Disfrutar de la feria y no morir en el intento. Guía para "raros"

Mañana comienza la Feria de Abril sevillana. Acto social, donde los haya, que rezuma glamur por todos los costados, aunque reservado a privilegiados. Sí, porque esta fiesta, disfrazada de populismo, se trata de un círculo cerrado exclusivista, donde o tienes relaciones o no "te comes una rosca". No son en vano las palabras de la Delegada de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla que anima a los foráneos a visitar Sevilla por feria "con la garantía de que se lo van a pasar muy bien" porque es "raro" que los visitantes no conozcan a algún sevillano con derecho a acceder a una caseta privada.

Esta guía pretente transmitir una serie de consejos para aquellos "raros" que no conocen a algún "sevillano con derecho a acceder a una caseta privada" y puedan disfrutar de la feria.



Un vasco y un catalán fueron los fundadores de la primera feria de Sevilla en 1847. Acontecimiento anual donde los agricultores y ganaderos de toda la comarca se acercaban a Sevilla para realizar sus transacciones comerciales. Con los años, esta feria agrícola fue transformándose en algo más lúdico y de diversión, reservado a la aristocracia y a la alta burguesía sevillana. Y, no nos engañemos, así sigue siendo. Quizá hoy, se ha abierto el abanico y tienen cabida políticos, frikis y casposos varios, pero poco más.


La Feria de Abril no tiene fecha fija; se suele respetar que caiga en abril, con un intervalo de una o dos semanas después de Semana Santa. Este año, atípico en todo, no sólo ha dejado a los sevillanos sin ver sus pasos de Semana Santa, por las torrenciales lluvias caídas, sino que la Feria de Abril, .... de abril,  no va a tener nada más que el nombre, pues comienza el lunes 2 de mayo. Ese lunes, con la noche del "pescaíto" y la "prueba del alumbrao" de la portada, quedará oficialmente inaugurada la Feria de Abril a las 12 de la noche.

Un millón de metros cuadrados conforman el espacio donde se celebra la feria, dividido en el Real de la Feria (llamado así por el real que los cocheros cobraban a sus clientes por llevarlos a la feria), recinto donde se sitúan las casetas; la calle del Infierno, con sus "calesitas y cacharritos", la zona de atracciones; y el aparcamiento.

Una gran portada, que comienzan a fabricar en diciembre, da entrada a la zona del Real.  183.000 kilos de peso, con unas medidas de 51 m. de ancho por 43 de alto, conforman, en tonos azules, las tres arcadas de la portada de este año, que conmemora la circunnavegación de la tierra, hace quinientos años por Magallanes, partiendo de Sevilla. Portada que no ha estado exenta de polémica, pues rompe con los esterotipos acostumbrados de portadas de años precedentes.

Este año, de las 1.047 casetas de este año, 526 son de familiares, 310 de entidades, 192 de peñas, once de servicios municipales, seis de distritos y dos municipales. Estas últimas ocho, son a las que mis amigos "raros" podrán entrar, si encuentran medio metro cuadrado libre para estar en ellas.

Para vosotros, amigos "raros", aquí va mi decálogo para que pases una Feria de Abril que sea un éxito:

1. Lo primero que has de plantearte es el alojamiento, cuyo precio, por razones obvias, se dispara en esta semana. Mi consejo es que se elija un hotel/hostal, a las afueras de Sevilla, en poblaciones como San Juan de Aznalfarache o Mairena, que hoy en día están perfectamente comunicadas con el Real de la Feria por metro y funciona durante toda la noche. Parque de los Príncipes y Plaza de Cuba son las paradas de metro más cercanas a la Feria.

2. El atuendo no es menos importante. Indudablemente puedes ir con vaqueros, pero tendrás más éxito si vas vestido al uso. Ojo, no sirve cualquier cosa. El sevillano, sobre todo las féminas, llevan muy a rajatabla el tema de las modas en los faralaes; ponte al día antes para saber lo que se lleva. El alquiler puede ser una opción más económica que el comprar uno.

