Almería Musulmana

Sábado, 4 de diciembre de 2010


Pingurucho a los Coloraos en la Plaza Vieja

Hoy es el día de Santa Bábara, y para que España entera se acuerde de ella, aunque solo sea cuando truena, ha amanecido la mitad de la piel de toro inundada; el Guadalquivir a punto de desbordarse y Ecija se ha convertido en una improvisada Venecia, sin quererlo. Para completar el siniestro panorama de este puente, el más largo del año, una huelga salvaje, orquestada por los controladores de vuelos, ha dejado, en los principales aeropuertos del país, a miles y miles de viajeros que se disponían a alejarse de la monotonía diaria a un punto x, compuestos y.......... sin vuelos.



Para nosotros ha sido un puente fantástico. Los 535 kms. de tranquila carretera, sin atascos (las amenazas de los hombres que lo saben todo sobre el tiempo no dejaban un sólo rincón del suelo patrio sin su nube y sus chaparrones correspondientes), han sido incluso placenteros. Y hoy, por llevar la contraria al resto del territorio español, en Almería gozamos de un cielo rabiosamente azul y una temperatura siempre por encima de los 20 grados.


¡Qué bonita está Almería! Atrás quedan los apelativos por los que era conocida durante largas épocas de su historia, "la tierra de las tres cosechas: piojos, legañas y hambre". Pocas poblaciones como Almería han sufrido esos altibajos económicos: desde su fundación en el año 955, hasta 1091 con el final de los reinos de Taifas, incluso hasta 1147 con la presencia amorávide, Almería pasa por un creciente desarrollo en todos los ámbitos: las grandes obras, la actividad comercial, cultural, etc.; en 1147 es conquistada por Alfonso VII y estos diez años de cristiana ocupación son el comienzo de su declive; como si Alá hubiera echado un maleficio sobre la recién conquistada ciudad por la Corona de Castilla, las plagas, los terremostos, las incursiones piratas,..... fueron diezmando la población. Y está bien dicho, sólo el comienzo; en 1157 es reconquistada por los almohades y Almería entra a formar parte del ámbito del reino nazarí de Granada, por lo que la dependencia política de Granada, le hace ir perdiendo protagonismo comercial y de todo tipo. Almería ya nunca volvería a ser la que era.

A finales del siglo XIX, el resurgir de la minería hace que aparezca un repunte de la economía; pero no será hasta los años 60 del siglo XX, cuando las cosas empiezan a cambiar con la gran explosión de la agricultura extensiva, la industria del mármol y la incipiente llegada del turismo. Así, en 1955, Almería era la penúltima provincia en la clasificación por rentas del trabajo y del capital por habitante y en 1977 había subido trece puestos durante esos años. Con todo, el PIB por habitante almeriense sigue siendo el 75% del promedio español y el 60% de la media de la Unión Europea.

Pero, paradojas de la vida, esta es la gran baza de Almería; esa lentitud en su desarrollo, sobre todo turístico, han limitado igualmente el deterioro paisajístico y ambiental que ha sufrido buena parte del litoral no sólo español, sino mediterráneo en general y ello nos hace poder disfrutar hoy de playas y parajes casi vírgenes.


Repito, ¡qué bonita está Almería! Hoy, es una ciudad moderna,  abierta al exterior, que organiza eventos internacionales sin temblarle el pulso, un importante nudo de comunicaciónes, con un aeropuerto internacional y unas instalaciones portuarias dignas de cualquier urbe de primer orden, una red de autovías que la comunican con el resto del país cómodamente;  junto con Málaga, es nexo de conexión por mar con el continente vecino; con una riqueza monumental y un patrimonio artístico, que cuida y sabe conservar,..........


Hemos descubierto lo útil de las visitas guiadas y, como no podía ser de otra forma y tras previa reserva telefónica (no se podían hacer reservas por teléfono, pero una amable señorita de la Oficina de Turismo, tras contarle mi imposibilidad de personarme a recoger las entradas, se ofreció a guardármelas -la amabilidad de la gente de la zona se respira por todas partes-). Nos sumamos a la que denominaban "Almería Musulmana". Divertida fue la labor de convencimiento que ejerció la chica que me atendió cuando llegamos a la Oficina de Turismo; con mucha behemencia me decía que la excursión valía 1,5 euros (éramos cuatro, luego el importe ascendía a 6 euros) y ella me ofrecía una tarjeta que incluía ocho visitas por 5 euros, la "Almería Card" (¿os dais cuenta?, como en New York), con el único inconveniente de que duraba una semana,....... Estaba claro, a qué tanta labor de convencimiento?


