Toledo

Conozca su Vecino

Me cuenta la gente mayor (un poquito más que yo) que este era el título de un programa de radio, que tenía una gran audiencia y que reunía a toda la familia alrededor de un aparato radiofónico para escucharlo. Hoy, al disponerme a escribir estas líneas, se me ha venido a la mente el título del programa: lo poco que conocemos los que vivimos en Madrid a nuestros vecinos.



En este caso, os voy a contar lo bonita que está nuestra vecina Toledo: guapa, alegre, elegante, mayestática y señorial. ¿Recordáis la película de Marilin Monroe,  "La tentación vive arriba"? Pues nuestra guapa y tentadora vecina vive abajo (Sur).

El corazón de nuestra vecina, la Plaza de Zocodover, vibraba anoche: vecinos, turistas, jóvenes y mayores nos dábamos cita en esta plaza para comenzar nuestra noche. La nuestra fue fantástica.

Por supuesto que no era la primera vez que visitaba toledo, pero nunca lo había hecho de noche y toledo,................ como dama misteriosa que es, embruja si cabe más, en los claroscuros de una noche como la de anoche, con luna llena incluida y una temperatura mas que agradable para subir y bajar las "curvas" de nuestra dama.
Una visita guiada nos trasladaría siglos atrás y nos mostraría a Toletum, Tulaytulah o Toledo (distintos nombres por los que era conocida nuestra dama, ya fueran romanos, moros o cristianos sus moradores), en su mayor esplendor. Se trataba de una visita guiada organizada por el Colegio de Médicos, pero este tipo de visitas son también organizadas por el Ayuntamiento de Toledo y  recomiendo vivamente. En esta ocasión visitaríamos el barrio sefardita  del Toledo de Fernando VI, donde judíos, moros y cristianos convivían en perfecta armonía. La ciudad de las tres culturas.


Nuestra guía, una simpática toledana, presumía de sus orígenes y nos decía con un orgullo que no podía disimular, que tenía una nariz judía, un nombre árabe (Almudena) y se consideraba cristiana. Pues bien, Almudena nos llevó a rincones, no se si abiertos al común de        los mortales o privativos de este tour, pero de los que ella llevaba la llave y a los que entrábamos, teniendo un poco la sensación de que estábamos profanando sitios históricos. Nos habló de guerras, de intrigas palaciegas y eclesiásticas, de amores y desamores,......... en fin, que cerrábamos los ojos y veíamos esos mismos baños que pisábamos en aquel momento, con vecinos de un barrio cualquiera de Tulaytulah con sus toallas sujetas a la cintura, pasando del tepidarium al caldarium, contándose los últimos chismes que circulaban por la ciudad, en animada tertulia.

Mención especial merece un "espontáneo" guia turístico que muy aguerridamente defendía que el pozo, del que Almudena nos contaba una romántica historia de amor, no estaba en su emplazamiento original,..... una pena, pues en aquellos momentos tuvimos que elegir entre seguir nuestra guia oficial o escuchar las historias que llegaron hasta este anciano, seguramente por el sistema de comunicación más antiguo del mundo, el boca a boca.
Cuando finalmente, abrimos los ojos y volvimos a nuetra Toledo del siglo XXI, nuestros anfitriones, que no son "moco de pavo", nos llevaron a una agradabilísima plaza llamada el Corral de don Diego, donde cenamos al exterior y dimos debida cuenta no a una sino a dos raciones de carcamusas, que estaban para quitar el sentido y algunas delicias más, que nos repusieron las fuerzas perdidas en las subidas y bajadas toledanas.

Como el tiempo parece que se para cuando estás en buena compañía las 04:30 de la madrugada nos sorprendieron sin saber cómo.

Gracias, ha sido un día fantástico.