3. De día, sin lugar a dudas, no hay mejor atracción que acudir al Real de la Feria a deleitarte con el paseo de caballos. Todo es una explosión de luz y color. Señoritos andaluces ataviados con sus mejores galas, traje corto, zajones y sobrero de ala ancha y acompañados por guapas y agitanadas señoritas a la grupa, luciendo palmito, pasean a caballo y paran en la casetas donde les sirven el finito, sin necesidad de bajar del equino. Carruajes y calesas engalanados, tirados por enjaezados caballos, pasean a familias de abolengo y tendrás oportunidad de sacar una fotografía a la propia Duquesa de Alba. El horario es de 12 a 20 horas y está muy regulado por ordenanzas municipales: desde el número de carruajes que está limitado a 1.400 y deben entrar en días alternos, según la matrícula, hasta la vestimenta de los caballistas, que deben llevar la cabeza cubierta y tienen prohibido totalmente el uso de deportivas.

4. A las 6 de la tarde, una buena idea será acudir a los toros. Las mejores espadas se dan cita en La Maestranza y seguro que tendrás oportunidad de ver una buena corrida. Puede ser un buen sitio para hacer amistades.

5. Ya es de noche y llega la hora del trabajo fino. Las casetas con sus toldos a rayas rojas o verdes y blancas, revestidas de mantones y encajes, ya huelen a pescaíto frito y buen jamón y las guitarras rasgan las primeras sevillanas; comienza el taconeo. Estas casetas familiares  son una prolongación de la casa de los propietarios en el Real, donde se recibe a parientes y amigos y se disfruta de buena comida, bebida y buen flamenqueo. No intentes colarte en ellas, pues te descubrirán rápidamente y ya tendrás poco que hacer. El observador participativo es el mejor recibido en estos lares. Este año, tendrás la ventaja de que es el primer año en que está prohibido fumar en las casetas, por lo que las puertas de las mismas estarán llenas de fumadores calmando su ansias de tabaco. Es tu oportunidad; pedir fuego, por ejemplo, te dará pie para entablar conversación con el corrillo de turno, pues otra cosa no será, pero el sevillano es abierto y afable con el viene de fuera; el resto es coser y cantar, la invitación al rebujito está servida.

6. Si has sido precavido y te has apuntado a un curso de sevillanas y lo haces con cierta gracia, tendrás la mitad del camino recorrido. Serán varios puntos a tu favor.

7. Un consejo que cobra carácter de obligación: no se te ocurra decantarte por el Sevilla o el Betis, si te ves envuelto en una conversación de futbol, pues si tu contertulio resulta ser del equipo contrario al que tu defiendes, se acabó, ya no tendrás nada que hacer.

8. Antes de que comiences a ver las cosas multiplicadas por dos, acércate a la calle del infierno, móntate en algún cacharrito, si te apetece, pega unos tiritos o juega en alguna rifa y pásate por la zona de bodegones, cambiarás de ambiente completamente.

9. Cuando llega el fin de semana, el sevillano, normalmente, se va a la playa, pues es cuando la feria se llena de visitantes del resto del territorio nacional y entonces "se pone imposible". Estos dos días tendrás más oportunidad de entrar a las casetas privadas, no olvidemos que la mayor parte de ellas son familiares o amigos que se han unido y han puesto un dinero que cubrirá los gastos de licencias, pago de camareros, viandas, bebidas, etc. y que en última instancia, cuanto más se consuma -pues normalmente se paga por ello- bastante mejor.

10. Si todo ha sido un éxito y los rebujitos han hecho su efecto, a las seis de la mañana un caldito de puchero con hierbabuena, te entonará el trastocado estómago. No te lo pierdas. Otra opción es un chocolatito con churros. Tú eliges.

Hasta el año que viene, que seguro volverás.