandela, al salir de prisión, tras 27 años de aislamiento y sufrimiento.



Estadio Green Point - Mundiales 2010

Teleférico a Table Mountain
Table Montain, "a gift to the earth", en palabras de Nelson Mandela, es uno de los atractivos fundamentales de esta ciudad. Con sus 1.087 metros de altura ofrece unas panorámicas inigualables de la ciudad, de la costa próxima y de las montañas de los Doce Apóstoles.


Cape Town desde Table Mountain
Cape Town desde Table Mountain
A la montaña se puede subir a pie, en una excursión de un par de horas -hay unas 300 rutas distintas-, o en teleférico, que se inauguró en 1929; el viaje dura sólo siete minutos y los días de viento o niebla no está operativo. Huelga decir las vistas que se ven según vas subiendo; porque la sorpresa es que las cápsulas en las que sube van girando al mismo tiempo, por lo que nadie tiene un sitio visual privilegiado.


Nuestro día terminó, donde empezó, en el Waterfront, cenando una mariscada, regada con un vinito blanco sudafricano en un restaurante griego, de lo más romántico y acogedor. La temperatura agradabilísima; el entorno, soberbio y la compañía; qué decir de la compañía,… única.


El Waterfront se ha convertido en un imán para todos los visitantes de la ciudad. Las instalaciones de los viejos muelles se han reformado y se han levantado nuevos edificios con un sinnúmero de restaurantes, tiendas, cafeterías y centros comerciales, de entre los que destaca Victoria Warf. Durante todo el día y hasta entrada la madrugada hay un río continuo de visitantes, que se ve amenizado por actuaciones callejeras de grupos de músicos autóctonos.


Torre del Reloj - Cape Town
Uno de los hitos del Waterfront es la Torre del Reloj, pequeño edificio octogonal, construido en 1882, para servir de oficina al primer capitán designado para controlar el movimiento de los barcos.


Es una zona altamente vigilada, por lo que da una seguridad y tranquilidad al viajero, que quizá no tenga en otros sitios, sobre todo a partir de ciertas horas.


Miércoles, 17 de agosto


A pesar de no haber visitado todavía Cape Town, como la fecha de vuelta se va aproximando y nos queda mucho por recorrer, decidimos dirigirnos a ver el Cabo de Buena Esperanza. Voy a ahorrarme los adjetivos, pues todos se quedarían cortos para describir sus bellezas naturales.


* Camp Bay, con los Doce Apóstoles de fondo.





Hout Bay
* Hout Bay: agradabilísima playa de arena blanca y fina y un puerto pesquero de donde salen barcos hacia la Isla de Duiker, también llamada Seal Island, por la gran cantidad de lobos marinos sudafricanos. Un viaje muy agradable por la bahía, además de la curiosidad de ver una isla con miles de focas.

Hout Bay

  * La Chapman’s Peak Drive, son catorce kilómetros de una carretera de peaje, panorámica, que no se puede dejar de ver.  Tramos de la carretera en los que el techo es la roca volada.

* Cape Point, con sus maravillosos acantilados y sus embravecidas aguas del Atlántico.


Boulders Beach
Boulders Beach
* Boulders Beach, con un buen restaurante en la playa y una carreterita peatonal que conduce al parque nacional para ver la colonia de pingüinos. Especie que en Suráfrica, está en peligro de extinción, debido al robo de huevos que se utilizan con fines comestibles.



Just Nuissance en Simon's Town
 * Simon’s Town. Conocida por la estatua del gran danés, Just Nuisance, mascota de la marina británica. También tiene buenos restaurantes. Durante dos siglos fue base naval de la Royal Navy y hasta hace pocas fechas no fue devuelta a la Armada Sudafricana. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió de refugio para barcos aliados.


Muizenberg
* Muizenberg: Buena playa en plena False Bay, muy popular entre los bañistas locales, sobre todo los surfistas, debido a la fuerza de sus olas. Sus casetas de colores son un icono en la propaganda de Ciudad del Cabo.


Gordons Bay
* Gordons Bay. La noche se echaba encima y decidimos dormir aquí. Una Guest House de ensueño con una piscinita de dos por dos pero una casa señorial inglesa preciosa. Los detalles que tenía la habitación eran increíbles, pero por resaltar uno de los que me llamaron la atención: había flores frescas dentro de la taza del váter. Muy muy recomendable:Gordon's Beach Lodge
Atardecer en Gordons Bay


Jueves, 18 de agosto


Puerto Viejo - Hermanus
* Hermanus. Pueblecito precioso, supercuidado, desde donde se pueden ver con gran facilidad las ballenas que vienen a poner sus huevos; para quien tenga suerte, que nosotros no la tuvimos.


