La Manga, paraíso enladrillado

La Manga
La Manga está enladrillada, quien la desenladrillará, el desenladrillador que la desenladrille, buen desenladrillador será. Bonito trabalenguas y más bonito sería si se pudiese hacer realidad. Pero mucho me temo que el crimen inmobiliario cometido, no tiene solución.

la Manga es una estrecha franja de silueta sinuosa, de 24 kms de largo y medio de ancho -lo que más-, que encierra la laguna de agua salada llamada Mar Menor y la separa del Mar Mediterráneo. Es decir, la elección del agua (de características totalmente distintas: salinidad, temperatura y oleaje) en la que le apetecería bañarse no depende nada mas que dirigirse a la derecha o a la izquierda.



La Manga
Rocambolesca, cuando menos,  la historia de este paraíso en territorio español. Cuando fenicios, cartagineses, romanos, musulmanes y cristianos se debatían en encarnizadas guerras por conseguir asentarse en el territorio cartaginés, La Manga permaneció, durante siglos, en un tranquilo letargo, solamente visitada por pescadores o tortugas que llegaban a desovar.

La desamortización del siglo XIX hizo que los terrenos de La Manga fueran confiscados y sacados a subasta pública. La familia Maestre se convirtió en propietaria de gran parte de los terrenos. En 1956, Tomás Maestre Aznar convence a su tío para que le venda la parte norte y tras varios litigios con José Celdrán, propietario de la zona sur, consigue hacer el propietario del cordón litoral.

La Manga
Con el apoyo de los Ayuntamientos de San Javier y de Cartagena y del Ministro de Turismo del momento, Manuel Fraga Iribarne, que incluso visitó La Manga en 1962, se comienzan los primeros megaproyectos turísticos, que no han parado hasta nuestros días.

Fue el principio de un lucrativo negocio para promotores e inversores y el final de un paraíso, de esos que la tierra nos ofrece de vez en cuando.

Es difícil entender cómo Tomás Maestre sigue siendo una especie de Dios, según se desprende de las páginas oficiales de turismo de ayuntamientos y de la propia Región de Murcia.Trajo riqueza a la zona, muchos puestos de trabajo, pero a un precio muy alto. Verdad es, que eran otros tiempos, en que medio ambiente, zonas protegidas, ley de costas, etc., etc. significaban poco, por no decir nada; pero que ahora mismo se sigan promocionando viviendas a pie de playa y sólo la crisis en que estamos inmersos o el anuncio de científicos de Greenpeace que aseguran que en el 2100, La Manga habrá desaparecido por causa del efecto invernadero, hayan podido parar esta barbarie, es algo difícil de asimilar.

La Manga
A estas alturas, huelga ya, dar mi opinión sobre La Manga. Hemos pasado una semana, afortunadamente de septiembre -pues agosto debe ser demencial- muy tranquilos, de paseos en bicicleta, donde el carril bici que la recorre, casi en su totalidad, es de agradecer; hacer algo de turismo por la zona; placenteros baños y buen comer.

Sí me gustaría reseñar un agradable paseo que se puede hacer, cogiendo un barquito que sale del Puerto Tomás Maestre (¿os suena el nombre?) y atraca en Santiago de la Ribera, una bonita localidad, con un paseo marítimo continuado que la recorre y continúa por Lo Pagán y San Pedro del Pinatar (famoso por sus lodos con propiedades curativas de enfermedades de la piel y dolores crónicos). Buenos restaurantes y barquitos de vuelta cada hora aproximadamente.

Faro Puerto Palos
Y ni qué decir tiene, Puerto de Palos, pequeña localidad que se ha librado, asombrosamente, de la barbarie inmobiliaria de la zona. Un bonito puerto, con agradables restaurantes, donde se puede degustar cualquiera de las delicias culinarias de la zona, como el caldero murciano, y  que son las delicias de las noches estivales.
Puerto Palos

Septiembre 2011

Enlaces a capítulos de este mismo viaje.

Cartagena

La Unión, Minería y cante