Whisky, soda and rock&roll - Florida (Segunda parte)

27 de diciembre

No se si es un 26 de diciembre con más horas de lo normal o un 27 muy cortito.

¿Os acordáis cuando os dejé esperando para coger pista de despegue en el aeropuerto de Newark; pues bien, vuelo tranquilo, sin novedades.

Llegamos al aeropuerto de Orlando a mas de las 12:30 de la noche y a coger nuestro cochecito que teníamos reservado en AVIS. El coche más pequeño del mercado, pero que yo consideraba mas que suficiente y me permitiría ahorrar unos cuantos dólares; pues bien, que no había manera, que el que nos atendía opinaba que 15 días con un coche así era poco menos que un tormento chino y que por muy pocos dólares más al día tenía la oportunidad de coger un coche mayor y más confortable. Yo que no, que ni hablar y el tipo miraba a Manolito, como diciendo “macho que te la juegan”, “o dices algo o te veo volando de vuelta a Madrid como una alcayata”. Yo a Manolito, que ni caso, que para estos americanos las cosas son a lo grande o no valen. Nada, bajamos y de una fila entera nos dicen “coger el que queráis”: mas nuevos, menos nuevos, más grandes más chicos; es curioso, en España ni la fruta te la dejan elegir. Aquí, a tu gusto. Finalmente nos decidimos por un Honda nuevecito, el que sería nuestro compañero de viaje durante los siguientes 15 días y resultó ser un muy buen compañero de viaje. Un maletero pero que muy majo, prácticamente nuevo; en fin, que hicimos bien.


Orlando está a poco más de una hora de Daytona, donde teníamos nuestro complejo. Total que entre unas cosas y otras, llegamos sobre las 3:30 de la madrugada y la puerta del complejo, cerrada a cal y canto. Un teléfono para emergencia, en el que no nos hicieron ni caso, por lo que decidimos tomárnoslo con filosofía, taparnos con las cazadoras y dormir en el coche; bueno dormir, Manolito, que se duerme en el filo de una espada, .... porque yo no pegué ojo. A las 06:30 sale un vecino y me dice que si quiero me abre y podremos estar en recepción, pero también nos dijo que cerca había un Donky que estaba abierto y me sedujo más la posibilidad de tomar una cafelito caliente. Nos tomamos un chocolate calentito, con unas magdalenas tamaño, gigante –como no podían ser de otra forma en esta tierra- rellenas de moras, que quitaban el sentido.

A nuestra vuelta, a las 7, ya había gente en recepción. Nos dieron la llave y después de conseguir cerrar la boca tras ver el "piazo" apartamento con vistas al mar que teníamos, nos tiramos en picado a la cama.

El resto del día, tranquilito: nos levantamos a las 12 y nos fuimos a un supermercado a comprar las cuatro cosillas para desayunos y frugales cenas y salimos a las 17 h. Toda una experiencia, ….. todo nos llamaba la atención. Estos americanos tienen de todo lo que te puedas imaginar.

Hicimos una merienda cena en el apartamento: unos tacos que nos hicimos riquísimos con carne que habíamos comprado, queso, guacamole, crema y salisita picante. Unas alitas braseadas con especias muy ricas y aritos de cebolla.

Pasado un rato, nos fuimos a dar una vuelta por la calle principal que tiene 55 kms y nos metimos a un outlet sin gran interés y a las 10 de nuevo en nuestra casita, que estábamos todavía cansados.

La playa tiene 37 kilómetros de largo y 152 metros de ancho cuando la marea está baja. No se él qué, ha compactado la dura y blanca arena, lo que hace posible acceder a ella en coche. En parte de la playa está permitido conducir y aparcar el coche durante el día. Esta localidad se hizo muy famosa porque aquí se probaban los motores de los coches y de las aeronaves de guerra durante la Segunda Guerra Mundial.



28 de diciembre

Hoy ha amanecido un día soleado y muy bonito, pero a pesar de ello, en San Agustín, donde hemos estado, hacía mucho frío.

San Agustín es precioso. Se trata del más antiguo asentamiento europeo en Norteamérica, …. Da mucho gustirrinín ver banderas españolas por todos sitios. Pasear por sus callejas es una auténtica delicia.


Primera escuela en USA

Nada mas llegar, cogimos un trenecito que recorre la ciudad; además, sin querer, no pagamos. Es mucho lo que hay que ver: Castillo de San Marcos, Catedral, Plaza de la Constitución, que era el antiguo mercado de esclavos en su época británica y miles de casas preciosas, la primera escuela en Estados Unidos y un largo etcétera que hicieron las delicias de ese día.

