Tailandia (Capítulo 4)

16 de agosto

Vuelo fantástico Chiang May-Phuket; recogida de coche de alquiler en el aeropuerto (zona norte de la isla) y caminito -con TomTom versión Tailandesa incluido- sin problemas hasta el Hilton que está en la playa de Karon. El hotelazo, una pasada, y si además tenemos en cuenta que estuvimos por la face, .... más pasada todavía (puntos de nuestra tarjeta Citibank). Recepción superpersonalizada por ser clienta de HHonors (sólo consiste en darse de alta en la página web)??????, zumito, toallita perfumada para refrescarte,...... en fin, una bienvenida en toda regla.

Paseíto por los alrededores, primera toma de contacto y poco más nos dio tiempo.



17 de agosto

Desayuno inglés contundente y copioso y mañanita de playa y hamaca, hasta que empezó a jarrear (no olvidemos que estamos en época de monzones).

Phuket es una isla, la mayor de Tailandia, situada en el mar de Andamán. La zona occidental goza de las playas más bonitas que hayas visto; mientras que la parte oriental es cenagosa. Su capital es Phuket también y se encuentra en la parte occidental; no está mal, pero tiene poco de interesante; el verdadero bullicio está en Patong - parte oriental de la isla-.

Al atardecer fuimos a conocer Phuket capital y en el camino, hicimos una parada para ver uno de los mayores centros comerciales, "Central Festival". Nada reseñable ni de lo uno, ni de la otra.

18 de agosto


Para este día, contratamos la excursión a las islas Phi Phi (favor de no pronunciar fi fi, sino pi pi, que es como los tailandeses la llaman). No se si "paraíso en la tierra" puede ser la mejor definición. Creo que lo es y eso, que en nuestro caso, vistas con un cielo con nubes desmerecían un poquillo, pero era lo que había,...... Es de los sitios de los que no te gustaría irte nunca.

La excursión incluía recogida en el hotel para ir al puerto de Rasada, de donde salía el yate. En poco más de una hora, llegábamos a Phi Phi Le, donde hicimos snorkel en  Maya Bay (sitio donde Leonardo di Caprio filmó la película de La Playa) con material proporcionado por los organizadores y navegando, rodeamos la pequeña isla hasta Phi Phi Don donde comimos en plan buffet, tiempo libre en la isla y vuelta para Phuket.

Lo más destacable: el snorkel con sus millones de peces de colores, que no se porqué, no tienen sentido de peligro ante el ser humano.

Como llegamos pronto a Phuket, nos duchamos y nos dirigimos a Patong; como ya os he dicho, la capital turistica de Phuket. Patong es la playa más desarrollada de Tailandia y tiene una actividad eminentemente nocturna. No la he conocido de día, pero de noche es un sinnúmero de restaurantes, bares y discotecas y miles de turistas recorren sus calles dedicadas a la prostitución.

Patong la nuit
Patong la nuit
19 de agosto

Aquel día dejábamos el Hilton, Karon, Phuket,......., cruzamos una de las dos carreteras que unen la isla a la península, sin siquiera darnos cuenta. Siguiente capítulo. Con nuestro tailandés cuatro ruedas nos dirigimos a Krabi. Nos dirigimos al puerto de donde salen los barcos. Ya no era hora de agobios, pues eran más de las 15 h., pero ya no era posible contratar excursiones sino eran a nivel privado. Tras una dura negociación, contratamos una barca, bastante grande, para nosotros sólos. Lo primero era llevarnos a algún sitio donde pudiéramos comer nos aseguró nuestro patrón, que nos llevaría a una isla, donde comeríamos marisco por muy poco dinero. Nos llevó a la aldea musulmana flotante de Ko Panyee, que de barato no tuvo nada,...... bueno sí, pero porque no pedimos marisco. Ah!!!! y sin Shinga, pues recordad que estamos en territorio musulmán.

Ya con los estómagos totalmente agradecidos, seguimos ruta por la famosísima bahía de Phang Nga. Se trata de una ensenada turquesa, declarada parque nacional, plagada de farallones o formaciones karstikas con las formas más extravagantes. Una a una van desfilando ante nuestros ojos las islas a la cual más bonita; mención especial al famoso Ko Tapu, un insólito afloramiento en forma de clavo que sirvió de decorado a la película de James Bond, el El hombre de la pistola de oro. Ko Talu, Ko Khao Khian, Ko Raya,....

