Caravaca de la Cruz

(1 noviembre 2010)

Caravaca de la Cruz, año Santo 2010. Volvíamos de Mojácar y no podíamos perder la oportunidad de expiar nuestras culpas "peregrinando" al Santuario, por lo que adelantamos nuestra salida a la mañana temprano y a Caravaca que nos dirigimos a ganar el jubileo.

Hasta el año 1981, cuatro Jubileos habían sido concedidos a Caravaca de la Cruz (en los siglos XVI y XVII), con motivo de las fiestas de la Cruz en Mayo y Septiembre. En 1981 y 1996 se celebra el I y II Años Jubilares, y a partir del 2003 la Santa Sede de Roma concede el Jubileo "in perpetuum" a Caravaca de la Cruz, es decir, este acontecimiento religioso se celebrará cada siete años, de manera fija y para siempre (será la quinta localidad del mundo que goza de esta prerrogativa, junto con Roma, Jerusalen, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana).

La indulgencia plenaria se adquiere peregrinando al Santuario de la Vera Cruz, rezando la oración ad oc y haciendo acto de contricción y confesando (no hace falta que sea allí mismo). Como dejar el coche en los sitios de parking habilitados  y subir andando los escasos 500 m que nos separaban del Santuario no me pareció una peregrinación "en regla", tuve la honestidad de no solicitar nuestro certificado de peregrinos; aunque al día iguiente me arrepentí de no haberlo hecho, después de ver por televisión al Papa Benedicto XVI, recorrer Santiago de Compostela hasta la Catedral en el "Papamóvil" y ser proclamado a los cuatro vientos como "peregrino de honor" (¿no hay que recorrer un mínimo de 100 kms. andando para ser considerado pergrino en Santiago o es que el representante de Dios en la tierra goza de bula?)

Agravios comparativos aparte, quiero recomendar, a quien no lo conozca, una visita a Caravaca de la Cruz.

La visita, obviamente, debe comenzar por la "joya de la corona"; la simple entrada a la explanada del Real Alcázar es para dejar con la boca abierta a cualquiera. Presidida por la fachada de la Basílica de la Vera Cruz, comenzada a construir en 1617 sobre lo que fue una antigua capilla medieval que custodiaba un Lignum Crucis (trozo de la cruz con la que fue crucificado Jesucristo), es una maravilla del barroco español y está catalogada como Monumeto Histórico-Artístico nacional y junto a ella el Museo del Santuario. Se sabe que sobre el cerro que domina Caravaca de la Cruz había una fortaleza musulmana conquistada en el año 1243 por los cristianos, y que más tarde paso a manos de templarios y luego a familias nobiliarias.
Para conocer bien Caravaca, habría que visitar también la Iglesia del Salvador, el Ayuntamiento, el Museo Arqueológico, que contiene como singularidad restos arqueológicos del poblado ibero-romano de Los Villares y el templete barroco denominado el Bañadero de la Vera Cruz. Y por supuesto recorrer el barrio medieval, hasta llegar a su original plaza de toros.

Caravaca es bonita siempre, pero engalanada, bien porque sea un año jubilar, bien porque coincidáis en cualquiera de los acontecimientos religiosos que se celebran, relumbra como pocas. Pues con todo, no debe ser nada comparado con verla en plenas fiestas: la noche de las migas, la ofrenda de flores, los caballos del vino, el parlamento entre el rey cristiano y el sultán moro,......... "tiran la casa por la ventana". Os hablo de oídas, pues todavía no he conseguido verlas, aunque no tardaré mucho en hacerlo. Para los madrileños resulta fácil, pues son del 1 al 5 de mayo (a poquito que el Día del Trabajo y el de la Comunidad de Madrid caigan en jueves viernes........, la oportunidad está servida).