Faro Daytona
Comimos allí y a la vuelta nos pasamos a ver el Faro Ponce de León de Daytona.


29 de diciembre

Hoy estaba previsto Estudios Universal y para Orlando que nos fuimos.

Es fantástico. Me han encantado todas las atracciones y no sabría cuál elegir.

Se divide en dos parques, Universal Studios a la derecha y La Isla del Tesoro a la izquierda. La vendedora de tickets nos convenció, primero para coger los dos parques que salía más barato y nos iba a gustar –hicimos mal en cogerlo, pues cuando terminamos en Estudios Universal y fuimos a La Isla del Tesoro, casi todas las atracciones estaban cerradas- y segundo, para coger el “pase express” –esto si que fue un acierto: es una gozada ver colas kilométricas y nosotros, pin pan, pin pan, para dentro-.

Las atracciones a la cual mejor:
  • Los Simpson: un paseo superdivertido en un cochecito.
  • Shrek: 4D, donde todo se mueve, incluida tú con sillón, vertical y horizontalmente, con propulsión de aire y rocío de agua. Muy logrado.
  • Twister: durante 15 minutos, cientos de luces y agua recrean los efectos de una tormenta. Impresionante.
  • Revenge of the Mummy: Agua, calor, viento, sonido, luz y completa oscuridad, todo combinado en una montaña rusa acoj……perdón.
  • Earthquake: en un coche subterráneo que detienen cuando comienza un terremoto de 8,3 en la escala Ritcher. Muy bueno.
  • Jaws: paseo en un pequeño barco, donde el tiburón aparece cuando menos te lo esperas, atacando al barco
  • Men in Black: Montas en vehículos de 6 personas y te dan pistolas para que, en equipo, se dispare a los alienígenas que están en las calles de Nueva York.
  • Terminador
  • ET
  • 
    Ninosky en su papel estelar
    
    Disaster. En esta me lo pasé muy bien, pues trata de un productor de películas que es muy despistado y un desastre, entonces pide tres voluntarios y no me lo podía perder: allí estaba yo, delante de todo mi público protagonizando una película, en la que además, para más recochineo hacía de abuela.
De La Isla del Tesoro, solo pudimos ver Spiderman, que también merece la pena.



Un capítulo muy bueno fue la comida. Veo por la calle uno comiéndose una pata de pavo braseada, con una pinta espectacular. Le pregunto que donde la ha comprado y allá que fuimos, pero Manolito dice que él no quiere, que prefiere comer otra cosa, accedo, para comer los dos juntos y a la caza de un restaurante. Misión imposible, todos a tope y con unas colas para obtener mesa, de padre y muy señor mío, por lo que Manolito no tiene más remedio que acceder a comerse “la pata”. De lujo.

110 kms. , de vuelta y a casita.

30 de diciembre

Esta bonita mañana, con un radiante sol, no tenía nada previsto, pero viendo las noticias en la tele, surgió: a las 11 se llevaría a cabo la Citrus Parade en Orlando y corre que te corre a Orlando nos fuimos de nuevo.

No se quién ni porqué se organiza, pero se trata de un desfile, donde todo hace alusión a los cítricos y está hecho con cítricos –naranjitas y limones, lo que comen los señores-, las carrozas, los trajes, todo. Allí estuvimos, en primera fila, alrededor de dos horas o más pasando un calor de justicia.

La anécdota del día: Regalaban collares de cuentecillas y yo, a duras penas conseguí uno; pues Manolito, al terminar el desfile ve colgados de un árbol dos o tres collares e intentaba cogerlos con su chaqueta sin conseguirlo, cuando de repente, alguien de la organización en una furgoneta le pregunta que si los quiere y contesta que sí; sin más se sube al techo de la furgoneta y le da un collar. Yo me moría de la vergüenza y para remate me pregunta Manolito que si quiero algún otro,………..

A continuación aprovechamos el viaje a Orlando para visitar uno de los dos o tres grandes Outlet de Orlando, y cuando digo grandes quiero decir gigantescos. No se muy bien si son muy baratos o no, porque como ni Manolito ni yo somos de marcas, no teníamos mucha base de comparación. Además, la moda americana, como que no me convence. O sea que no fue muy fructífero.



Vuelta a casi, como siempre, machacaditos.

31 de diciembre

Fin de año y de lo planificado "na de na".

Para abrir boca nos hemos tirado dos horas mirando como daba vueltas una máquina. Teníamos tantísimas cosas que lavar, de todo el viaje, que decidimos acercarnos a unas máquinas de lavar y secar que hay en el complejo; dos horas de reloj hasta que termino su cometido. Horror.

