Escapada a Gipuzkoa/Guipuzcoa (Tolosa, Irún y Hondarribia)

Viaje de aniversario. Hemos decidido venir a la sin igual Gipuzkoa, antes de que Bildu haga que tengamos que venir con pasaporte. Tenemos cuatro días por delante.

Miércoles, 22 de junio

Salimos de Madrid a las 17:30 y hasta casi las 23 h. no llegamos a Tolosa, 430 kms. La N1 hasta Burgos está toda en obras. La única reserva que llevaba hecha era la de esta primera noche en una casa rural a las afueras de Tolosa. De noche, mas bien me arrepentí de la elección, pues la carreterita que nos conducía a la casa "se las traía", kilómetros y kilómetros de subida hasta lo alto de una montaña, todo oscuro y tenebroso como la boca del lobo. Finalmente llegamos y nos esperaba una simpática tolosana que tras darnos las instrucciones pertinentes y enseñarnos la habitación y zonas comunes, se despidió pues vivía en otro caserío. Allí nos quedamos con una casa de tres plantas para nosotros solos y absolutamente nada mas en veinte kilómetros a la redonda.
Casa rural Erteta
A la mañana siguiente, al asomarnos por la ventana, el espectáculo fue apabullante, ¡qué belleza de paisaje!



No sabemos a qué hora, nuestra buena amiga había venido y nos encontramos un desayuno preparado, con unos bollos con mermelada casera espectaculares; por tener, teníamos hasta patxarán casero (esto no me gustó).

Por supuesto, antes de bajar a patear Tolosa, nos dimos una vuelta por los parajes de la casa, a los que no les faltaba nada mas que Heidi y Pedro. Recomiendo la casa sin lugar a dudas: Arteta.


Tolosa

Tolosa es una bonita población entorno al río Oria, hoy día muy limpio, pero hasta hace unos años no podía decirse lo mismo, pues la industria papelera, se encargaba de su contaminación. Hoy en día han cambiado esta industria por la fabricación de txapelas y cestas para jugar a la pelota vasca y el río ha vuelto a recuperar su lozanía. De entre sus monumentos destaca la Iglesia de Santa María, gótica; la Casa Consistorial, barroca; o el Palacio de Idiáquez.

Irún, nuestro segundo punto a visitar. Segundo municipio más poblado de Gipuzkoa. No hace muchos años se ha hallado una gran cantidad de restos romanos lo que ha puesto en bastante evidencia que Irún se trataba de la célebre ciudad romana Easo u Oiasso, importante puerto del Atlántico, junto con Burdeos y Londres.

Irún celebraba sus fiestas de San Marcial y con lo primero que nos encontraríamos sería con una competición de tortillas de patatas. Hay que ver, utilizando los mismos ingredientes todo el mundo: huevos y patatas, lo variopintas que pueden ser; de casi 150 tortillas, todas eran totalmente diferentes.

A destacar: la Iglesia de Nuestra Señora del Juncal, con una talla románica de la Virgen del siglo XI; la ermita de Santa Elena, Ayuntamiento, Palacios de Arbelaitz y Zabaleta. Cerca de la Iglesia se encuentra un pequeño museo romano, que no es que tenga muchas cosas valiosas, pero recrea muy bien la vida de entonces mediante videos interactivos. Vale la pena.

Hondarribia
Hondarribia (Fuenterrabía en español), uno de los municipios más emblemáticos de toda la costa. Localidad bonita a rabiar, con una muralla que encierra todo el nucleo urbano, muy bien conservada; sus calles, sus casas blasonadas; su paseo marítimo; su barrio de la marina, donde antiguas casas de pescadores hacen hoy en días las delicias de los paladares más exigentes.

Restaurante Txoco - Fuenterrabía
Eran las dos de la tarde cuando llegábamos y las guías te recomiendan que comas pronto (contagiados por la costumbre francesa), por lo que para que íbamos a esperar. Sin lugar a dudas, la recomendación es dirigirse a la Marina. Dos calles, San Pedro y Santiago, os ofrecerán, uno detrás de otro, un sinfín de restaurantes con una pista estupenda. Nosotros comimos en Txoco y os puedo asegurar que hacía tiempo que no comía tan bién. Hay que reconocer que el vasco mima el estómago.

Después de comer, cogimos un barquito, que en diez minutos te coloca en Francia, Hendaya. Es agradable.


Los "must" de Hondarribia son muchísimos: Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, el nombre no deja de ser curioso, pero desconozco la historia del mismo; Castillo de Carlos V, era a la vez castillo y palacio, contaba con seis plantas para aposento de las tropas, almacenes, depósito de municiones y pólvora, calabozos y caballerizas. Hoy es un parador, de los más bonitos de España; se recomienda entrar a la terraza y tomarse un café, pues las vistas son espectaculares. Las puertas de Santa María y de San Nicolás, el Baluarte de la Reina; el Polvorín; y recorrer sus céntricas calles, entre las que podrían destacarse, Ubilla, del Sol, Pampinot, calle de las Tiendas, Mayor,........

Nos hemos quedado en un hotel muy bonito, pequeñito, "El Palacete" en una plaza que es una delicia: Gipuzkoa.

Dejamos las maletas y de nuevo a la Marina; donde presentaban la trainera de Hondarribia; homenaje a sus remeros -aunque no nos enteramos de mucho pues no hablaban mas que vasco-, con bailes típicos, flauta y acordeón.

No nos olvidemos de que hoy es víspera de San Juan y como no puede ser de otra forma, aquí también se montarían la hoguera donde quemar todas las malas vibraciones y espíritus. En la playa, los niños creaban sus sucursales de hogueras con los libros del recién terminado curso; disfrutando con convertir en cenizas los sufrimientos que la teoría de arquímides o la sintáxis les habían proporcionado a más de uno.

Un puesto con una parrilla enorme, te vendía cerveza o agua y unos pintxos de pollo churruscadito con pimientos. Por dos euros te daban una cerveza y un muslo de pollo con tres pimientos.

Mañana más,..... creo. Me he dejado el pincho 3G en Madrid y estoy escribiendo gracias a la conexión inalámbrica del hotel, pero mañana no se si tendré la misma suerte.