Dassy
Entre las piedras del paseo marítimo, unos animalejos, desconocidos para los europeos: damanes o dassies. Se trata de pequeños animales peludos, especie de marmotas, con una longitud aproximada de medio metro. Como dato curioso, durante los siglos XVIII y XIX, las deyecciones de estos animales era utilizadas en Europa, con el nombre de Hyraceum, para combatir desarreglos ginecológicos femeninos. Verdaderamente curiosos. Si te acercas hacen amago de morder, pero pasan a tu lado, te huelen y te ignoran.


Hermanus
Dassies en Hermanus
* Gansbaai, localidad donde la gente viene a hacer el encuentro con tiburones en jaulas. Nos decidimos, hablamos con el capitán de uno de los barcos y a la hora estábamos cubriendo nuestra increíble experiencia. La compañía, sharkwatchsa era ampliamente recomendada por los foreros, a pesar de que su fundador es un antiguo cazador de ballenas; nosotros, la elección de la empresa, al ver cómo estaba la mar y que era el barco más grande de los que hacian las salidas, no nos generó ningún tipo de dudas. Es de verdad, excitante. Una docena de tiburones, blancos, negros, marrones, acudían al señuelo que lanzaban desde el barco. Desde unas jaulas, de siete en siete personas, con el agua al cuello, valga tanto la acepción literal de la palabra como la metafórica, durante una media hora, se disfruta de este encuentro cara a cara con uno de los animales marinos más temidos de los océanos. Hubo uno que golpeó fuertemente la jaula. Es una experiencia que ha merecido la pena.

El gran tiburón blanco o jaquetón es una de las criaturas más fascinantes y temidas de la naturaleza. Su sola mención provoca terror entre los bañistas (algo de culpa tiene Steven Spielberg y su famosa película Tiburón) y ha sido durante años injustamente atacado y masacrado por su inmerecida fama de insaciable devorahombres. La realidad es que cada año mueren en el mundo más personas por picaduras de abeja que por ataques de este escualo y cuando se produce algún incidente suele ser porque el tiburón confunde a su víctima con una suculenta foca, ya que el ser humano no se encuentra entre sus preferencias culinarias.  Suelen estar sobre los cuatro o cinco metros de longitud y los 1.200 kilogramos de peso, aunque se han llegado a encontrar ejemplares mayores de siete metros.

Tiene varias filas de dientes grandes y triangulares, de bordes aserrados tan afilados como cuchillas y tan pronto como uno se desgasta o rompe otra pasa a ocupar su lugar. Sus potentes mandíbulas pueden ejercer una fuerza trescientas veces mayor que las del hombre. Al carecer de vejiga natatoria tiene que estar en constante movimiento ya que si parase de nadar se hundiría y moriría. Asimismo, su sistema respiratorio necesita que entre agua en las branquias constantemente. Uno de sus sentidos más desarrollados es el oído ya que tiene unas células en su morro y laterales que le permiten detectar las corrientes electromecánicas, las vibraciones y los sonidos de baja frecuencia. Su sensible olfato le sirve para percibir una gota de sangre a kilómetros de distancia y su vista también está muy acusada















Con el GPS buscamos una guest para dormir aquí y estamos en una familiar y bonita casa. Hemos cenado opíparamente con una familia de alemanes de Frankfurt (matrimonio con dos hijos) y los dueños de la casa. Mención especial merece la crema de verdura calentita, que tras el congelamiento de nuestra cita con los tiburones, resucitaba a los muertos y el postre: brownie, musse y helado, todo casero y riquísimo.


El tiempo ha cambiado y ahora hace mucho frío, pero la habitación está muy acondicionada, incluso con manta eléctrica.


Viernes, 19 de agosto


Esta mañana resulta que al pagar la Guest House, el precio que me Había dado era por persona y yo le entendí que por la habitación doble, pues era poco menos que lo que habíamos pagado la noche anterior y ni punto de comparación. Me pareció un robo, pues no me parece corriente el que te den un precio por persona.


L'Agulhas
L’Agulhas, punto más meridional de Africa y donde se juntan los dos océanos, Atlántico e Índico. El escenario es fantástico, de esos que se dan en los puntos vitales de la tierra. Entre este punto y el Polo Sur no hay nada que detenga los gélidos vientos y las olas pueden llegar a ser impresionantes. No lo eran el día de nuestra visita. La playa es idílica con unas casas modernas, todo cristales. Se ve claramente que es lugar de descanso de gente de dinero.


Faro L'Agulhas
Escalera Faro L'Agulhas
El faro que data de 1848 y es uno de los más antiguos del país, está abierto al público de 9 a 16 horas. 79 escalones muy empinados y en algunos momentos sin tener dónde sujetarte, te llevan a la parte más alta, descubriendo al visitante la belleza del paisaje.