Playa Daytona
A continuación, nos fuimos a dar una vueltiña por la playa. Increíble, kilómetros y kilómetros de una arena tan fina que resulta compacta y puedes andar por ella calzado sin ningún problema. Todo increíble: la buena temperatura, las gaviotas, el mar, el camioncillo de los helados, el de la basura, los pescadores, que por cierto, es curioso ver lo bien pertrechados que van: con unos carritos hechos ad-oc para sus avíos y cañas, que al finalizar, empotraban en una especie de armazón que llevaban los coches detrás. De lo más preparados.

Era media tarde y no habíamos hecho nuestra comprita para cenar en casa esta  noche, por lo que nos dirigimos a uno de los megasupermercados del pueblo o la ciudad o lo que quiera que sea esto. No pensábamos hacer “ni las malas”, por lo que las posibilidades se nos reducían bastante, pero no estuvo mal: un salmoncito con una salsita muy rica, langostinos, unos filetitos que compramos para hacer taquitos y una ensaladita muy variada completaba nuestro menú de fin de año.

¡¡Feliz 2010!!
A la hora crítica de las 12 de la noche y viendo la retransmisión por televisión de la cuenta regresiva en Time Square de Nueva York y las caras de frío de los que llevaban horas por conquistar veinte centímetros cuadrados donde colocar los pies, imposible más, nos dispusimos a dar cuenta de nuestra latita de uvas y nuestras botellitas de cava y sidra que nos habíamos llevado desde Madrid (incluyendo copas, "just in case").

Sobre la una y media estábamos en la camita.

1 de enero


"Mi mamá dice que la vida es como una caja
de chocolates, nunca sabes lo que te va a tocar"

Los planes de hoy eran ir a Tampa, Clear Water y St. Petersburgo, en la costa oeste, pero ha amanecido jarreando. Cambio de planes y como es el santo de Manolito, lo celebramos a su gusto…….. día tranquilito.

Hemos ido a comer a Bubba Gump, que ya nos quedamos con ganas de ir en Nueva York –son los restaurantes de Bubba el de la película de Forrest Gump y todo hace alusión al film- Comimos rico, rico: unas gambas superpicantes (la especialidad son gambas rebozadas de coco, pero como que no nos atrevimos), un pescadito al limón y un postre con helado, nueces y nata y chocolate que hacía que se saltasen las lágrimas de bueno que estaba.

Por la tarde dando un voltio de tiendas y a descansar en casita (o casi).



2 de enero

Dejamos el apartamento a las 10 de la mañana, pero antes de marcharnos de Daytona nos acercamos a ver el famoso circuito de carreras de Nacsdar, aunque solo fuera para hacer unas fotitos, pues es el alma mater del lugar.

Cumplido el último requisito en Daytona, tiramos para Cabo Cañaveral para visitar el Centro Espacial Kennedy, sede de la NASA. A propósito, el GPS nos pegó una perdida que terminamos en un campo en tierra de nadie y que sólo había un hospital para animales, que nos dieron referencias para salir de allí. “Se le fue la pinza al GPS”.

Había dos tipos de entradas, una más cara que otra. Estuvimos dudando sobre cuál coger y nos decidimos por la barata y menos mal, pues a duras penas nos dio tiempo a ver todo de ésta.

Es una excursión que merece la pena un montón y es muy emocionante pensar que de ese mismo sitio salieron y siguen haciéndolo cohetes hacia la luna y el universo en general.
Está muy bien organizada la visita: un autobús te lleva de un edificio a otro, pues las distancias son enormes –el edificio de ensamblaje, la plataforma de lanzamiento, el edificio de control, etc. Todo muy bien montado con originales o réplicas según el qué. Como colofón de la visita, se realiza un simulacro de vuelo en un cohete. Guau, merece la pena y mucho.

Salimos de allí a mas de las 18,30, totalmente de noche y en el último segundo, cambiamos itinerario, de Tampa que íbamos a ir, decidimos ir directamente a Miami, pues eran muchos kilómetros y no teníamos reserva de hotel ni nada. Lo sentí mucho, pues era la última oportunidad de conocer algo de la parte oeste del Golfo de México, en otra ocasión será.

Llegamos a Miami a las 20:30 (250 kms.). El apartamento era una suite del Hotel Homewood Miami (marca Hilton), muy bonito. Está pegandito a un lago con unas vistas espectaculares; lo único malo era que estaba al lado del aeropuerto, aunque no se oían los aviones para nada; pero claro, no era Miami Beach.

3 de enero

Hoy por la mañana, tras un desayuno que no estaba mal –nada que ver con el de Nueva York-, pero teniendo en cuenta que es la primera vez que en un apartamento de RCI te dan desayuno, ya se sabe, a caballo regalado,…….., en fin, que tras el desayuno enfilamos para Miami Beach.

