Fiesta del Grito 2011 - Embajada de México en Madrid

Como cada 15 de septiembre, el Embajador de México en España abre las puertas de los jardines de su residencia para que la colonia mexicana, reunida, pueda dar su GRITO en la distancia.

Al otro lado del Atlántico y salvando la diferencia horaria, Calderón, su Presidente, gritaba, micrófono en mano  desde el Zócalo de la capital mexicana: ¡Viva México!, ¡Viva México! ¡Viva México!


 Mexicanos todos, en cada ciudad, en cada pueblito, en cada rincón del planeta, son una sola voz para dar su tradicional GRITO al igual que lo hiciera Miguel Hidalgo hace 201 años, llamando al levantamiento que consiguiera su independencia, once años después de aguerrida lucha contra el gobierno imperialista de Fernando VII:

"¡Viva la independencia!, ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Muera el mal gobierno!"

Las frases triunfales han ido moldeándose, a través de los años, según conveniencias políticas, pero la esencia es la misma.

¿Dos mil personas? No se, no quiero pecar de exagerada, pero mucha, mucha gente. Todos y cada uno de los restaurantes de comida mexicana en la capital madrileña tenían su presencia en pequeños puestos, en los que ofrecían sus mejores especialidades: tacos, quesadillas, mole, pozole,... cerveza -fresquita y buena-, Tecate, Corona.

A las 10 de la noche y desde el zaguán del palacete -grandes pantallas en sitios estratégicos acercaban la escena a los puntos más recónditos de la finca-, el embajador, enarbolando la insignia nacional mexicana, entonaba el himno, que era secundado por todos los asistentes. Detrás vendría el tradicional GRITO, al que en esta ocasión, y por razones obvias, añadiría el ¡Viva España! (ironías de la vida).
Mariachi - Fiesta Grito 2011 Madrid


A continuación, lo más esperado y lo que nunca puede faltar, el mariachi. 

La temperatura meteorológica era alta en esta estival noche madrileña, pero los charros se encargaron de aumentar algún grado el cálido ambiente.  "Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero,...",  "paloma negra, dime dónde andarás" , "voy  dejarte el mundo para ti solita", coreaban desgarradoras gargantas y para romper la melancolía de amores y desamores, la gente rompió a bailar en los pocos centímetros cuadrados de que disponían "el  marichi loco quiere bailar, el mariachi loco quiere tomar".

Una agradable noche de aire festivo, en la que la colonia mexicana acortaba distancias -o al menos se lo parecía- de su añorada tierra.

15 septiembre 2011