Almería - Comarca de los Vélez

Esta zona, como muchas otras de parámetros similares, tiene el estigma de ser localidad de interior. El turista, ávido de llegar cuanto antes a su punto vacacional del litoral, ve cómo discurren uno tras otro los carteles de carretera que anuncian poblaciones, y que para él no significan otra cosa que referencias a restar del kilometraje que le queda hasta su llegada.

Estas notas no sólo pretenden relatar mi visita a la comarca, sino reivindicar, tantos y tantos pueblos de nuestra geografía, que vivieron tiempos mejores y que hoy, con gran esfuerzo por parte de los consistorios correspondientes, van reparando o manteniendo la riqueza artística de la que han sido legatarios y que justifican por sí mismos una excursión exprofeso.

La comarca de los Vélez está compuesta por cuatro pueblos: Vélez Blanco, Vélez Rubio, María y Chirivel y es la parte más septentrional de la provincia de Almería.

Vélez Rubio nos recibió calladamente, como corresponde a la víspera de Todos los Santos. Las calles estaban desiertas, los parroquianos estaban en Misa orando por sus muertos o en el cementerio, acompañándolos. De repente, dabas vuelta a una esquina y veías un trasiego inusual en algún comercio; se trataba de una floristería, único comerciante al que se le consentía que perturbara este día de recogimiento y tranquilidad: deberían estar preparados los cientos de ramos que durante ese fin de semana y el día siguiente adornarían las sepulturas. Recuerdo hace muchos años, que pregunté a una japonesa el porqué llevan comida a sus muertos sino pueden comerla y me contestó que porqué nosotros llevábamos flores a los nuestros si no pueden olerlas y tenía mucha razón.
  
Si eres un viajero tecnológicamente preparado, irás provisto de un GPS y al mismo le habrás dicho que te lleve al centro de la ciudad. Pues bien, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación habrá saltado a tu vista dándote la bienvenida, pues se la ve casi desde cualquier punto del pueblo. Fue mandada a construir por el X Marqués de los Vélez y representa una de las más bellas obras del barroco almeriense. Destaca en esta misma plaza el Ayuntamiento, de fachada también barroca. A partir de ahí, te sugiero que te pierdas por sus sinuosas calles, en busca de la Iglesia del Carmen, la Almazara de aceite, el Convento de la Inmaculada, pero muy atento a todo lo que discurre a tu paso, pues la verdadera riqueza arquitectónica del pueblo son sus edificaciones civiles, casas señoriales y viviendas de grandes propietarios que crearon un estilo propio, el clásico velezano.




Es curioso que uno de los edificios más representativos de Vélez Rubio, el Hospital Real, de la época de Carlos III, no fuera conocido por ninguno de los tres viandantes a los que preguntamos; a alguien se le ocurrió que podría ser el edificio que albergaba el museo y entonces sí, nos supieron orientar. Que pena, ni los propios Velezanos (¿cómo será el gentilicio que diferencia a los habitantes de Vélez Rubio de los de Vélez Blanco?) conocen la historia de sus edificios más emblemáticos. Efectivamente, el Hospital Real contiene hoy el Museo Comarcal Velezano; prepárate a pasar horas sin darte cuenta, pues está muy bien montado y mimando el detalle. La pena es que la mayor parte son reproducciones de originales que se encuentran esparcidas por todos los museos de Europa. Indignante.

Ahora tengo que pasar a ser sincera; nuestra excursión terminó en un restaurancito de Vélez Blanco, justo enfrente del castillo, donde nos pusimos la botas por 29 euros (gurullos -invito al lector a probarlo en la primera oportunidad que tenga-, ensalada, patatas y barbacoa, empujando con pan con tomate, helado y café). A partir de ese momento comenzó a jarrear como si no hubiera llovido nunca; hicimos una pequeña intentona, bien armados de paraguas, de visitar Vélez Blanco, pero era inútil. Terminamos como sopas y cogimos el caminito de vuelta.

Sin embargo, por no plagiar fotos de nadie, os pongo unas fotitos del año 2000, cuando todo era más fácil: si querías visitar la Cueva de los Letreros, te daban la llave de la verja y "ya se la devolverías cuando terminases"; ahora hay una visita guiada organizada por el Ayuntamiento (tel. 617.88.28.08 para los que estéis interesados).

En fin, que se nos quedó en el tintero la mitad de la excursión.

Callejear por el señorial Vélez Blanco; visitar la cueva de los Letreros (que es la más conocida porque en ella se ha encontrado el famoso "Indalo", símbolo de Almería, pero hay otras muchas, de igual valor) y, por supuesto, visitar su castillo; y mientras recorréis su patio y lográis contener la indignación (el patio renacentista del castillo de los Fajardo fue vendido y reconstruido en el Metropolitan Museo de New York), cerrad los ojos e imaginaos cómo sería este patio todo recubierto de mármol de Macael y maderas nobles o hacer un viajito a Nueva York, lo que prefiráis.

El pueblo de María creo que también merece una visita,........ pero eso ya será harina de otro costal.