Nuestra guía, una jovencita, con un acento medio andaluz medio murciano, un abierto desparpajo, un bagaje cultural palpable y un amor por lo que nos mostraba, nos hizo disfrutar de lo que veíamos e imaginarnos lo que fue pero ya no está.


Alcazaba Almería
La visita a al-Mariyat (espejo del mar) comenzaba subiendo a la alcazaba; nuestra guía recreaba un supuesto asalto a la fortaleza y nosotros eramos los asaltantes. Como toda fortaleza islámica que se precie se encuentra en lo alto de un cerro aislado, por lo que su acceso no resulta nada fácil, tanto por su enclave natural, como por como están diseñados sus accesos.


"No se asciende a su alcazaba si no es con fatiga, ni se trepa hasta ella si no es con pena; es sólida en su aspereza, extraordinaria en su inaccesibilidad" al-Udri (geógrafo nazarí).


Alcazaba Almería
Sus mil años de historia están unidos a la ciudad, acompañando sus momentos de esplendor y decadencia, como un testigo privilegiado desde ese promontorio que se asoma como atalaya a la bahía de Almería.


En el año 955, Adb al-Rahman III, primer califa de AI-Andalus, concedió la categoría de medina al núcleo de Almería, mandando construir la Alcazaba, la Mezquita Mayor y fortificando el espacio urbano, entre la propia alcazaba y la orilla del mar.


El tour no incluía la visita a los tres recintos en que está dividida la fortaleza (los dos primeros de su época musulmana y el tercero cristiano, construido tras la conquista de la ciudad por los Reyes Catóicos en 1489); nosotros lo hicimos hace años y puedo garantizar que merece la pena esta visita.

Almería desde la Alcazaba
Tras recrearnos con las vistas de la ciudad, del puerto y del Cerro de San Cristóbal desde el baluarte del Saliente del primer recinto, bajamos de la fortaleza y nos dirigimos a lo que en sus tiempos fue la Mezquita Mayor, dentro del reciento amurallado, hoy, la Iglesia de San Juan. Erigida la mezquita en el siglo X, tras la conquista de Almería por los Reyes Católicos en 1489, se convertirá en la primera catedral de la ciudad. Sin embargo, con el terremoto de 1522, solo quedará de la primitiva fábrica de la Mezquita, el muro de la quibla y el nicho del mihrab, pertenecientes a la sala de oración. Frente a la iglesia, nos encontramos con un bonito patio enclavado en aquel que servía para las abluciones cuando el suelo era musulmán.


Alcazaba desde el patio

Jerónimo Munzer, viajero alemán que recorre España tras la conquista de Granada, describe así, el patio de la mezquita almeriense: "En el centro de la mezquita mayor hay un amplio jardín plantado de limoneros y de otros árboles, enlosado de mármol, y en medio de él la fuente en donde los fieles se lavan antes de entrar al templo."


A partir de ese momento, nos dedicamos a recorrer las sinuosas calles de la antigua medina, que no conservarán los edificios de la época pero sí su trazado. Para terminar en el mar.



Aljibes Árabes
Este día debería haber terminado con una visita a los Aljibes de Jayrab del siglo XI, pero no abrían por las tardes. Igualmente, aunque nada que ver con su pasado moro, se nos quedó en el tintero la visitan a los refugios construidos durante la Guerra Civil. Aunque Almería no viviese directamente la contienda, ya que fue la última ciudad del gobierno de la segunda República,  sí fue atacada por mar y aire en varias ocasiones. Entre los bombardeos, destaca el que emprendió la escuadra alemana el 31 de mayo de 1937 que acabó con la vida de 40 personas, dejando 150 heridos y destruyendo un total de 200 edificios. Como consecuencia, los ciudadanos almerienses deciden construir una serie de refugios para proteger a la población civil de los ataques. Así nacen los refugios de Almería.

La jornada terminó con un buen almuerzo, en un buen restaurante, recomendado por una buena almeriense (palabra de honor, ..... no es peloteo de suegra) (por si a alguien quiere una referencia: Restaurante Baviera - Tenor Iribaren 10).


¡¡A mí la Legión!!

Manolito, recordando su niñez
Una fiel estampa de "un novio de la muerte". Me costó sacarle el permiso para fotografiarle; finalmente, podría hacerlo, "pero sin mirar", pero ese punto de vanidad que deben tener hasta el "soldado de brava legión", hizo que en el último minuto, me concediera una mirada, ..... pero qué mirada!!