Primero un recorrido en coche de Sur a Norte: Miami Sur, Surfside, Bal Harbour, Sunny Island Beach. Una paradita para ver la playa blanca preciosa, bañada por aguas color turquesa y de vuelta al comienzo de nuestro recorrido.

Memroial Miami Beach
Dejamos el coche en un parking, pues es harto complicado aparcar por aquí y todo está lleno de parquímetros, por lo que íbamos a tener que estar esclavos de cambiar el ticket y comenzamos a patear. Lo primero que vimos fue el Memorial, que se trata de una zona que conmemora el holocausto judío: unas paredes de mármol haciendo olas, relatan los hechos y muestran fotos, seguidos de los nombres de algunos de los que lo sufrieron, para terminar con una gigantesca mano en el centro rodeada de gente implorante y clamando al cielo; todo ello con una musiquilla de fondo que te ponía los pelos como escarpias.

Seguimos bajando por Collin Avenue y comimos en una terracita al aire libre, pero empezaba a hacer un frío considerable y hubo que abrigarse. Al anochecer llegamos a Ocean Drive, que es el paseo marítimo; sitio supermegafashion donde los halla. Lleno de gente que va a cenar, pasear o tomar una copia. Para ver y dejarse ver. Entretenido.



4 de enero

Esta mañana me he despertado a las 6, encontrándome fatal; todo me daba vueltas y me empezaron a entrar vómitos. Creí que me moría. Como seguía así, en cuanto me dijo Manolito que si buscaba un médico le dije que sí. En recepción, le dieron un teléfono donde llamar y así lo hizo. No se lo que tardó, pero a mí se me hizo una eternidad. En plena crisis con mi palangana, se me queda mirando y sentencia: ya lo venía yo pensando es un ataque de Síndrome Meniere, por cumplir, se acerca y me mira un oído, media vuelta y extiende una receta que tenía que ir a recoger Manolito al quinto lechuguino. Pues bien, por ese derroche de actividad y estrujamiento de sesera nos extendió además de la receta, una factura por $1.500 (como suena) y se queda tan fresco, “ya se sabe lo que es la sanidad en USA”. Perdón, también me dijo que no comiera en tres días, que no me iba a pasar nada (corte de manga mental a pesar de lo malita que estaba) y que me tomara las pastillas tres veces al día y a Manolito que le dijo que la farmacia estaba cerca, que creía que incluso podía ir andando (lo pregunta en Recepción y le dicen que si quiere llegar al día siguiente, que se vaya andando).
Con la primera pastilla se cortaron los vómitos y el mareo iba cada vez a menos. A partir de ese momento, me tiré durmiendo de día y de noche hasta el día siguiente.

5 de enero

Hoy me he levantado algo mareada; me iba de lado y tenía que corregir; pero me di una ducha, saque fuerzas y sobre las 13 h. nos fuimos al centro de Miami.

Vueltecita por allí: Arena, que es un centro deportivo, donde se llevan a cabo grandes eventos y sede de la NBA; el Marketplace, un sitio en todo el puerto de Miami lleno de tiendas y restaurantes.

Vuelta a casita pronto, que todavía no estoy muy católica.

6 de enero

Deducción: Los Reyes Magos americanos son muy chutis. Nos han ignorado olímpicamente.

Palacio Vizcaya
Palacio Vizcaya
Garbeíto en coche por Little Habana. Me ha decepcionado, no había nadie por las calles, quizás era muy pronto. A continuación fuimos a ver el Palacio Vizcaya, mandado construir por el magnate James Deering en 1916. Es precioso, por dentro y por fuera; pero lo más destacable es el rompeolas que tiene delante que imita un galeón hecho en piedra.

De ahí nos dirigimos a la iglesia que los cubanos  han construido a imagen y semejanza de la que tienen en Cuba de la Virgen de la Caridad del Cobre, mirando hacia Cuba.

Comimos una pizza en Marketplace y cogimos un barquito que hace un recorrido por toda la bahía de Miami y para ver las casas de los famosos: Julio Iglesias, Enrique Iglesias, Elizabeth Taylor, Ricky Martin, Madona, Gloria Stefan, etc., etc.

Ya de noche volvimos a Miami Beach a pasear por la calle Lincoln, que es una calle superlarga, toda peatonal, llena de restaurantes, lugares de copas y las tiendas de todas las firmas famosas. En fin, que rezumaba glamour por todos los poros.

7 de enero

Everglades
Esta mañana hemos enfilado hacia Everglade.

