Semana Santa, fervor o fetichismo

Nazareno (Albox)
Dijo una voz popular:
Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar.
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.
Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores
¡Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero

sino al que anduvo en la mar!.
Antonio Machado.


Cristo (Albox)
Procesión Albox
Mi reportaje gráfico ha sido de un puñado de pueblos del Valle de Almanzora, pero es solo una muestra de la transformación que sufren tantas y tantas localidades españolas al llegar la Semana Santa.

La almendra central de todas y cada una de las villas que conforman la piel de toro se convierte en una especie de Gólgota que emula un hecho, que se sea creyente o no, hay que reconocer, marcó un final y un principio de una era: la crucifixión y muerte de Jesús de Nazareth.

Todo aquel que como yo pueda hablar de su edad en términos de "dos cuartos y mitad" (como en la carnicería) habrá experimentado los cambios sufridos en nuestro país en lo que se refiere a la celebración de la Semana Santa. Y ello, empezando por el sustantivo que he utilizado -celebración-, que en los años 50 seguro hubiera sido motivo de excomunión.
Tamborileros (Albox)

Hablar de la Semana Santa  hace cinco décadas era hablar de ayuno, de saetas, de ejercicios espirituales, de Ben Hur o Los Diez Mandamientos, de torrijas y música sacra; de la de Jesús de Medinaceli o la de la Macarena; de bacalao, peinetas y mantillas; de mea culpa, costaleros, nazarenos y actos de contrición.

Ha pasado el tiempo y han cambiado muchas cosas. Otras no. Otras permanecen. Hoy, hablar de Semana Santa es hablar de otras cosas: se va al cine, al teatro o al casino; al fútbol o a los toros y, como sacrificios, se ofrecen las eternas caravanas por llegar a la playa y las tardes de parchís que la lluvia ha forzado.

Luna llena de Jueves Santo
Algo sí permanece inalterable, son las calles llenas de fervientes seguidores de las cofradías, de largas filas de capirotes precediendo o custodiando las imágenes de iglesias y parroquias; gargantas desgarradas y hombros en carne viva; gitanos, guardia civiles y legionarios hermanados por la fe de sus mayores, pero separados por una obra de imaginería y la luna, más llena que ningún mes y que puntual a su cita, no quiere perderse la "madrugá"

Procesión (Albox)
 ¿Fervor o fetichismo?, he ahí la gran pregunta.Tiene difícil explicación la lágrima que cae ante la emoción de ver procesionar a la de Triana y pasar de largo por la puerta de "su casa" los 364 días restantes o asistir a la pasión viviente del pueblo, pero no oír ni dejar hacerlo, mientras las bolsas de patatas tengan contenido. España es así. Diferente, nos gusta decir.
Procesión (Albox)


Procesión (Macael)
Procesión (Albox)
Procesión (Albox)

Procesión (Macael)


Procesión (Macael)
Procesión Macael
Pasión (Vera)
Pasión (Vera)
Pasión (Vera)

Santuario Fuensanta (Albox)



Buzones en pleno campo ¿a qué casas pertenecen?
Macael








Vera