Me duele España

Estos cuatro días han sido una pura delicia. Tierra de una belleza sin parangón, de gente de raza, de mimos al paladar, y además,..... nos acompañó el tiempo. No se podía pedir más.

Sin embargo, una mezcla de tristeza se vierte cuando se piensa en ello. Será que duele España, como decía Miguel de Unamuno, bilbaíno y vasco hasta la médula. Cierto es que no hemos tenido una mala cara, una mala contestación, mas bien todo lo contrario, la gente se desvivía por darte una explicación, por aconsejarte un buen sitio donde comer, algo que no debías perderte, ... y a pesar de todo, el ambiente olía a dolor, a rebancha, a rabia, a inconformismo, ...

El 22 de mayo ha pasado ya y nuestra democracia ha llevado a Bildu (brazo político de ETA) a una buena parte de ayuntamientos del País Vasco (el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando, el caso es que ahí están). Una semana les ha bastado para quitar la bandera española y colocar la ikurriña, para prohibir la entrada de los guardaespaldas, porque en sus ayuntamientos no se permiten armas; ellos, que las manejan como nadie. Creo que va a traer mas de un dolor de cabeza al gobierno de la nación.

Soy una defensora a ultranza de la VIDA y condeno todo lo que atente contra ella, llamese aborto, llamese guerra -por mencionar un par de casos legales-; pero con mucha más fuerza cuando ese atentado contra la vida se hace a traición y por la espalda. No señores de ETA, así no se hacen las cosas.

Me gusta mucho España, y me gusta como és, con su Norte y su Sur, pero si para vivir en paz y para que no se derrame una sola gota más de sangre por esta sinrazón, hay que mutilar España, adelante, mutilémosla. No se puede tener una hija en casa en contra de su voluntad, por mucho que duela. Tengamos la valentía de hacer un referendum, si el resultado fuera que NO, ETA no tendría ya argumentos para seguir adelante, y si por contra,  fuese SI, apechuguemos con el resultado.

Me gusta mucho el País Vasco y me gusta como es; pueblo trabajador y con iniciativa, perseverantes, luchadores,... Admiro como han sabido conservar sus raíces, su idioma desde tiempos inmemoriales (en el neolítico ya existía el pueblo vasco y se hablaba el euskara), su idiosincrasia,... Me gustaría seguir estando orgullosa de ese trocito de España, pero si tengo que entrar con pasaporte (ojo, porque la mayoría así lo quiere); señores háganme la foto, que voy de visita.