Everglade es una zona pantanosa, parque nacional protegido, que cubre toda la punta de Florida. Desde Miami, el acceso está a apenas 60 kms., por lo que es fácil.

Uno de los alicientes es el montar en los airboats. A lo largo de la carretera había anuncios de varios puntos de alquiler, pero yo preferí seguir pues sabía que una reserva india tenía también este negocio y me seducía cotillear. Efectivamente casi llegando ya al centro de interpretación, llegamos a un punto de alquiler de la reserva india Miccossukke.

Hacía un tiempo condenadamente frío y nos atendió una mujer, que sin colgar la llamada que estaba realizando a su hermana nos cobró los $10 dólares cada uno que costaba la entrada y nos dio algodón para los oídos. Pasados 20 minutos, llegó un indio que hizo no se qué y se volvió a marchar. La mujer se quedó sorprendida y sin colgar el teléfono nos dijo “Estos indios son así…….., ese les tenía que haber llevado”. Nos sugirió que nos devolvía el dinero y fuésemos un poco más adelante que había otro punto de alquiler también de ellos.

Así lo hicimos y aquí tuvimos más suerte. Enseguida montamos junto con cuatro holandeses grandes como castillos y nuestro indio/conductor.

Everglades
La experiencia acojo……, sobre todo la ida en que yo iba pegando al agua, veía que en uno de los giros terminábamos sirviendo de comida a los cocodrilos. A la vuelta, cambiamos Manolito y yo el sitio y ya era otra cosa. Pero superchulo volar por encima de los manglares, plagaditos de cocdrilos.

El paseo por los caminos marcados dentro del parque no estuvo mal, para lo que esperábamos, pues en todos sitios nos decían que no íbamos a ver animales por el frío que hacía. No se lo que consideraran muchos o pocos animales, pero cocodrilos vimos por docenas.

Estuvimos caminando un par de horas y nos volvimos a dar otra vuelta por Miami Beach.


8 de enero

Hoy he metido la pata con mis improvisaciones sobre lo planificado. En un principio, estaba previsto subir hasta Palm Beach e ir bajando por Hollywood y Fort Lauderdale, pero al salir de Palm Beach me dio la neura y tiramos hacia un macro outlet que había a medio camino.

Todo lo que se pueda decir de Palm Beach es poco, no solo tiene una belleza paisajística de localidad marítima, sino que rebosa glamour por todas las esquina. La calle Worth es el sitio del mundo donde más Rolls Royce hay por metro cuadrado. Toda firma de lujo que se precie tiene una tienda en esta calle y aquí se dan cita, por supuesto, lo más granado de la  alta sociedad del mundo mundial. Esto lo que un mortal como yo puede ver, claro. Mas allá quedan los complejos de golf, club sociales, hoteleros, etc. Etc., donde no puedes pisar siquiera sino te apellidas Rockefeller, Rothchild o algo por el estilo.

Como decía, tras nuestra visita a Palm Beach, nos desplazamos al Outlet Sawgrass donde echamos el día. Nos compramos varias cositas, pero al final salí enfadada:conmigo misma, primero porque no había visto todo lo que quería y segundo, porque había perdido uno de mis pendientes preferidos en un probador. Por mas que volví y puse la tienda bocabajo, no apareció.

9 de enero

Dejamos el hotel prontito y enfilamos para los Cayos. Es importante reseñar que era casi el leit motiv de mi viaje, pues tenía unas ganas locas de conocerlos. Pues bien, el día amaneció jarreando y continuó jarreando durante todo el trayecto.

Una carretera sale de Miami y une distintas islas de las miles que forman parte de los Cayos, a través de puentes a lo largo de 320 kms. Lo que se supone que en invierno puedes ver a 25º de temperatura, con aguas cristalinas, que te permiten divisar el arrecife de coral, lo vimos con 7 u 8 grados, y cayendo chuzos de punta.

Key West
Llegamos a Key West, el último cayo al que se puede llegar por carretera y que se encuentra tan sólo a 150 kms. de Cuba. Comimos en un restaurante superchulo y dimos una vuelta durante un remanso de lluvia y encontramos hotel frente a la casa de Hemingway.

Punto más meridional de USA
Una pena.

10 de enero

Salimos prontito de Key West, primero porque no hacía tiempo para paseos y segundo porque desde el intento de atentado en el vuelo American Airlines, no sabíamos los controles que habría en el aeropuerto.

Todo tiene final y el de nuestro viaje ha llegado.

Vuelo tranquilo

Y llegada a la mañana siguiente, día 11 de enero, directa a trabajar y Madrid nos ha recibido con una nevada espectacular. Que duro.