Wat Sam Sua
Al llegar a Krabi y aunque era algo tarde, nos acercamos a ver el Wat San Sua (llevábamos muchos días sin visitar un wat y se conoce que nos lo pedía el cuerpo) o Templo de la Cueva del Tigre. Estaba teóricamente cerrado al público, pero todo abierto y vacío, para poder meternos en todos los recovecos. Tanto el monasterio, donde viven los monjes como el propio templo están enclavados en una gruta.
Dormimos en Krabi, que a pesar de lo que las guías nos cuenta de una ciudad con encanto, no terminé de encontrarle el puntillo.

20 de agosto

Railay
Por la mañana temprano salimos hacia Ao Nang. Nada mas llegar, buscamos hotel para esa noche y nos dirigimos a la playa donde se cogen los barcos de cola larga a Railay. Fue un día magnífico. El barco te deja en Railay Oeste, una playa preciosa de arena blanca y turquesas aguas. Pasada la Walking Street, que aunque os parezca mentira, también la tienen, te adentras rápidamente en plena selva y puedes tirar a izquierda o derecha; por la derecha, se llega a  Hat Tham Phra Nang, preciosa playa entre acantilados; pero nos confundimos y tiramos a la izquierda, hacia Railay West. Que es una especie de manglar que no nos gustó nada. Comimos allí superbarato y superbien. Ya de vuelta, disfrutar otro poco de playa y vuelta a Ao Nang.

Día completo: después de nuestra excursión, pìscinita en el hotel, cena, masaje, manicura,...... había que cerrar con broche de oro nuestro escapada al sur del país

Ao Nang, es poco más que una calle larga, larga, cuyo centro es,........ como  no el McDonald. Tiene una buena playa, buenos servicios y mejores alrededores.

21 de agosto

Azafato AirAsia
Tailandesa con camiseta España
Vuelo Krabi-Bangkok, en hora y plácido con su azafato estandarizado (jovencitos tailandeses con la cresta de punta y la patillas puntiagudas, ..... a la última). En el aeropuerto de Bangkok cogimos el autobús que nos llevaría a lo más cerca posible del muelle donde deberíamos coger el barco que nos cruzara al otro lado del río para llegar a nuestro hotel; pero mira por donde, cogimos la calle al revés, andar y desandar muchas, muchas manzanas, pero llegamos.

Otro Hilton, el Millenium. Recordáis la recepción de Phuket, pues no fue nada para la que nos rindieron aquí. La propia Relaciones Públicas nos subió a la habitación. Planta 20 de las 32 que tiene el hotel. Una cortina empezaba en la esquina izquierda de la habitación, terminaba en la esquina derecha y seguía bordeando parte de la pared contigua; nos dice la Relaciones Públicas que si nos importa que descorra las cortinas, le decimos que no y creo que desde entonces no puedo cerrar la boca del todo. Pasmados nos quedamos: todo Bangkok a nuestros pies atravesado por el Chao Phraya. Impresionante. Asomados a la ventana vimos anochecer y fue una experiencia única.


Muy cerquita del hotel había un mercadillo (como no), donde vimos hasta un puesto de trajes de novia. Estábamos tan cansados que nos compramos algo en un Seven Eleven y escondiéndolo mucho lo colamos en el hotel, entre fashion turistas de alto standing y nosotros con nuestros bocadillos y nuestra Shinga en una bolsa de papel. A dormir, que a la mañana siguiente teníamos que salir a las 6 de la mañana para coger nuestro vuelo.

22 de agosto

Todo se acaba. A las 10 de la mañana nuestro vuelo de Aeroflot despegaba de Bangkok. Por delante nos esperaban 15 horas de viaje, con escala en Moscú incluida. Vuelo que se nos hizo muy llevadero con el descubrimiento de las pantallas privadas, en las que puedes elegir películas, juegos, sudokus, videoclips, etc.

Ha sido una pasada de viaje. Volveremos seguro.