El camino de regreso a Cape Town es de los que dan tranquilidad al espíritu: valles frondosos, riachuelos, ganado pastando, pueblecitos que mas bien parecen extraídos de la serie de Heidi, con nombres terriblemente holandeses: Skulpiesbaai, Struisbaai, Arniston/Waenhuiskrans (esto hasta que dejas la costa), Bredasdorp, Napier, Elm,... Dejamos poblaciones que seguro merecerían una visita, como Stellenbosch, pero se hacía de noche y debíamos buscar alojamiento en Cape Town.







Napier
Recomiendo hacer una parada y si cuadra por horario, comer, en alguna de las granjas, de las que encontraréis muchas, sobre todo por la zona rural de Durban y de Western Cape. Son nietos o bisnietos de aquellos holandeses que instalaron sus granjas y se jactan de conservarlas hasta la fecha. Los productos son, teóricamente, producidos de forma natural, sin conservantes, ni química y a precios más baratos. Comimos en Napier en un restaurancito que formaba parte de una de estas granjas y os recomiendo que hagáis una parada; está en la propia carretera principal, y no tiene desperdicio.




Al subir a Table Mountain me gustó mucho un barrio muy tranquilo de casitas victorianas a los pies de la montaña y no lejos del centro, Oranjezicht. Intentamos reservar en dos o tres guest houses, pero en todas ellas había un teléfono móvil en la puerta para llamar. Desconozco si esto es así o era por ser temporada baja. Finalmente, nos dirigimos a Waterkant, un barrio que de antemano había descartado, porque suponía muy lejano de todo y estaba equivocada. Hay una gran variedad de alojamientos y de noche hay mucho guardia pues es zona de restaurantes y sitios de copas. Francamente bien.


Sábado 20 de agosto


Todo tiene un final y el de nuestro viaje a Sudáfrica había llegado. Esta tarde volamos a Madrid, haciendo escala de dos horas en Dubai. Pero teníamos por delante varias horas para conocer Cape Town, una de las ciudades más bonitas del mundo, en opinión de muchos.


Cape Town
Una vez visitado la Table Mountain, Cabo de Buena Esperanza con las playas de Ciudad del Cabo, Robben Island y el famoso Waterfront, nos quedaba por recorrer su pequeño centro.


La calle Adderley ha sido tradicionalmente un punto neurálgico de la ciudad y a principios del siglo XX se la conocía como "la calle de los señores" y sus aceras suelen estar siempre plagadas de puestos de todo tipo.  A partir de las 17 h. se queda desierta.

No se puede visitar Cape Town y no ir a Green Market con su mercadillo callejero (abierto todo los días salvo los domingos), entre Short y Long Market Street. Originariamente era donde los lugareños hacían sus compras, pero hoy ha quedado para puestos de artesanía y curiosidades solamente. Aunque no solo son los puestos lo que atrae al turista, sino el bullicio de cantantes y músicos espontáneos, cafés, restaurantes,... La plaza fue construida en 1695 cuando el primer burgher instaló su casa en ella; espacio que en 1761 pasaría a ocupar el Ayuntamiento durante algunos años.


Castillo de Buena Esperanza (9 a 16 h.). Construcción pentagonal de 1679 y más antigua de toda Sudáfrica. Fue construida ante la inminencia de una guerra entre Inglaterra y Holanda, aunque nunca se llegó a usar con fines defensivos, porque nunca fue sitiada . En 1936 fue declarado Monumento Nacional. Cada día, a las 12 de medio día disparan un cañón, del que presumen mas antiguo del mundo, en uso.

Casas del Parlamento - Cape Town
Las Casas del Parlamento. Inauguradas en 1885. Durante los meses en que se celebran sesiones parlamentaria, se pueden conseguir entradas para la Tribuna y el resto hay visitas guiadas (de 11 a 14).

Bo-Kaap, Capetown
El Barrio Malayo, Bo-Kaap, pintoresca zona de casas de colores pastel, donde vive la colonia musulmana del Cabo. Musulmanes que fueron traídos como esclavos por las potencias europeas para que sirvieran como obra de mano barata. La Mezquita Oval.

Jardines Botánicos - Cape Town
Jardines Botánicos Company, frente a las Casas del Parlamento, seis hectáreas de jardines que hacen las delicias de propios y extraños.

Museo Nacional Sudáfrica
Salvo que disponga de mucho tiempo, no suelo entrar a museos, excepto los "clave" de ciertas ciudades, pero en nuestro paseo no me resistí a entrar en el Museo Nacional de Suráfrica, que se complementa con el Planetario. Creedme que bien merece una visita.


Township
 Como ocurre casi siempre, lo planeado se queda en un 75% más menos. Los casi seis días en Ciudad del Cabo y alrededores me iban a permitir ver la Ruta Jardín y en la realidad ni la empezamos; me hubiera gustado conocer alguna de las township que se ven desde la carretera, kilómetros y kilómetros de chavolas donde vive la gente hacinada; y muchas otras cosas, que con un poco de suerte serán entrada en mi blog en una próxima visita al país. Porque os aseguro que engancha; enamora.




Tips y Costos (Capítulo VII)